26 de Noviembre del 2017
Fiesta de Cristo Rey
Nuevamente
veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios
Padre. Dice: “Yo soy su Padre Celestial; el Señor de toda la
creación. Hoy la Iglesia celebra la Fiesta de Cristo Rey. Esto
solamente es posible gracias a que Mi Hijo fue obediente Conmigo hasta
la muerte. Su obediencia se basó en Su amor a Mi Divina Voluntad. Si
este mismo amor a Mi Voluntad estuviera ahora presente en el corazón del
mundo, muchas cosas serían diferentes. Se acabarían los prejuicios
contra diferentes grupos. Habría amor y unidad entre toda la gente y
todas las naciones. Todos respetarían Mis mandamientos una vez más. El
mundo tendría un firme sentido de dirección. La vida en el vientre
materno volvería a ser considerada sagrada. La paz y seguridad se
basarían en el Amor Santo, no en arsenales de destrucción masiva.”
“La
realidad es que el mundo y el universo están afectados de forma
negativa debido al amor del hombre a su propia voluntad y a la falta de
reconocimiento de Mi Divina Voluntad. Cuando Mi Voluntad tome el
control y no haya a dónde pedir ayuda más que a Mí, ahí es cuando Mi
Hijo y Yo intervendremos y tomaremos el control. Ahí es cuando muchos
corazones serán culpados y regresarán a Mí. Hago un llamado a Mi Resto
Fiel para que persevere como referencia en un mundo sin fe. Sean para
todos la luz del amor a Mi Divina Voluntad. Para Mí, esa es una señal
de su amor por Mí. Mi Hijo está sentado en Su Trono por toda la
eternidad. Su Trono es la victoria del Amor Santo sobre el mal. Pongan
en esto su esperanza, y perseveren.”
Al irse la llama, veo a Jesús sentado en Su Trono.
Lean Efesios 4:1-6
Yo,
que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera
digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y
paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la
unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y
un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes
han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo
Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de
todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Daniel 2:20-23
Daniel
tomó la palabra y exclamó: “Bendito sea el nombre de Dios, desde
siempre y para siempre, porque a él pertenecen la sabiduría y la
fuerza. Él hace alternar los tiempos y las estaciones, él depone y
entroniza a los reyes, da la sabiduría a los sabios y el conocimiento a
los que saben discernir. Él revela las cosas profundas y ocultas,
conoce lo que está en las tinieblas y la luz habita junto a él. A ti,
Dios de mis padres, yo te alabo y glorifico, porque me has dado la
sabiduría y la fuerza; y ahora me has manifestado lo que te habíamos
pedido, porque nos has hecho conocer lo concerniente al rey”.
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