28 ene 2019

27 ene 2019 - EE.UU: Dios Padre: Estos mensajes son un tesoro | Quiero que cada alma tenga aversion al pecado | Recen pidiendo amarMe mas, les escucho...

27 de Enero del 2019
Mensaje Público
 
 
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice: “Yo soy su Padre Eterno.  La santa valentía es parte de la naturaleza de esta Misión.  Eso es lo que los sostuvo en medio de serias persecuciones.  La santa valentía ahora está respaldando al Ministerio con siervos competentes que eligen servirme a Mí de maneras importantes, grandes y pequeñas.”
 
El tesoro de estos Mensajes será descubierto por futuras generaciones que moren en la verdad.  La verdad siempre ha sido el cimiento de estas apariciones y de estos Mensajes. Yo integré todo esto para ayudar a las almas a descubrir la verdad.  Todo el que viene aquí buscando algo recibe la verdad.  Algunos la aceptan, otros no.  Depende siempre de la libre voluntad el descubrir la verdad y aceptarla.”
 
“En la actualidad, está de moda inventar una nueva verdad;  una verdad que es opuesta a Mis mandamientos.  Es más popular agradarse a sí mismos que agradarme a Mí.  Yo quiero darle a cada alma un amor por Mis mandamientos.  En este amor se encuentra la verdadera obediencia del corazón. Adviertan que digo ‘verdadera obediencia’, misma que procede del corazón.  No se trata de una falsa obediencia, nada más por obedecer.  Yo quiero darle a cada alma una aversión al pecado.  El alma que recibe este regalo –aborrecer el pecado–me permite llenar su corazón de Amor Santo y Divino.  Esta es la esencia de la santidad.”
 
“Confíen en que Yo estoy usando estos Mensajes y este lugar de oración para alejar a las almas del mundo y llevarlas a una profunda santidad personal.  Recen siempre pidiendo amarme más.  Yo estoy escuchando.”
 
Lean 2ª Timoteo 4:1-5
Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino:  proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar.  Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas.  Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.

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