23 de Febrero del 2019
Mensaje Público
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el
Corazón de Dios Padre. Dice: “Hijos, les doy algunas reflexiones más
sobre los límites de su corazón. Lo que determinará su eternidad es lo
que haya en el corazón al momento de la muerte. Por lo tanto, tienen
que vigilar lo que tienen como verdad en su corazón. No traten de
redefinir cuándo comienza la vida y cuándo debe terminar. No ignoren
Mis mandamientos ni las consecuencias por hacerlo. Aprendan a atesorar
el momento presente como un medio de salvación.”
“Cuando su verdad acepta el pecado como una forma de vida, han
elegido no compartir el Cielo Conmigo. Ustedes no deciden lo que es un
pecado y lo que no lo es. Yo sí. Deben vivir conforme a Mi definición
de la verdad, no conforme a algún relativismo moral.”
“Cuando sus corazones abrazan el Amor Santo, Yo los abrazo a
ustedes. Es entonces cuando tienen paz en el corazón. Los que me
escuchan y actúan en base a Mis palabras están formando Mi Resto
Fiel. Ellos son los que no buscan agradarse a sí mismos y al hombre en
primer lugar, sino que me aman a Mí por sobre todas las cosas. Mediante
este incuestionable amor por Mí, la humanidad se une a Mi Voluntad.”
Lean 2ª Tesalonicenses 2:13-15
Nosotros, por nuestra parte, siempre debemos dar gracias a
Dios, a causa de ustedes, hermanos amados por el Señor. En efecto, Dios
los eligió desde el principio para que alcanzaran la salvación mediante
la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. Él los
llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de
nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y
conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea
oralmente o por carta.
2ª Timoteo 4:1-5
Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de
juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de
su Reino: proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella,
arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de
enseñar. Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más
la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se
procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se
apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. Tú, en cambio,
vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como
predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.


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