11 mar 2019

8 mar 2019 - EE.UU: Dios Padre: El hombre es ciudadano del Cielo, pero Satanas lo ha cegado para amar solo las cosas mundanas...

8 de Marzo del 2019
Mensaje Público
 

 
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el Corazón de Dios Padre.  Dice: “Hijos, cada alma concebida tiene su ciudadanía en el Cielo.  Por eso, Yo vigilo a todas y cada una de las almas que Yo creo.  Con demasiada frecuencia, el libre albedrío destruye lo que Yo creo.  La mayoría de las almas que llegan a la madurez no viven como ciudadanas del Cielo, sino como almas dedicadas a la vida terrenal.  Están dedicadas a la existencia tangible.”
 
“Mi presencia a través de estos Mensajes pretende unir a todas las almas con Mi Divina Voluntad.  Así, unida a Mi Voluntad, el alma se da cuenta de sus deberes como una ciudadana del Cielo.  Debe dejar de poner el amor por todos los aspectos mundanos de su vida antes que a Mí. Tiene que amarme por sobre todas las cosas, permitiendo así Mi dominio sobre su corazón.  Solamente por medio de una relación así con su Creador, el hombre tendrá perfecta paz y seguridad en la Tierra.”
 
“Esta verdad no puede ponerse en riesgo ni negociarse.  Es permanente.  La decisión de todas las almas de ponerme a Mí en dominio sobre su corazón afecta al corazón del mundo.  Tal como está ahora, la humanidad está ciega en cuanto al rol que desempeña en gobernar el corazón del mundo.  El hombre ve el poder en el dinero, la política, el consumismo y en todo afecto mundano, pues Satanás lo ha cegado.  No vive conforme a la verdad del poder que tiene sobre el corazón del mundo ni refleja su ciudadanía eterna que yace en el Cielo.” 
 
“Esto tiene que revertirse si la humanidad quiere vivir alguna vez en Mi Voluntad y ser recompensada con su ciudadanía eterna en el Cielo.”
 
Lean Efesios 2:19-22
Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.  Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.  En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.  En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

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