18 ene. 2014

Mensaje 12 de enero 2014 - Jacareí - Brasil: El Padre Eterno

12 de Enero del 2014 -

Mensaje del Divino Padre Eterno a su amado hijo Marcos Tadeu


“Amados Hijos Míos, Yo, el Padre de ustedes, desciendo nuevamente de las alturas para bendecirles y darles Mi Paz.

Soy el Padre de ustedes, Soy el origen de ustedes, ustedes son Mis semillas, ustedes son Mi descendencia. Yo mismo tejí el ser de ustedes, el cuerpo de ustedes en el vientre de su madre. Yo mismo creé el alma de ustedes y soplé sobre ella Mi aliento de vida. Yo mismo creé cada célula de sus cuerpos, cada tejido y les conozco uno por uno como son, Yo les conozco por dentro y por fuera, y los sonidos de sus pensamientos y riñones incluso cuando están durmiendo.

Yo les conozco a todos, y a todos sé lo cuanto, lo cuanto son preciosos para Mí.

Yo Soy el Padre de ustedes, que quiere la salvación de ustedes cueste lo que cueste. Por eso, a lo largo de la historia les envié tantos Profetas, tantos hombres Santos para llamar a la humanidad de vuelta para Mí. En la plenitud de los tiempos, envié a Mi Hijo, Mi Único Hijo, Jesús, para que Él entonces por su vida, trabajos, obras, pasión, muerte y resurrección les redimiese, reparase la ofensa hecha a Mi Divina Majestad por sus primeros padres, y Él entonces les rescató y les libertó de la esclavitud del pecado y de Satanás.

Ustedes verdaderamente fueron comprados por el precio de la sangre de Mi Hijo y como si eso no bastase, les di la Madre de Mi Hijo Jesucristo, Mi Hija Predilectísima para que sea la Madre de ustedes, para que les cuidase, velase, les protegiese y les enseñase lo que más Me agrada, lo que es santo y puro a Mis ojos, lo que es directo, justo y recto en Mi presencia, pues en eso, Ella siempre fue Maestra y verdaderamente puede enseñarles aquello que Me agrada, aquello que es recto y santo a Mis ojos.

Sí, en el modo como José, el Padre Adoptivo de Mi Hijo Jesucristo, en el modo en que Él protegió y guardó a Mi Hijo, ustedes pueden tener un ejemplo de lo cuánto Yo les amo, de lo cuánto Yo les protejo y de lo cuánto Yo quiero salvarles cueste lo que cueste de todos los males, especialmente el peor de todos: el pecado y la condenación eterna.

Yo, el Padre de ustedes, quiero verdaderamente santificarles, quiero habitar en sus corazones, quiero ser el Padre de ustedes y quiero que sean Mis hijos. Pero, con el pecado, ninguno de ustedes puede ser Mi verdadero hijo. Porque el pecado les hace pertenecer a la descendencia de la serpiente infernal, de Mi enemigo, del rebelde y con el pecado pierden toda la semejanza Conmigo.

Yo prefiero aquellos hijos que más se esfuerzan por ser santos, puros, conformes a Mis Mandamientos, conforme a Mi Voluntad. Aquellos que no se acomodan con el mal y el pecado. Aquellos que todos los días se emulan  para ser santos como los Santos. Aquellos que se esfuerzan por andar en la rectitud y en la justicia, en Mi presencia. Esos son los hijos que Yo más prefiero, aunque Yo ame a todos los hombres y quiera la salvación de todos ellos.

Prefiero aquellos que tienen el verdadero amor por Mí, ¿y cuál es el verdadero amor por Mí que quiero de ustedes? Es aquel amor que les hace temer, cometer incluso el menor pecado para no ofenderme, para no enojarme, para no hacerme sufrir la pérdida de ustedes. Este es el amor que Yo quiero, este es el amor que Yo busco en mis hijos, y no encuentro.

Recorrí con Mi Hijo Jesús y Mi Hija Predilectísima María, la Madre de Mi Hijo, recorrí el mundo entero  en busca de diez almas así y no encontré ni diez. Porque los hombres tienen su corazón dominado por el pecado, las serpientes venenosas del pecado, están anidadas en ellos y siempre que me aproximo de ellos, todo lo que Yo encuentro es pecado, pecado, pecadoDesamor, desamor, desamor. Impureza, impureza, impureza. Mentira, crímenes, odio, violencia, y toda suerte de pecados que Me ofenden. La sensualidad, en vez de embelesar los cuerpos, enfea a las almas frente a Mí. El orgullo de la carne, la soberbia de la vida, la concupiscencia, llena los corazones de los hombres, y les transforman en una imagen completamente arruinada, desfigurando totalmente aquella imagen, bella, pura y santa que Yo había dado al hombre cuando le creé.

Vengan Mis hijos, vengan a recuperar esa imagen destruida, vengan a Mí, para que uniéndose Conmigo, puedan recuperar la inocencia, la pureza, la humildad, el amor, y las virtudes, de modo que así, puedan de nuevo asemejarse Conmigo.

Con que tristeza veo lo cuanto se alejaron de Mí, cuando son diferentes a Mí, ya no tienen más ninguna semejanza Conmigo. Y ahora es la hora de volver, de volver a recuperar la santidad, que les convierte semejantes a Mí, y Mis verdaderos hijos.

Sí, Yo estoy de brazos abiertos, tal como el Padre del Hijo Pródigo para recibirles de vuelta.

Vengan a Mí y les daré de nuevo, la vestidura de la pureza, que quitará de ustedes la vestidura maltratada, sucia y manchada de impureza.

Vengan a Mí y les daré nuevamente, el anillo de la santidad y del perfecto amor, las sandalias de la justicia y de la rectitud, dando a ustedes que ahora tienen una apariencia destruida por el pecado, por el diablo, por el patrón cruel, dando a ustedes una nueva hermosura, una nueva belleza, y verdaderamente les reconoceré por Mis hijos y les haré verdaderamente herederos de todos Mis bienes, de todas Mis posesiones.

Vengan a Mí, Mis hijos, pero no vengan soberbiamente como tantos hoy en día pretenden, pensando que Yo les recibo, si vienen a Mí directamente con soberbia, orgullo y altanería, no mirando sus miserias, sus pecados y su rostro sucio por sus pecados.

Vengan a Mí, por María, Mi Hija Predilectísima, la Madre de Mi Hijo. Vengan a Mí y Yo les recibiré, porque si vienen a Mí por Ella, si Ella me pide por ustedes entonces, les recibiré, les abrazaré y les restituiré la belleza que tenían antes de que ustedes arruinen sus almas con el pecado.

En verdad les digo: “el pecador que soberbiamente viene a Mí sin María, a ese le rechazo, Yo repelo, Yo volteo Mi rostro contra Él. Pero aquellos que vienen a Mí por Ella y con Ella, a ese Yo lanzaré una mirada de piedad y de amor”.

Aquél que Yo verdaderamente vea esforzado, esforzándose por convertirse, por seguir los consejos de María. Aquél que Yo verdaderamente vea siguiendo los ejemplos de la Virgen María, intentando seguir sus ejemplos, imitar sus virtudes, a pesar de tener aún debilidades. A ese Yo le recibiré, Yo lo perdonaré, y Yo le daré todas las gracias necesarias para que se convierta de su pecado y sea santo.

Mis ojos se posan ahora sobre ustedes, Mi pueblo amado y electo, cuanto tiempo les esperé aquí. Sí, ustedes estaban en el pecado, perdidos y Mi amor juntamente con María, con Mi Hijo Jesús y el Espíritu Santo, nuestro amor planeó la conversión de ustedes. Planeó la salvación de ustedes y por mil modos, nuestro amor, les atrajo hasta aquí. Nuestro amor en designios misteriosos de amor hizo con que, ustedes finalmente conociesen nuestra venida aquí en este lugar sagrado y electo. Y nuestro amor les atrajo aquí, aquí les perdonó, aquí les curó, les elevó, les embelesó, y perfumó con nuestras gracias, con las virtudes que me son tan queridas, y con toda la unción de Mi Espíritu.

Sí, aquí verdaderamente, Mi Amor Paterno se manifestó a ustedes con todo su esplendor, con toda su fuerza y con toda su potencia. Solo no se salvarán, si ustedes no quisiesen porque de Mi parte, aquí, no negué nunca a nadie Mi auxilio, Mi Gracia y Mi protección.

Por eso, hoy les digo: “Vengan a Mí mientras aún Me dejo encontrar por ustedes. Vengan a Mí mientras aún estoy cerca. Vengan a Mí mientras aún me dejo tocar por ustedes. Para que así, verdaderamente el alma de ustedes puedan salir de la muerte del pecado y pueda revivir exactamente como en aquella visión que di a Mi Profeta” (Ezequiel Cap37)Él que vio un campo lleno de huesos de muertos, y Yo soplé Mi Espíritu sobre esos huesos, y los huesos crearon carne y tejidos, y nervios, y órganos y piel. Y aquellos muertos volvieron a la vida para alabarme y bendecirme.

Sí, es eso que quiero hacer con ustedes. Por eso, vengan a mí, mientras aún estoy cerca de ustedes, y Me dejo encontrar. Vengan a Mí decididos por su conversión, pues aquellos que se deciden por su conversión, a esos Yo doy Mi Misericordia, pero aquellos que quieren conservar en una parte secreta de su corazón el pecado y afectos pecaminosos secretos, a esos Yo rechazo y con esos no Me puedo unir porque esos tienen su corazón ocupado por el enemigo.

Vengan a Mí, que tanto quiero amarles, salvarles y elevarles. Tengan cuidado porque Mi enemigo, el demonio está observándoles, él está emboscado, estudiando sus debilidades, estudiando el comportamiento de ustedes día a día, tramando un plan perfecto, para hacerles caer justamente en aquellas debilidades que aún no quieren renunciar. Para que no caigan en sus garras, en el pecado mortal y así no pierdan Mi gracia, Mi amor y la salvación, les pido: vigilen y oren siempre, mediten en los Mandamientos porque Yo les di por medio de Moisés a ustedes, hace tantos millones de años, para que ellos fuesen la luz de sus ojos, de sus corazones y las señales que les muestran, que les indican el camino cierto. Ellos les hacen ver, todo lo que deben renunciar y también las buenas obras, las virtudes que deben tener y practicar para hacer agradables y santos a Mis ojos.

Sigan la vida de los Santos, imiten sus virtudes para que así el demonio se encuentre verdaderamente paralizado delante de ustedes y no tengan ninguna brecha por donde penetrar en sus almas y cegarles con su humo.

Recen el Santo Rosario todos los días, porque es la oración, que por medio de Mi Hija Predilectísima María, Yo más quiero salvarles en estos tiempos. Yo di el Rosario por medio de Ella y de Mi Hijo Jesús al mundo en la Aparición a Mí Domingo (Santo Domingo de Guzmán), para que a través de los misterios de la salvación de ustedes, ustedes pudieran tener el escudo potente contra todos los dardos de Satanás. Pudieran tener la fuerza interior que les da el amor por las cosas santas y el desprecio por todos los pecados y cosas mundanas. Yo les di el Rosario para que fuese la luz que siempre habría de iluminar, iluminar sus corazones y sus almas, eliminando toda ceguera espiritual de sus ojos, de sus corazones. Yo les di el Rosario para que fuese el medio potente de eliminar todos los vicios y malas costumbres de sus vidas.

Y por eso les digo: “Quien reza el Rosario jamás perecerá. Quien Me sirva, sirviendo a María, Mi Hija Predilectísima, rezando el Rosario todos los días, no caerá en pecado mortal, y si cae, saldrá luego de ello, mirará su pecado, verdaderamente se convertirá, llorando lágrimas sinceras y verdaderamente  retomará el camino de la virtud”.

Quien Me sirva, sirviendo a María, rezando el Rosario todos los días, no hará las obras que le gusta al  demonio, pero tan únicamente hará las obras de salvación que tanto Me agradan y que son tan perfectas y bellas a Mis ojos.

Quien Me sirva, sirviendo a María rezando el Rosario todos los días, no hará las obras de la carne, pero verdaderamente hará las del espíritu, produciendo muchas obras santas para la salvación, no solamente de sí mismo, pero de muchas y muchas almas en el mundo entero.

En verdad Yo les digo: “Aquí en estas Apariciones, Yo les probé Mi Amor como nunca antes había hecho en toda la historia de la humanidad, desde que envié al Verbo, Mi Hijo y Él se encarnó en el seno de María, haciéndose hombre, Dios para la salvación de ustedes”.

Sí, verdaderamente aquí Mi Amor se derrama sobre ustedes como un diluvio y nadie puede quejarse de Mí, ni que le faltó Mi Gracia, en ningún momento de estos veintidos años, casi veintitres de estas Apariciones.

Aquí a través de Mi Hija Predilectísima María, de Mi propio Hijo Jesús, de los Ángeles y de los Santos, que aquí les envié, Yo les di gracias sobre gracias, bendición sobre bendición, sabiduría sobre sabiduría, luz sobre luz. Y si alguien fue ciego, si alguien cayó, si alguien fue infiel, fue por su crueldad, fue por su iniquidad, por su debilidad e infidelidad, no por falta de Mis auxilios.

Yo verdaderamente aquí, en la persona, y en la obra de Mi hijito Marcos, reflejé a lo largo de los años Mi Santidad, Mi Perfección Divina, Mi Rectitud, la Justicia, y mostré a todos, las obras que Me agradan y las que Me desagradan, el camino que Me agrada y el camino que Me desagrada. Yo les enseñé, a que sean Mis verdaderos hijos, Santos, semejantes a Mí.

Sí, Yo vine aquí por Mi hijo Marcos, fueron sus obras que Me atrajeron, fueron los méritos de estas obras que él hizo por Mí, por Mi Hija Predilectísima María, por Mi Hijo Jesús, por el Espíritu, a lo largo de todos estos años, que Me atrajeron para ustedes. Fue su amor a Mí que Me atrajo aquí y que Me hizo en primer lugar, venir aquí para santificarle. En segundo lugar para santificarles a ustedes, y ahora verdaderamente, terminaré aquello que María comenzó en Mi Nombre. Y tercero para preparar en ustedes, para Mí, un pueblo Santo, para que cuando Mi Hijo retorne sobre las nubes del Cielo y entonces Él les entregue a Mí como sus primicias, verdaderamente como un don precioso, fruto de redención realizada por Él para Mi honra, gloria y alabanza.

Sí, Yo vine aquí por Mi hijito Marcos y en cada obra que él hizo a lo largo de estos años, en cada uno de los más de tres mil cenáculos que él hizo por Mi Amor, y por amor a María. En los Videos de las Apariciones de María que son la obra magna de estos últimos tiempos, que Yo realizo para la salvación de ustedes, también de la Vida de los Santos, de los Rosarios bellísimos que tanto encantan y consuelan a Mi Corazón. En las Horas de Oración que Él hizo y todo más. Sí, en estas  Horas de Oración, en esos Rosarios Meditados que Me encantan, que Me consuelan, que tanto Me alegra cuando estoy triste. Sí, cuando miro los pecados del mundo y Mi Corazón se entristece y siento un enorme pesar por la maldad del hombre. Yo Me volteo para éste lugar, Yo Me volteo para ustedes y al escuchar los Rosarios Meditados de aquí, los Rosarios Meditados que rezan, Mi Corazón se alegra de nuevo, olvido las tristezas que Me dan los pecadores, olvido los disgustos que Me dan Mis hijos y Mi Corazón se alegra y se rejubila. Y mucho más todavía Mi Corazón se rejubila cuando veo a Mi hijito Marcos, trabajando y haciendo estos Rosarios, estas Horas de Oración, estos Videos de los Santos y de las Apariciones que tanto Me agradan, pues veo que verdaderamente tengo un siervo fiel en la tierra, un hijo obediente, tengo un alma que es verdaderamente celosa en el cumplimiento de Mi Voluntad, que se ocupa con Mis cosas, y que no tiene el orgullo de la carne, la vanidad, la concupiscencia, la soberbia de la vida.

Entonces Mi Corazón se alegra, Mi Corazón exalta y cuando les veo rezando estas Oraciones en familia, ustedes secan las lágrimas que los pecadores Me hacen derramar y quitan de Mi Corazón las espadas que ellos Me clavan con el disgusto que Me dan por sus pecados diarios.

Verdaderamente ustedes Me consuelan y por eso aquí Soy tan generoso con ustedes, les bendigo siempre más.

Y hoy, ahora, les bendigo de nuevo, derramando sobre ustedes, Mi Espíritu Santo de Amor, y verdaderamente diciéndoles: “Les amo, pueblo Mío, les amo generación y en ustedes busco tan y únicamente el amor sincero. Vengan a Mí con este amor y Yo derramaré sobre ustedes, la abundancia de Mi Paz, de Mi Gracia y Misericordia.

A todos en este momento bendigo, por María y con María, con todo Mi Amor y toda Mi Gracia y Misericordia”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario