24 feb. 2014

Febrero 2014 - Mensaje mensual Monte Faro de Luz - España



1 de Febrero de 2.014
Monte Faro de Luz 
Valencia de Alcántara (Cáceres)
ESPAÑA

En primer lugar el vidente se dirige a Ntra. Madre:
Madre, todos te piden por sus hermanos y familias. Yo también te pido por todos aquellos que necesitan de su Dios, Nuestro Dios y Señor. Tú eres Nuestra Madre querida, Nuestra Madre del Amor, la Esperanza, la Misericordia, la Luz. Madre, yo te pido, no por estos hijos tuyos sólo, sino por todos los hijos del mundo, sálvalos, cúralos, ampáralos. Tú, con tu Hijo, el Padre Eterno y el Espíritu Santo de Amor, podéis hacerlo. Que no mire nuestros pecados, ni nuestras maldades, Nuestro Dios, que tenga Misericordia y nos salve a todos.

A continuación Ntra. Madre comienza su mensaje:
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz, de mi Luz, en vuestras almas.

Meditad a Daniel. No dejéis de abrir la Biblia, hijos míos, y de hacer oración con los Mensajes que están allí. Hacedlo, pequeños.

Pequeños míos, hoy es un día grande para el mundo y mi Corazón. Simeón dijo: "Una espada traspasará tu Alma". Sí, hijos míos, no una espada, muchas espadas atraviesan mi Corazón, de tantos hijos ingratos que están cometiendo pecados cada día y no quieren mirar a su Dios. 

Ese Creador, Mi Creador, vuestro Creador, que os creó un día para llevaros al Cielo. La soberbia del hombre, hijos míos, no deja ver ese Rostro de su Dios, mi Dios. Están afanados en lo malo, en la miseria, en la podredumbre. Y ya no son mis hijos, los mayores, sino los pequeños… Niños de diez, once, doce, trece años, buscando el pecado, viviendo en la miseria, buscando, hijos míos, la soberbia de sus cuerpos. Esas hijas mías que abortan a esos hijos míos creados por Mi Dios y Señor, vuestro Dios y Señor. Hoy el mundo dice que están bien esos crímenes. ¿A dónde vais a llegar, hijos míos?

¡Ay! ¿Cómo no me van a clavar espadas, si estos hijos míos, que a los que Yo arropo con mi Corazón, se van del Corazón de mi Hijo y de mi Corazón Inmaculado?. No hay respeto ya en el mundo, los hombres se matan unos a los otros para coger el poder y hacer esclavos a tantos y tantos hijos míos que buscan su libertad y buscan también a su Dios. Pero estos señores de la tierra que se llaman jefes de gobierno, aplastan a los pequeños y no les dejan vivir en libertad y en amor.

Pequeños míos, hijos del mundo, mis hijos, alzad los ojos al Cielo y rezad por estos hijos, también míos, que están desatinando, están llevando al pequeño a las miserias del mundo. Hambre y dolor, ¡hambre y dolor, hay en la tierra! Pero eso no lo quiere mi Dios, vuestro Dios, sino que lo hacen esos gobiernos que tienen todo bajo su poder, para que estos pequeños míos no tengan nada. Hijos míos, pedid mucho a vuestro Dios Creador, Mi Dios Creador, por toda la humanidad.

Yo he dicho aquí y está también en la Biblia, 2060. Escuchad bien, no vosotros sino vuestros hijos y nietos, esas fechas serán terribles para la humanidad. Pero mirad que Yo aquí en el mundo estoy pidiendo por los pobres pecadores. Si los pobres pecadores se clavan de rodillas y piden perdón a su Dios por tantos y tantos pecados, Mi Dios, vuestro Dios, aliviará ese castigo. El hombre no cree que Dios puede castigar. No es Dios el que va a castigar, sino los mismos hombres, por esa soberbia, esa avaricia y ese no amor de unos a los otros.

Hijos míos, vosotros sois mis pequeños y Yo sé que me amáis y que venís aquí, como en tantos sitios del mundo donde Yo me aparezco, a rezar y a pedir por vosotros y por el mundo. Hacedlo así siempre, hijos míos. Haceos un Sagrario en vuestras almas para que la Trinidad y Yo, vuestra Madre, moremos siempre en vuestras almas. No dejéis de visitar, ¡como tantas veces os he dicho!, el Sagrario donde está mi Hijo en Divinidad. Y sí, hijos míos, abrazad ese Sagrario de Amor que lleváis en vuestros corazones y decidle a mi Hijo: “Jesús, sálvame, dime qué debo hacer, dame la fuerza y la luz para caminar en este mundo de tanto atropello. Jesús, Tú un día te clavaste en la Cruz para que yo fuese salvado, resucítame Contigo, mi Jesús, y dame toda la energía y la fuerza para no defraudarte nunca y no vivir en pecado. Que Tú seas mi baluarte, mi corazón, mi todo. No me abandones, Jesús, y llévame a tu lado para así un día morar en las Moradas Celestiales que tu Padre y mi Creador hicieron para mí y para toda la humanidad. Hazme pequeño, Jesús, hazme nada, para que siempre Tú estés en mi corazón, pero inmaculado”. Así, hijos míos, Yo quiero que pidáis a mi Hijo esto que ha dicho en estos momentos mi hijo por mi voz. Y todos los que habéis oído, llevad esto en vuestros corazones.

Huid del demonio, hijos míos, aplastadle la cabeza y cuando tengáis un momento en el que vayáis a caer en pecado, llamad a mi Hijo, llamadme a Mí, que nosotros estaremos a vuestro lado.

Pedid, hijos míos, por los Obispos, por las cosas que están pasando en la Iglesia, que vosotros sabéis también. Pedid por mis sacerdotes, hijos míos, para que sean santos y también para que vengan más sacerdotes y religiosos que llenen el mundo ya que son los que al final os darán la bendición para llegar al Cielo.

Hijos míos, pedid por el Papa, porque aunque toda la humanidad diga que es santo, ¡claro que es santo!, pero también es perseguido por muchos secuaces que quieren aplastarle; es mártir ya, es otro mártir, como Juan Pablo II, mi pequeño, y tantos y tantos Papas que han sido perseguidos por la misma Iglesia, hijos míos. Pero siempre la Iglesia es una santa y católica. 

Pedid por Francisco, hijos míos, mucho. Y también por vosotros.

Ahora, hijos míos, os voy a dar la bendición, pero siempre, como siempre, mi Dios Padre Creador, vuestro Dios Padre Creador, mi Hijo de Amor Salvador, el Espíritu Santo, mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Caminad, hijos míos, con el Evangelio de mi Hijo al mundo. Seguid los Mensajes de mi Corazón y así, hijos míos, muchos de mis hijos se salvarán por vuestras oraciones.

Adiós, hijos míos, adiós pequeños, adiós hijos.

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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