19 sept. 2014

Mensaje 18 septiembre 2014 - España - No os olvidéis de vuestro Padre Celestial

DIOS ES AMOR, NO HAY DEFINICIÓN MÁS EXACTA PARA DENOMINAR A VUESTRO PADRE CELESTIAL

Hijos Míos, nadie como un padre ama a sus hijos y procura para ellos todo lo mejor y necesario para su realización como persona y para que se logren en esta vida.

Pues bien, Dios también es Padre y es el mejor y más competente Padre de todos, y El, procura para Sus hijos lo mejor y lo necesario para que se logren en esta vida y lleguen a alcanzar por medio de la misma, la Vida Eterna. Yo, Jesús, os hablo.

Pero esto debéis creerlo y debéis aceptar que es así, porque si no creéis en la bondad y providencia de vuestro Padre Celestial que es infinitamente mejor que vuestro padre terrenal, ¿cómo pues no dudáis de vuestro padre terrenal? Si vuestro padre terrenal os transmitió la vida, el Padre Celestial os creó y os dio la vida del cuerpo y del alma. El desea que Sus hijos lo amen, lo veneren, le pidan cosas y se acojan y crean en Su bondad.

Dios es Amor. No hay definición más exacta para denominar a vuestro Padre Celestial. El es Amor, todo amor, y en ese amor están incluidas la santidad, la bondad, la justicia, el bien, la belleza, la sabiduría, todo hijos. Todo está en ese Ser celestial y eterno que es vuestro Padre. Yo, Jesús, os hablo.

Creed en Él, acudid a Él, no os olvidéis de vuestro Padre Celestial que Él no se olvida de vosotros. No intentéis manipularlo con promesas que luego no cumplís, ni actos de penitencia que buscan más vuestros objetivos que los de Él. Ya sabe Él de que tenéis necesidad (Mt 6,32), la mejor forma de darle gloria es cumpliendo en todo momento Su voluntad sin tratar de engañaros, porque en el cumplimiento fiel de Su voluntad, está todo vuestro bien y felicidad integrados, pues vuestro Padre Celestial es el Sumo Bien y por encima de Él no hay bien alguno más completo y auténtico, y este verdadero bien, os da la felicidad de cuerpo y de alma. Yo, Jesús, os hablo.

Así pues hijos Míos, hermanos de un mismo Padre, recordad a vuestro Padre Celestial que os amó y os ama como nadie, y ofrecedle Mis méritos que es la mejor moneda que podéis ofrecerle para vuestro bien y Su gloria. Yo, Jesús, os hablo y os bendigo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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