25 sept. 2014

Mensaje 21 septiembre de 2014 - Jacareí - Soy la Madre que repite siempre la misma música, la misma canción: ¡CONVIÉRTANSE!

Jacareí, 21 de Setiembre del 2014

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
FIESTA EN HONOR AL ANIVERSARIO Nº 168 DE SUS APARICIONES EN LA SALETTE-FRANCIA


“Amados hijos Míos, hoy, cuando están conmemorando aquí el Aniversario de Mi Aparición en la Salette, a Mis dos Pastorcillos Maximino y Melania, vengo para decirles: Soy la Señora de La Salette, Soy la Reconciliadora de los pecadores con Dios. Soy el Refugio de los pecadores. Soy el amparo de salvación. Soy la Puerta del Cielo siempre abierta para todos los pecadores que quisieran entrar en el Cielo y ser salvos eternamente.

Aquel que entrara por Mí, el Señor no lo rechazará. Aquel que viniere a Dios por medio de Mí será recibido por Mi  Divino Hijo Jesucristo con amor y misericordia.

Los llamo a todos a la conversión, esta conversión que Yo pedí en La Salette, hace más de 150 años atrás y hasta ahora no obtuve de Mis hijos, no obtuve de ustedes.

Quiero la conversión profunda de ustedes, sincera, con el corazón. Renuncien verdaderamente al pecado, a Satanás, a todo mal. De forma que en la vida de ustedes, Dios derrame Su Gracia, derrame Su Espíritu Santo produciendo en ustedes muchos frutos de santidad.

Porque no renuncian al pecado, Dios no les da nuevas Gracias. Porque no renuncian al pecado, Dios no puede realizar en ustedes aquello que Él desea. No porque Él no tenga poder para eso,  sino es porque ustedes no dejan, porque el pecado es una recusa consciente del alma al Amor de Dios, al cumplimiento de la Voluntad de Dios en ella.

Por eso, renuncien al pecado, de modo que Dios pueda realizar en ustedes Su Plan de Amor y darles muchas y retumbantes  Gracias que Él prepara para ustedes, para que sean santos. Y para que a través de ustedes todo el mundo sea santificado.

Yo quiero la conversión constante, perseverante, permanente de ustedes. O sea, un cambio que verdaderamente continúe en ustedes en su vida a lo largo de los meses y de los años, y no apenas una mejora pasajera. Por eso quiero que recen mucho todos los días, en primer lugar por la propia conversión de ustedes, después por la conversión del mundo.

Recomiendo a ustedes que desean la Gracia de la conversión, recurrir a los Santos, Ellos pueden y mucho ayudarles. Hagan una novena a Ellos por un determinado, por una determinada intención referente a la conversión de ustedes, escogiendo un día de la semana y rezando durante nueve semanas por la conversión de ustedes. Verán que los Santos les ayudarán mucho, porque Ellos más de que nadie quieren la conversión de ustedes y la salvación de ustedes por encima de todo.
 
Recen Mi Rosario todos los días, porque quien Me sirviera y Me amara por medio de Mi Rosario, no perecerá en pecado, porque Yo lo libraré.
 
Está escrito de Mí en el antiguo testamento: “Los que Me aman en la vida, los que trabajan por Mí no perecerán”. Sí, quién trabaje por Mí, rezando Mi Rosario todos los días por Mis Planes, por el Triunfo de Mi Corazón Inmaculado, tendrá vida eterna, no perecerá eternamente. Y aquellos que Me aman a través del Rosario tendrán de Mí la Gracia de la salvación eterna.

Esto podrá parecer muy difícil para ustedes, pero para Mí que Soy la Madre de Dios nada es imposible. Porque todo lo que Yo quiero, Mi Divino Hijo Jesucristo realiza, porque Me ama como a Su Propia Gloria.

Yo quiero la conversión de ustedes, por eso deseo que ustedes continúen la Penitencia del Ayuno en los viernes y si pudieren también en los miércoles. La abstinencia de aquello que más les gusta y que más les da placer. Para que así, sus almas comiencen a sentir la fuerza espiritual para renunciar al pecado y para dominar sus pasiones y malas inclinaciones.

De esta forma todos los días ustedes caminarán Conmigo todos los días paso a paso, subiendo a la alta montaña de la perfección, de la cual la Montaña de La Salette era la perfecta imagen material. Yo les ayudaré a subir esa montaña, que es larga y que lleva a veces una vida entera para ser galgada.  Pero aquellos que caminaren Conmigo, aquellos que sujetaren Mi Mano no se cansarán en la subida, no les faltarán fuerzas en medio del camino porque Yo misma seré la fuerza de ellos. Yo será la fuerza de ustedes.

Y cuando ustedes estuvieren muy cansados de subir la montaña de la perfección, muchas veces Yo les cargaré en Mis Brazos, y los tornaré menos largo, menos penoso el camino de la subida. Feliz de quien subiere por Mí, de quien suba Conmigo, de quien se deja cargar por Mis Brazos por la perfecta consagración de sí mismos a Mi Corazón Inmaculado, por la perfecta obediencia a Mis Mensajes y a la Oración.

Yo quiero la conversión de ustedes, por eso les digo: Apresuren su conversión mientras Dios aún les da Gracias y tiempo para eso. Porque muy pronto cesarán esas Gracias tan extraordinarias que Dios les da por medio de Mis Apariciones en la faz de la Tierra y el tiempo dado para la conversión acabará.

Y ay de aquellos que no estuvieron preparados para el regreso de Mi Hijo. Ellos gritarán, pero los oídos de Mi Hijo estarán sordos para sus gritos. Entonces, Mi Hijo los entregará al poder de los demonios, que harán con ellos las torturas más inauditas e increíbles en las llamas del infierno.
 
Si no quisieren Mis hijos ser del número de esos infelices, cambien de vida para ser del número de los electos, de aquellos que irán brillar en el Cielo como los Ángeles, más de que el Sol. Para que entonces, Yo les reconozca como Mi raza y descendencia y pueda verdaderamente ser glorificada en ustedes.

Lo que Yo dije en La Salette, lo que Yo dije en Akita, en Japón, se realizará: Fuego caerá del Cielo, muchas ciudades será arrasadas hasta los cimientos, mientras otras será tragadas por el Mar. La Tierra entera vacilará como un peón desgobernado”. Y gran sufrimiento acometerá a todos aquellos que se hicieron sordos a Mis Avisos y que no quisieron compadecerse de Mis Lágrimas, consolando Mi Gran Dolor con su oración y su conversión.

Soy la Madre de ustedes y no quiero que sufran en el futuro, por eso les digo: conviértanse sin demora, para que Mis Lágrimas lloradas por ustedes en La Salette, aquí a través de Mis Imágenes y en tantos lugares donde Me aparecí  o Me manifesté, que esas Lágrimas no hayan  caído en vano por ustedes Mis hijos.

Recen, Soy la Madre que repite siempre la misma música, la misma canción: ¡CONVIÉRTANSE! Porque ustedes tienen un a piedra en los oídos, tienen una piedra en los ojos, una piedra en el corazón, que les impide de escuchar Mi Voz, de ver Mi Dolor, comprender el peligro que corren. Y les impide de amarme, amar al Señor con el corazón contrito de ustedes, convertido, cambiado, verdaderamente sediento de hacer la Voluntad del Señor, Mi Voluntad, que es solo para el bien de ustedes, para la felicidad de ustedes, para la salvación de ustedes.

Recen, solamente con la oración, estas piedras podrán salir de sus oídos, de sus ojos y del corazón de ustedes. Y de los oídos, ojos y corazón de sus hermanos, que ciegos van adelantados en el camino del pecado, en el camino de la perdición.

Recen, recen, porque Yo les amo tanto y no quiero que sufran eternamente en el infierno. Estoy haciendo todo lo que está en Mi alcance para la salvación de ustedes. Pero depende de ustedes lo que Yo puedo hacer para ayudarles. Por eso, renuncien al pecado, escojan a Dios que les escogió, abran sus corazones para que Yo pueda ayudarles y pueda llevarles seguramente a la salvación.

Aquí donde voy a terminar aquello que comencé en La Salette, verdaderamente llevaré Mis Planes a Su perfecta realización. En la persona, en el trabajo, en la palabra de Mi hijito Marcos, transmito e irradio cada vez más la gran luz que Yo encendí en La Salette. Y que se tornará cada vez más fuerte cuanto más densas fueren las tinieblas del demonio al envolver todas las cosas.

Aquí, de Mi Corazón Inmaculado, fue quitada una espada dolorosísima, que estaba clavada en Mi Corazón hace 150 años. Sí, a través de este maravilloso video que Mi hijo Marcos hizo de Mi Aparición en La Salette, una gran espada de dolor salió de Mi Corazón, Lágrimas de Sangre fueron enjugadas de Mis Ojos. Muchos hijos Míos conocieron Mi Gran Amor mostrado en La Salette. Y por eso, rosas coronan Mi Corazón que antes estaba traspasado por una gran espada dolorosa.

Pero aún hay muchos hijos Míos que necesitan conocerme, para que conociéndome conozcan al Señor y sean salvos. Por eso, vayan, Mis Apóstoles de los Últimos Tiempos, Mis Apóstoles de la Luz. Vayan a llevar al mundo entero el gran Mensaje de la Montaña, el gran Mensaje de la Montaña de La Salette. Para que Mis hijos, conozcan Mi Amor, corran para Mis Brazos donde los guardaré y los salvaré de todos los planes malignos que Mi enemigo tiene para ellos. Y así, el reino de Mi Hijo vendrá para la Tierra y el Triunfo de Mi Corazón Inmaculado se concretizará.

Ustedes son Mi última esperanza, la última esperanza de la Tierra, no me decepcionen. Confío en ustedes. ¡Vayan!, Yo lucharé con ustedes.

A todos bendigo con amor: de LA SALETTE… de LOURDES… y de JACAREÍ”

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