1 sept. 2014

Mensaje 29 agosto 2014 - España - Invocadnos a menudo (a la Santísima Trinidad)

AUNQUE EL MUNDO OS NEGARA Y NADIE OS QUISIERA NI MIRAR, DIOS ALTÍSIMO OS AMA Y NO OS DEJARÁ


Hijos Míos, aunque el mundo os negara, aunque vuestras mismas familias os rechazaran, aunque nadie, nadie os quisiera ni mirar, Yo, Espíritu de Dios, no os dejaré ni un solo instante, porque Dios Altísimo os ama y no os deja ante nada, ni ante nadie. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Nadie llegue a creer que su Dios se olvidó de él, porque eso es el mayor de los desatinos. Dios no olvida a su obra creadora, no olvida a sus almas, y el que dio hasta la última gota de sangre por ellas, no olvidará nunca a ningún alma, sean buenísimas o no lo sean, porque Dios ama sin condiciones y ama infinitamente. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Sois vosotras almas de Dios quienes Nos olvidáis, quienes os alejáis de Nosotros. Tan pronto tenéis tribulaciones, pruebas o contrariedades, llegáis a creer -incluso- que no existimos. Pero, no, hijos de Dios, no, la Santísima Trinidad, cada una de las Personas y las tres unidas, aman a las almas con amor sin inmutabilidad. Estas divinas Personas no se mudan, Ellas no cambian de sentimientos, Ellas os aman y os amamos sin límites, ni condiciones, pero vosotros no queréis aceptar nuestras gracias, ni poner nada de vuestra parte para vuestra santificación, porque significa esforzaros y queréis que toda la labor la hagamos Nosotros y eso no sería justo. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

No os desalentéis bajo ningún concepto si las cosas se os ponen feas por ser católicos, por ser seguidores de Cristo, ya Nosotros sabemos que eso llegará y si bien no todos padecerán persecución, muchos la padecerán de una forma u de otra, pero Nosotros la Santísima Trinidad, os daremos las gracias necesarias para que soportéis todo, no solo pacientemente sino hasta gozosamente, porque Dios es el mejor de los padres, el que de verdad os ama, y lo hace sin miramiento de razas, ni condiciones sociales, si bien unos reciben más que otros, es por su correspondencia a la gracia, porque cuando una gracia se aprovecha viene otra y otra y otra, pero cuando se malogra se retienen otras muchas, porque no correspondéis al llamado del Cielo. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Invocadnos a menudo, no solo cuando vais a la oración u os ponéis a rezar, hacedlo a lo largo del día, con actos de amor, de alabanza, de bendición, y veréis que como al vivir en el recuerdo diario de la Santísima Trinidad, las cosas cotidianas se santifican y se os hacen mucho más llevaderas y gozosas. Yo, Espíritu de Dios, os hablo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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