27 ene. 2015

Mensaje 23 enero 2015 - España - Leed libros que os edifiquen

LEED LIBROS QUE OS FORMEN Y EDIFIQUEN PORQUE SI LEÉIS BASURA, BASURA ENGENDRAREIS


Hijos de Dios, cuanto perdéis el tiempo y cuanta gloria accidental si os salváis vais a perder en la eternidad, porque os esforzáis poco en la santidad y os empleáis poco en este asunto que es trascendental. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Cuanto tiempo empleáis en tener el cuerpo en forma, con ejercicios, dietas y cuidados especiales, pero nos os preocupáis apenas del alma porque vivís como si no la tuvierais. Luego os vienen las pruebas, algunas muy duras, y si las sabéis sobrellevar y ofrecerlas a Dios por el bien de la Iglesia y la salvación de las almas, entonces, El os reconocerá vuestras disposiciones  en el sufrimiento que  os predispone a la salvación eterna. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Todo lo que recibe cada persona o familia, es siempre para vuestro bien, pero hay males que no vienen de Dios, sino que son suscitados por el Maligno que os quiere perder eternamente y torturaros en esta vida lo que pueda. Por eso, hijos de Dios, vivid con el alma limpia y sana de cosas malas, como vicios que os debilitan, costumbres que no os ayudan apara nada. Crearos buenos y santos hábitos, al principio cuesta pero luego se os hacen llevaderos. No holgazaneéis, sed diligentes y emplearos en cosas provechosas, tanto materiales como espirituales. Leed libros buenos que os formen y que os edifiquen, porque si leéis basura, basura engendrareis. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Fomentad sanas y santas amistades y sed vosotros también para otras personas buenos amigos y amigas. Que cuando os necesiten os encuentren y que les deis paz y confianza, para que cuando pasen momentos de prueba y dolor, sepan que en vosotros encontraran ayuda y comprensión. María Santísima era una vecina excepcional en su entorno. La gente veía en Ella una bondad inusual y un trato especial, porque nunca habló mal de nadie y nunca rechazó ni se desentendió de ayudar a nadie. Ella tenía un gran espíritu de servicio y gozaba ayudando a los demás. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Y vosotros hijos de Dios debéis imitar a la que también es vuestra Madre y entregaros al amor del prójimo sin requisitos, ni condiciones, porque en esa entrega daréis alabanza y gloria a Dios. Yo, Espíritu de Dios, os hablo. La paz y la bendición de la Santísima Trinidad esté con todos vosotros.

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