2 ene. 2015

Mensaje mensual 6 diciembre 2014 - monte faro de Luz -Cáceres - España

6 de Diciembre de 2.014
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)]

Ntra. Madre comienza su mensaje:
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas.


Meditad, hijos míos APOCALIPSIS, las enseñanzas de mi Dios, vuestro Dios, para ganar elcielo, hijos míos, hacedlo.


También quiero pediros a vosotros, mis pequeños, y a todo el mundo, que pidáis mucho por España, Italia, Siria, Francia y la tierra mía y de mi Hijo, Israel. Pedid, hijos míos.


¡Cuántas cosas vais a ver! Pero no tengáis miedo, pequeños míos, todo esto ya mi Hijo lo dijo; veréis tantas cosas que muchos hombres quisieran morir en esos momentos; pero vosotros, hombres de fe, hijos de mi Dios, vuestro Dios, no tenéis que tener miedo, las moradas están preparadas, pequeños míos, para que aquellos todos que estéis en gracia de vuestro Dios, mi Dios, os llevaremos allá para que no sufráis de los castigos que van a venir a la tierra.


Ya estáis viendo, hijos míos, cómo mueren mis pequeños de hambre, de terrorismo, de odio; solamente unos cuantos, que a veces se llaman hijos de Dios, están acribillando y matando a estos pequeños criaturas de mi Dios, vuestro Dios, y de mi Corazón; por eso vosotros que estáis aquí conmigo tenéis que, conmigo, salvar aunque solo sea la tercera parte de la humanidad.


Mi Hijo cuando vino al mundo, vino con Luz, dando Luz al mundo, pero el mundo rechaza la Luz y sigue rechazando la Luz, y hoy más que nunca, por eso cuando veáis, muchos de vosotros, que el mundo se destruye como Sodoma y Gomorra, muchos cuando vean tantas catástrofes se clavarán de rodillas pidiendo perdón a su Dios.
 

Pero, mirad, día tras día, mes tras mes, año tras año, siglo tras siglo, hijos míos, mi Dios, vuestro Dios, llamando a todos sus hijos al perdón, y tantos y tantos no quieren saber nada de su Dios, de su Creador; mirad, vuestro Dios, mi Dios, es Justo, es Misericordia, es Amor. Venid que Yo estaré siempre con vosotros si vosotros venís a mi Corazón arrepentidos de tantas injurias, de tanto pecado. A veces mi Hijo no puede sujetar los brazos de su Padre porque la Justicia de mi Dios, vuestro Dios, está al caer.

Sed fieles, hijos míos, a los mandatos de vuestro Dios; no dejéis, hijos míos, de ayunar por los pobres pecadores; el Sagrario de Amor donde está mi Hijo esperándoos a todos; sed fieles siempre a vuestro Dios, mi Dios; sed luces como Yo soy Luz y vengo a traer la Luz a vuestros corazones; si estáis, hijos míos, a mal con aquella persona amiga, hermano, padre, esposo, esposa, mirad al cielo y perdonad, perdonaos, hijos míos, porque en el perdón está la vida, en el perdón está la salvación; no critiquéis, hijos míos, no murmuréis, sino que sed limpios de cuerpo y de alma.


También os digo, hijos míos, que pidáis mucho por mis hijos los sacerdotes; malos tiempos vienen a la Iglesia de mi Hijo; el silencio que tantas veces os he dicho; por eso no murmuréis; cuando veáis alguno de mis hijos predilectos no llevar sus mandatos, pedid por ellos, rezad por ellos mucho y haced oración y penitencia por ellos.


Estáis en el tiempo de la oración y de la penitencia, de la venida, una vez más, de mi Hijo que Yo le traje en mi Vientre y lo di al mundo, porque El vino a salvar al mundo; pero como al principio os he dicho, el mundo no le recibió y querían y quieren todavía, hijos míos, la podredumbre, la miseria, ser dioses ellos mismos; como tantos jefes de gobierno, que tantas veces os he dicho, están corrompidos por la miseria, por aquello que ellos quieren ser dioses en este mundo que todo se acaba. Pero el cielo, hijos míos, será la Eternidad, siempre aquellos que se han salvado es toda la Eternidad, hijos míos.


¡Pobre de aquellos hijos míos que se van al Infierno por estas cosas de no querer a sus hermanos y dar la vida también por ellos, sino que quieren amasar miseria, odios, mentiras, engaños y hacer daño al pequeño.


Hijos de mi Corazón, venid todos a Mi y a mi Hijo y Nosotros os arropamos con nuestros mantos y estáis dentro de nuestros Corazones.

Mi Hijo y Yo triunfaremos pronto en el mundo; en el mundo verán que mi Hijo es Verdad, y Yo soy Verdad ¡Cuántos hijos míos me arrinconan y quieren quitarme de la existencia de la tierra! Están equivocados, Yo lloro por ellos porque mi Corazón quiere salvarlos a todos, pero ellos no quieren mirar el rostro de mi Hijo y mi rostro.


Seguid viniendo a este Santo lugar que es mi Casa, Casa de Oración, Casa de Amor. Yo soy Luz y mi Luz os la doy a todos vosotros; sé que muchos venís a pedirme, hijos míos; seguid pidiendo, porque una madre no se olvida nunca de todos los sentimientos que traéis en todos vuestros corazones; seguid luchando, sed fieles a la Luz de vuestro Dios, mi Dios, y seguid camino, camino, camino con el Evangelio, la Palabra de mi Hijo que es la Salvación del mundo.


Trabajad, hijos míos, trabajad y sed fieles comedidos, y sed hombres de oración, hombres de amor, hombres de verdad, porque vosotros, ya lo dice mi Hijo, sed Santos como vuestro Dios es Santo.


¡Os amo tanto, hijos míos! Esta Casa es mi Casa; algún día, pronto, será una casa de Amor, de Esperanza y Refugio de los pobres pecadores.


Id en paz, hijos míos, aquí estoy Yo esperándoos a todos vosotros.


Adiós pequeños míos, adiós hijos míos. Os bendice mi Dios Padre Creador, vuestro Padre Creador, mi Hijo Salvador, el Espíritu Santo mi Esposo y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. No os olvidéis, hijos míos: Sagrario, Sagrario, Sagrario.


Adiós pequeños, adiós hijos míos, adiós hijos.


Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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