25 may. 2015

Mensajes 23-24 mayo 2015 - EE.UU - No busquen estilos de vida que no son mios.

23 de Mayo del 2015
Mensaje Público
 
“Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”
 
“Nuestros Corazones están buscando desesperadamente una conversión del corazón del mundo por medio del Amor Santo.  El Amor Santo es un llamado a que regresen al abrazo de los Diez Mandamientos.  No es un llamado a vivir en Amor Santo en el pasado o en el futuro, sino ahora en el momento presente.  Si ustedes tuvieron un sórdido pasado, confíen en Mi misericordia.  Den gracias por reconocer sus pecados.  Es posible que este reconocimiento del error sea lo que los prevenga del fariseísmo.  El futuro está envuelto por Mi gracia.  Espérenla.  No anticipen nuevos problemas.  Confíen en que Yo estoy en el futuro esperando su llegada.”
“Ustedes son Mis corderos.  Yo soy su pastor.  Mi gracia es Mi cayado, y con él Yo los guío y los protejo.  Mi cayado llega a cualquier parte donde ustedes deambulen, pero tienen que responder a él.  En estos días, muchos no reconocen Mi llamado genuino y ciegamente siguen la falsedad.  Quienes no viven en la verdad, viven en peligro.  Mi cayado –Mi gracia– es omnipresente.  Búsquenlo, y sean atraídos a la verdad.”
 
Lean Efesios 2:4-10
Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.  Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.  Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe.  Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios;  y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.  Nosotros somos creación suya:  fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.
 
24 de Mayo del 2015
Solemnidad de Pentecostés
"Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”
“Hoy Mi oración es que el corazón del mundo esté unido en el Espíritu de la Verdad, el Espíritu Santo.  No hay oración más valiosa que ésta, pues la negociación de la verdad es lo que produce el mal fruto del error y la desunión.”
“Yo exhorto a cada alma a que reconozca los dones y los frutos del Espíritu Santo y a que responda a ellos.  Hay un solo Espíritu, pero muchos dones.  A cada alma se le da la fuerza para establecer la verdad, Mi Reino en la tierra.  No busquen nuevos senderos ni exploren interpretaciones ingeniosas de la verdad para satisfacer sus propios planes.  No busquen estilos de vida que no son Míos.  Sigan unidos en el Espíritu Santo a pesar de la opinión popular o de cualquier beneficio personal.”
“Si tan sólo conocieran el tesoro de verdad que es el Amor Santo, se aferrarían a él y nunca lo abandonarían.”
 
Lean Efesios 4:1-7, 11-16
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.  Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor.  Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.  Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.  Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.  Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.  Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.  Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros.  Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.  Así dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error.  Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo.  Él es la Cabeza, y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los miembros.  Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor.

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