5 jun. 2015

Mensaje mensual Monte Faro de Luz España Marzo 2015

7 de Marzo de 2.015
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)



El vidente hace una oración a Ntra. Madre:
Gracias Madre por estar aquí con todos tus hijos, arrópanos con tu manto Madre, y llévanos Contigo a la Eternidad Eterna, somos pecadores, pero todos somos hijos tuyos y venimos a pedir perdón a nuestro Dios Todopoderoso, a tu Hijo de Amor y a tu Corazón Inmaculado; guárdanos, Madre, de todo mal y enséñanos el camino que tenemos que seguir para ir un día a las Moradas que nuestro Dios Creador hizo para morar toda la eternidad. Gracias, Madre, porque Tú vienes a nosotros, pobres pecadores, a darnos la paz, la alegría. Gracias, Madre.


Ntra. Madre comienza su mensaje:
Hijos míos, pequeños míos, hijos de mi Corazón, Yo soy vuestra Madre del Amor y la Misericordia; gracias, pequeños míos, por venir una vez más y creer en estos mensajes que trae mi Corazón para toda la humanidad.


Venid a este lugar, a mi Casa de Amor, que será grande, hijos míos; pero vosotros tenéis que hacerla grande y ser obedientes a todo aquello que Yo os voy diciendo. Reparad los Corazones de mi Hijo y el Mío.


Ya está próximo, hijos míos, el triunfo de mi Inmaculado Corazón y el de mi Hijo, pero veréis, hijos míos, muy pronto también los días de tiniebla. El Demonio acecha y está llevándose a tantas almas a su poder, porque el maldito Demonio, hijos míos, es malo y quiere arrebatar las almas que mi Dios vuestro Dios creó.


Sed astutos, hijos míos; rezad, haced penitencia, orad mucho, hijos míos; el sagrario de mi Hijo os espera a todos para que vosotros os fortalezcáis con el aroma de mi Hijo en vuestras almas. Él espera en los sagrarios del mundo para que vosotros vayáis a hablar con Él. Sí, hijos míos, Él espera todos vuestros corazones. Sed hombres de oración, hombres de verdad; vigilaos, hijos míos, estad atentos siempre a la llamada de mi Hijo en vuestros corazones, y Yo, como Madre de todos vosotros, Yo abro mi manto y os sostengo dentro de mi manto, mis palomitas, mis pequeños, mis hijos, Yo quiero salvar, como antes tantas veces lo he dicho, aunque sea la tercera parte de la humanidad. 


Vosotros estáis en el redil, hijos míos, porque vosotros cuando venís aquí o a otros lugares del mundo donde Yo vengo desde el cielo, venís con fe y amor y mi Hijo y Yo
no podemos despacharos sino con amor y con gratitud.


Hijos míos, meditad EZEQUIEL este mes, abrid la Biblia, los Evangelios y escuchad la Palabra de vuestro Dios, mi Dios; enriqueceos con las lecturas que tantas veces os lo he dicho; y os digo una vez más que pidáis por España, Francia, Italia, Israel, Siria y tantos países del mundo que están en agonía, están dejando a su Dios en un rincón; vosotros, que hacéis por mil cada uno, tenéis que pedir, hijos míos, por la conversión del mundo Conmigo.


Estos son los menajes que Yo traigo a la tierra en todos los lugares del mundo. Sed sumisos, obedientes a vuestro Dios, santos, santos, hijos míos, como vuestro Padre Celestial es Santo. Yo ruego también, como Madre que soy de todos vosotros y de todo el mundo, a mi Dios Creador, por todos vosotros, por vuestras penas, por vuestras cosas, por vuestros hijos, por aquello que no entendéis, y que a veces os veis en marañas sin saber por qué no lo veis del todo claro; solamente dejaos llevar por el Amor de mi Hijo y el Amor de mi Corazón; somos los que vamos a salvaros; por eso este Monte está lleno de Amor. Un día mi hijo cuando pasaba de un lado para otro, él vio esta montaña que se abría en canal y Yo salía de ella con mucha luz. Este será un refugio de los últimos tiempos para que vengáis aquí a refugiaros en mi casa de Nazaret. Yo soy la Madre de Dios, la Corredentora con mi Hijo en el mundo; y os pido también que améis mucho a la Iglesia, a mis sacerdotes, aunque a veces Yo aquí y en tantos lugares del mundo he puesto un grito al cielo porque muchos de mis hijos no llevan la verdad, aquella verdad que un día mi Padre, vuestro Padre Celestial, le encomendó en la tierra; porque mis hijos sacerdotes no pueden ser asalariados, ni pueden estar para allá y para acá haciendo las cosas del mundo; mis hijos tienen que llenarse de su Dios ,de Verdad y cumplir aquello que dijeron un día en el Altar: para siempre, para Ti, se haga tu Voluntad. Sacerdote real, eso es lo que tienen que hacer todos, y muchos hijos míos se desvían por las agonías del mudo, las miserias del mundo, la perdición del mundo; no los critiquéis, hijos míos, Yo os digo que pidáis por ellos, que pidáis mucho para que vuelvan al redil.


Pedid mucho por el Papa, agonizando en la agonía del mundo, el complot que hay contra él. Sí, hijos míos, un grupo muy valioso y muy grande está detrás para aniquilarlo, no les conviene porque él trae el Amor, el Amor, el Amor a toda la humanidad como mi Hijo vino dándose por todos; mártir, mártir, como mi Hijo Juan Pablo II. Pero mirad, el Demonio no podrá con él, porque él está arropado con mi manto, mis brazos y los brazos de mi Hijo; pero vosotros, hijos míos, rezad y pedid mucho por él.

Os amo y os quiero, hijos míos, y pedidme, pedidme mucho a mi Corazón y al Corazón de mi Hijo; muchos milagros se han hecho aquí ya, y ya lo sabéis muchos de vosotros, por el agua del arroyo que está detrás de vosotros, llevadla, llevadla para curar el cuerpo y el alma.


Os amo, hijos míos, pedid mucho por toda la humanidad y también por vosotros; haced penitencia, haced oración, es el momento del ayuno, es el momento de coger la Cruz de mi Hijo y llevarla por vuestro caminar, y no os canséis de llevar vuestras cruces, que más grande, hijos míos, la pesada la llevó mi Hijo, y hoy también la lleva por tantos pecados que comete el hombre en la tierra.


Hijos míos, cómo el mundo no va a pensar y creer que una madre llore por tantos hijos que se van al Infierno, por aquellos que dejan de amar a su Dios Creador ¿Cómo no va a llorar una madre si se le van sus hijos a ese infernal Infierno donde no saldrán nunca? Es para toda la Eternidad, hijos míos, por eso he empezado diciendo que vayáis al Sagrario, que améis mucho a mi Hijo, que recéis mucho y que habléis con Él y seáis santos, eso es lo que mi Corazón quiere.


Id caminando por el mundo y hablando de Faro de Luz, porque esta es la Casa, la Casa de vuestra Madre María, Miriam. Sí, hijos míos, id hablando de mi Corazón.


Hijos míos, os bendigo, pero antes como siempre os bendice mi Dios Padre Creador, vuestro Padre Creador, mi Dios Hijo de Amor y el Espíritu Santo, mi Esposo Santificador, y Yo, vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.
Adiós, hijos míos, adiós pequeños, adiós hijos.


Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.


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