6 ago. 2015

Mensaje 4 agosto 2015 - EE.UU - Los sacerdotes...

4 de Agosto del 2015
Fiesta de san Juan-María Vianney

Llega san Juan-María Vianney y hace una reverencia.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”

“El día de hoy vengo para hablarle nuevamente a todos los sacerdotes.  El Santo Padre, los obispos y los cardenales son considerados por Jesús primeramente como sacerdotes.  Él se fija en sus corazones y, ante todo, juzga el cumplimiento de sus vocaciones en relación a la santidad de su sacerdocio.  Muchos le fallan, ¡muchísimos!  Lamentablemente, quienes tienen poder no quieren que estos disgustos se mencionen ni salgan a la luz jamás;  no obstante, ¡son reales!”

“En primer lugar, el sacerdote tiene que amar la verdad de la fe.  Tiene que tener el compromiso de poner los sacramentos a disposición de su rebaño.  Tiene que comprender que él es responsable de guiar a su rebaño a la salvación.  Tiene que apoyar el dogma y la doctrina de la Iglesia.  No debe llamar con ningún otro nombre al dogma y a la doctrina esperando minimizar su importancia.  El sacerdote es el vínculo entre el Cielo y la Tierra para su rebaño.  Debe deshacerse de sus propios intereses y vivir para los demás.”

“El sacerdote no es un consejero social ni un administrador de finanzas.  Estas cosas deben dejarse para otras personas.”

“Lo que veo que le falta a las vocaciones sacerdotales de hoy es un interés auténtico por el bienestar espiritual de cada uno de los integrantes de su rebaño.  ¡Las vocaciones dentro de los templos florecerían si esto cambiara!  La realidad es que se pierden muchas vocaciones debido al ejemplo deficiente que dan los sacerdotes.”

“Yo puedo venir aquí y hablar, pero si aquellos a quienes me dirijo no escuchan ni creen, la gracia de mis palabras se pierde para siempre.”

San Juan-María nuevamente hace una reverencia y se va.

Lean 1ª Pedro 5:2-4
Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado;  velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación;  no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño.  Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

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