11 ago. 2015

Mensaje mensual Junio 2015 - Monte Faro de Luz - España

6 de Junio de 2.015
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)]

Ntra. Madre comienza su mensaje:

 
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras
almas.


Meditad, hijos míos, Corintios. La Luz del Evangelio para la salvación del mundo.


Hijos míos, Yo quiero, y os he dicho muchas veces: Sagrario, Sagrario, Sagrario, el hombre es
feliz siempre cuando está en contacto con la Divinidad, con mi Hijo de Amor.
Sed perseverantes, hijos míos, en la oración, esforzaos de estar siempre allá donde mi Hijo espera: Sagrario.


Él se quedó con todos vosotros, con el mundo entero para salvaros, para hablar con vosotros,
para dirigiros, para que vosotros seáis felices; pero si vosotros le dais la espalda y no queréis
saber nada de vuestro Dios, hijos míos, no esperéis el reino de los cielos. Id siempre a Él,
buscadlo a Él, queredlo a Él, amadlo a Él. Él fortalece a todos los corazones débiles, a los que
van de verdad pidiendo clemencia.


Hijos míos, tenéis que quitaros el yo, el yo es cosa del Demonio, hijos míos, el yo es la fuerza
del hombre que busca la perversidad, la maldad, el egoísmo, las lujurias, las mentiras, el odio,
eso es el yo, hijos míos, y el yo no puede entrar nunca en el cielo, en el cielo, como tantas veces os he dicho aquí y en todo el mundo, entra la pureza, la humildad, la sencillez, el amar de verdad uno al otro, el dar su vida por los demás. Buscad eso, hijos míos, porque si no, hijos míos, mal va a ir el mundo y también muchos de vosotros; qué fácil, hijos míos, buscar la humildad; es hacer la voluntad de mi Dios vuestro Dios, es la verdad.


Él muere por vosotros, hijos míos, mi Hijo, para que tengáis vida y os da el Mandamiento, el
Evangelio de su Amor para que vosotros lo llevéis a cabo y estéis haciendo todo aquello que mi Hijo os dice: “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis”, y tantas cosas que mi Hijo quedó con sus palabras y sus hechos. 


Él dijo: “amaos los unos a los otros como Yo os he amado,” y ese es el mandamiento, hijos míos, que tenéis que llevar; dejad de rencillas, rencores, cólera e insultos, eso no vale para nada, hijos míos, sino que aquel que esté enfadado con su hermano, vaya a refugiarse con él, incluso a pedirle perdón, si tampoco tiene culpa, id a buscarlo.

Pedid por aquellos que matan, que tienen odios, que hacen tanto daño a todos mis hijos,
pequeños y grandes; tenéis que pedir por ellos para que vean la Luz y se arrepientan de sus
pecados; hay fiesta en el cielo, hijos míos, por uno que se arrepiente, más que tantos hijos míos que son justos.


Mi Hijo vino a rescatar a los pecadores, a los enfermos, a todos, buenos y malos; pero mirad, hay una cosa que vosotros sabéis, vino la Luz y no la recibieron y hoy en día, hijos míos, tampoco la reciben, porque estos hijos ingratos están dando la espalda a su Dios, mi Dios y Señor, por esos caprichos que tiene el hombre de hacer el mal. ¡Y ay de aquellos que no coman el Cuerpo de mi Hijo y beban la Sangre de mi Hijo, porque no tendrán vida! ; por eso vosotros que estáis aquí y en todos los lugares del mundo os digo que vayáis a tomar el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo, que confeséis más a menudo, que améis mucho al Papa, a vuestros sacerdotes y a vosotros mismos.


¡Qué dolor tiene mi Corazón cuando mis hijas no quieren a sus hijos y los matan, qué dolor
siente mi corazón!; pero ahí está el Demonio, el Demonio que está entrando por los sentidos,
unos de una manera y otros de otras, en los placeres, en las mentiras, en los odios; y eso, hijos míos, no lo quiere mi Dios, vuestro Dios.


Convertíos diariamente, hijos míos, y llevad la palabra de mi Hijo a todo el mundo allá donde
estéis, aunque no lo reconozca, ni la quieran oír, vosotros poned vuestro granito de arena, como decís en la tierra, porque el que hace y deshace es vuestro Dios, mi Dios.


Pedid por la conversión del mundo, por la conversión de esos líderes políticos que están
hablando de paz y luego quieren la guerra, aquellos que maltratan, que matan a estos pequeños hijos míos que no han hecho nada, ni van hacer nada, solamente por sus caprichos, por sus religiones, porque son Masones, hijos míos, y los Masones es el Diablo. El Diablo, hijos míos, es el que quiere imperar en el mundo, el que viene arrastrando al hombre a la iniquidad y a la maldad.

Vosotros, hijos míos, abrid la Biblia, el Evangelio y actuad sobre ello, veréis, si vosotros cogéis, lo mismo la Biblia que el Evangelio de mi Hijo y la abrís, en cualquier momento mi Dios, vuestro Dios, os enseñará lo que tenéis que hacer en esos momentos o en ese día o en esa noche.


Vivid con Dios, mi Dios, vuestro Dios, de noche y de día; salid de casa santiguándoos siempre, haciendo la señal de la Cruz y pidiendo a la Trinidad que os ayude en vuestro caminar, que Yo vuestra Madre María, Faro de Luz, también estoy con todos vosotros en esta casa mi casa de Oración y de Amor.


Hay muchos hijos que están siguiendo al Corazón Inmaculado de mi Hijo y a mi Corazón, pero
quiero más, más, quiero que aunque sea la tercera parte del mundo vengan a pedirme a mi
Corazón sus cosas, sus vidas; tened confianza porque Yo soy confianza, soy amorosa, soy Luz, soy vuestra Madre de verdad, hijos míos. Venid a este santo lugar, este lugar que será un día no muy lejano tiempo de aquello que va acontecer y va a venir al mundo, refugio de pecadores. Esta Montaña es Sagrada, Yo estoy aquí, Yo vendré aquí siempre que aunque sea uno de mis hijos que pase por aquí y me diga, Madre aquí estoy quiero hablar contigo, Yo estaré con ellos, o con él, o con ella siempre.


No hagáis, hijos míos, valores de aquellas personas que os dicen que todo esto que vengo
trayendo a la tierra, los mensajes de adoración a mi Hijo y a mi Dios Creador, que es falso y
mentira, no creáis, Yo estoy aquí porque el Señor, mi Dios, lo quiere, y Yo vengo aquí, como en
tantos lugares del mundo, para dirigiros y llevaros un día a las Moradas Celestiales, que es el
Cielo.


Quitaos, hijos míos, de tantas cosas malas que hay hoy en día en el mundo, como decís en la
tierra, las cartas, la adivinanza, hombres y mujeres que se dedican a sacar el dinero a vosotros y a tantos como vosotros, diciéndoos regalos al oído y al corazón, que todo es mentira; solamente salva y da todo mi Dios, vuestro Dios, y Yo por mediación de mi Creador y de mi Hijo y del Espíritu Santo, mi Esposo.


No vayáis detrás de falsos, de esos falsos que están arruinando los corazones de muchos hijos míos; venid a Mí, a mi Hijo y al Sagrario.


Gracias, hijos míos, por estar una vez más aquí en Faro de Luz, y gracias a mis hijos del
extranjero como los “portuguesiños” que tanto amo, que tanto quiero, y a todos vosotros, los que venís de lejos y los que venís de cerca, Yo estoy aquí para todos vosotros; miradme a los ojos, hijos míos; pedidme, porque Yo os arropo a todos con mi manto y os llevo en volandas a mi Hijo de Amor.


Hijos míos, pronto mi Corazón y el Corazón de mi Hijo reinarán en el mundo; pero quiero antes
de despedirme de vosotros, hijos míos, en esta tarde, que pidáis por España, Francia, Alemania, Italia, Siria y tantos países en el mundo que están en guerra, que se están matando por odio y por las religiones.


Ahora, hijos míos, os doy mi bendición, pero antes, mi Dios Padre Creador, vuestro Dios Padre Creador, mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre
Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. Id camino al Sagrario, hijos
míos; oíd misa todos los días; ahí está la salvación de vuestras almas; buscad a mi Hijo, como al principio os he dicho; comed y bebed la Sangre de mi Hijo, Él os dará la vida Eterna.


Adiós, hijos míos, adiós pequeños, adiós hijos.


Ntra. Monte Faro de Luz

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