24 dic. 2015

Mensaje 20 dic 2015 - España


Hijos Míos, nadie como Yo sabe hasta dónde llegan vuestras limitaciones e incapacidades. Yo, Jesús, os hablo.

Yo sé muy bien de que material estáis hechos y lo transitorios que sois. Yo os creé y conozco muy bien de vuestra fragilidad y flaquezas. Ante Mí no os tenéis que disculpar por lo que no sois capaces de hacer, pero sí deseo una total y absoluta confianza en todo lo que os pido, porque si vosotros no podéis llegar a muchas cosas, con Mi gracia todo lo podéis, y esa la tenéis que alcanzar con una vida santa de oración y penitencia.

La gracia es un don gratuito que os doy, sin embargo, tenéis que tener ciertas disposiciones. Debéis vivir atentos a lo que os pido, y para realizarlo contad con Mi gracia. Yo sé que os la tengo que dar, por eso, vuestros temores ante lo que os pido no deben hundiros  en el desánimo y mucho menos en el pesar, esos sentimientos no vienen de Mí y no son fruto de un alma verdaderamente humilde, son frutos de vuestro amor propio que al saberos incapaces de darme lo que os pido, os desalentáis y quisierais abandonarlo todo. Yo, Jesús, os hablo.

Vivid hijos Míos, vivid de la fe en Mí. No quedó defraudado nadie que confió en Mí y puso en Mí sus asuntos.  Nada deseo más que ayudaros a sacar adelante vuestras misiones, pero si os falta fe, pedídmela y poned los medios para obtenerla cuanto antes. Yo, Jesús, os hablo.

Nadie ha nacido enseñado, nadie por sí solo puede emprender ninguna Obra ni nada para la gloria de Dios. Yo debo dar Mi gracia, sin la cual nada podéis, pero vosotros debéis de creer que Yo saldré adelante en todo, aunque eso no quiere decir que no tengáis disgustos, pruebas y hasta oscuridades, quiere decir, que a pesar de tenerlas, seguid adelante siempre con la mirada elevada hacia el Cielo y esperéis del Cielo la respuesta. Yo, Jesús, os hablo.

Tampoco, hijos, juzguéis las cosas por el tiempo transcurrido. Yo vivo fuera del tiempo y no cuento el éxito o el fracaso de una Obra por el tiempo transcurrido, sino los frutos de la misma se verán en la otra vida, aunque en esta algo se vislumbre. Yo, Jesús, os hablo.

Acercaos a Mi Santa Madre que supo esperar como ninguna y cuya fe nunca decayó a pesar de las contrariedades. Ella y José son modelo de fe para todos vosotros. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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