21 abr. 2016

Mensaje mensual marzo 2016 - Faro de Luz España

5 de Marzo de 2.016
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres) ESPAÑA]

Nuestra Madre para este mes nos recomienda leer MATEO.

Nuestra Madre habla con el vidente: 

Pequeño  mío,  sé  lo  que  pides  por  todas  estas  almas hijos  míos  que  están  aquí,  los  que  no  han podido venir, los que vendrán, Yo sé que tú oras por todos ellos todos los días y son escuchadas tus  peticiones,  hijo  mío,  porque  Yo  soy  Madre  de  todos  y  Yo  estoy  con  todos,  por  eso  vas  a escribir  en el  Libro del  Amor del Cielo nombres: Josefa, Yolanda, Julia, Andrés, Juan, Teófila; ya están inscritos en el Libro del Amor del Cielo, que no teman sus familiares, ya están salvadas y están cerca de mi Dios, vuestro Dios.

Hijo  mío,  sigue  pidiendo  por  todos,  sigue  llevando el  Amor  de  mi  Hijo  al  mundo  aunque  te taladre tu corazón, aunque sufras con tus enfermedades; mi Hijo así lo quiere, sois elegidos para llevar almas al Cielo; tú sigue, despacio pero firme, haciendo la voluntad te tu Dios, mi Dios, así conseguirás muchas almas para el Cielo; sé bueno, hijo mío, quítate el “yo”, la aspereza; vete al Sagrario, hijo mío, cada momento que puedas y llénate de mi Hijo, del aroma, porque tú eres mi pequeño “gusanico” y mi Hijo te ha elegido para estos menesteres; olvídate del mundo, hijo mío, y busca las raíces de tu Dios, mi Dios; sé bueno y humilde, sé nada, hijo mío.

Aquí nuestra Madre comienza su mensaje: 

Pequeños  míos,  hijos  míos,  paz  tengáis  en  vuestros corazones  y  Luz  de  mi  Luz  en  vuestras almas.

Gracias,  pequeños  míos,  por  estar  aquí  en  mi  presencia,  en  mi  Casa  de  Amor,  Faro  de  Luz; seguid viniendo, porque  Yo doy  gracias, muchas  gracias a todos vosotros, a vuestras familias  y aquellos  que  le  dan  la  espalda  a  su  Dios,  mi  Dios.

Con  vuestras  oraciones  salvareis  al  mundo Conmigo, hijos míos, por eso os pido y os digo una vez más que pidáis por China, Siria, vuestra España, vuestra España, Italia, Francia, Alemania, mi Casa, Israel y todos los pueblos que están haciendo la guerra, que están matando y matando a tantos pequeños míos.

Mi Corazón está lleno de espinas y de dolor, ya no soy, hijos míos, esa Madre que tanto esperáis con alegría; hoy vengo con el dolor, con lágrimas en los ojos, porque están haciendo estragos el mundo,  a  esos  hijos  pequeños  que  ellos  no  tienen  ese  poder  que  tienen  ellos  y  que  los  arrastra hasta quitarles todo; a mi Hijo le quitaron la vergüenza, le quitaron sus ropajes, le llevaron a la Cruz  y  hoy  tantos  hijos  míos  también  lo  están  llevando,  por  la  soberbia  del  hombre  porque  no tienen amor a su Dios.

Vosotros  aquí  y  en  otros  lugares  del  mundo  estáis  pidiendo  por  vuestros  hermanos  los  débiles; seguid pidiendo, hijos míos,  y  ayudadlos,  ayudadlos, ellos no tienen nada, vosotros que podéis, dadles una manta, dadles un plato de comida, dadles un vestido, dadles aposento, dadles vuestro corazón. 

Padres y madres del mundo, vosotros que queréis lo mejor para vuestros hijos, y me parece muy bien, hijos míos, pero os olvidáis de que a vuestros hijos no le lleváis a vuestro Dios. Antes de estas cosas que da el mundo, grande para esos hijos, ante todo esto es el Cielo, tenéis que llevar a vuestros hijos al Cielo; habladle de mi Dios, vuestro Dios, es lo primero  y el final. No queráis, hijos  míos,  tesoros  y  vestidos  ni  lujos,  quered  el Cielo,  y  el  Cielo,  hijos  míos,  se  gana  con humildad; por eso vosotros tenéis el deber de llevar a vuestros hijos a mi Hijo, a vuestro Jesús, para que mi Hijo les llene de Amor y les lleve un día a las Moradas Celestiales.

Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es Perfecto, sed santos como vuestro Padre Celestial es  Santo,  y  todo  se  consigue,  hijos  míos,  con  humildad,  con  amor;  dejaos  el  “yo”  que  tantas veces  os  he  dicho,  el  “yo”  es  soberbia,  el  “yo”  es el  Demonio,  y  el  Demonio  entra  por  los sentidos  y  lo  sabéis  muy  bien,  el  Demonio  está  acaparando  el  mundo  con  la  soberbia  que trasmite  a  los  hombres  y  los  hombres  no  quieren  ver  más  que  el  mundo:  aberraciones,  guerra, maldad,  soberbia.  No,  hijos  míos,  vosotros  todavía tenéis  la  fe  suficiente  ya  para  ir  a  vuestro Dios y ser esclavos de Él, como Yo fui un día: “aquí está la Esclava del Señor, haz de mi lo que quieras”. Hacedlo vosotros también.

Arrinconaos en cualquier rincón de vuestra historia, de vuestros momentos y haced un Sagrario para que mi Hijo entre en vuestros corazones, y vosotros postraos de rodillas o de pié o sentados, adoréis  a vuestro Dios: “hágase  en mi según tu voluntad, quítame Señor  de toda la maldad que hay en mi corazón, nada más en mi corazón, dame la Luz de tu Alma, de tu Corazón, Señor para que yo trasmita también lo bueno que me das, a aquellos que están a mi lado”. Pedid los unos por los  otros  y  haced,  hijos  míos,  momentos  de  oración unidos,  en  grupos;  no  os  olvidéis  de  ir  al Sagrario, de escuchar, como decís vosotros en la tierra, la Misa, la Santa Misa y comer  y beber siempre el Cuerpo de mi Hijo que es la Vida para todos vosotros.

Hijos míos, el mundo se está destronando porque el Demonio está filtrado en los corazones y hay almas perversas, masónicas, que hacen daño a estos pequeños míos; vosotros sed fuertes y pedid siempre,  pedid  a  mi  Hijo  la  Luz,  la  Fuerza;  no  os  olvidéis  de  mi  Esposo,  el  Espíritu  Santo,  el Dador de los Dones, para que tengáis, hijos míos, la fortaleza cuando os haga falta en la vida.

Sed buenos, hijos míos, portaos bien, amaos, es el mensaje que traigo al mundo, amaos los unos a los otros como mi Hijo y Yo, os decimos: “venid a nuestros Corazones, id subiendo al monte, despacio  pero  firmes;  cuando  veáis  la  Cruz  de  mi  Hijo,  ya  veréis  el  Rostro,  y  cuando  veáis  el Rostro ya estáis en el Cielo”.

No  seáis  cobardes,  hijos  míos,  no  seáis  cobardes,  porque  los  limpios  verán  a  Dios,  mi  Dios, vuestro Dios, y los Demonios verán los Demonios, el Fuego Eterno, que ese Fuego no se apagará nunca,  hijos  míos,  por  eso  vosotros,  mi  “rebañico”,  mi  ejercito  predilecto,  seguid  luchando  y navegando  para  llegar  a  las  cumbres  que  un  día  mi  Dios  vuestro  Dios  os  llevará  a  la  Mesa Celestial.

Hijos míos, sed limpios y venid a este Santo Lugar donde Yo estoy. Hoy vengo vestida de negro, hijos míos, llorando por mis pequeños, por aquellos que mueren de hambre, de la guerra. 

Hijos  míos,  se  aproxima  todo  ya,  pero  no  tengáis  miedo  porque  los  que  están  en  gracia  de  mi Hijo tendréis un lugar para estar  y no os pasa nada, Yo velo por vosotros y Yo os arropo, hijos míos, con mi Manto que Yo abro para el mundo, para todos mis hijos de amor.

Ayunad,  hijos  míos;  penitencia,  oración,  Sagrario, Sagrario,  Sagrario.  Os  bendigo,  hijos  míos, hoy os doy  una bendición especial para todos vosotros  y   vuestras  familias; pero  antes mi Dios Creador,  vuestro  Padre,  vuestro  Dios  Creador,  mi  Hijo  de  Amor,  el  Espíritu  Santo,  mi  Esposo Santificador, y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Adiós, hijos míos, adiós pequeños, no os olvidéis, hijos míos, de la oración, la oración lo puede
todo, y sed pequeños, muy pequeños y así veréis el rostro de mi Hijo.

Adiós hijos...

Gracias.

Os digo hijo mío que hay almas que se han curado, que se van a curar por sus peticiones que me
han hecho a mi Corazón; venid siempre, pedid a mi Corazón Inmaculado, seguid pidiéndome.

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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