28 jun. 2016

Mensaje 27 jun 2016 - España - El culto a Dios debe ser continuado y estable...

Hijos de Dios, viene el tiempo de estío y ahora os relajáis aún más de lo que estáis el resto del año. Yo, Espíritu de Dios, os hablo. 
 

No solo dejáis los compromisos espirituales que a lo largo del año tenéis, sino que muchos de vosotros no vais ni siquiera a Misa los domingos. ¿Qué os parece si os hicieran eso en el pago de las nóminas? ¿Os gustaría que no la cobraseis por ser tiempo de vacaciones? El culto a Dios debe ser continuado y estable. No puede estar condicionado a los cambios de estaciones, de ánimos, ni a las pruebas que os sobrevengan. Debe ser fijo, y tanto si os mueve el sentimiento como si no, el culto a Dios debe ser firme y sólido.

No podéis tomaros vacaciones en las cosas de Dios ni en los Mandamientos. No podéis decir hoy no me apetece ir a Misa porque estoy muy cansado o tengo mucho calor. A Dios hay que amarlo y darle lo que le corresponde por encima de nuestras limitaciones, ganas o desganas y sobre todo por encima de las circunstancias. Y si vosotros en el trabajo cumplís con ello y vais a trabajar a veces con dolencias o malestar, a Dios se le debe dar culto en todo momento, y los primeros en beneficiarse seréis vosotros, porque Su gracia será fluida constantemente. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Esto va también para las madres que no mandan a sus menores a la Iglesia a la celebración de la Santa Misa. Ellas no van y encima impiden que sus niños lo hagan. No podéis educar de esta manera a los menores porque los hacéis vulnerables a las cosas que son necesarias en esta vida y que no tienen que depender ni del estado de ánimo, ni de las circunstancias.

Inculcad a vuestros hijos la responsabilidad en todo, y recogeréis buenos frutos, pero si los inculcáis a la vagancia, a hacer las cosas por las ganas que se tengan de hacerlas y no porque deben ser hechas por deber hacia Dios, entonces estáis educando muy mal a los chicos, que se harán hombres y mujeres veleidosos ante las adversidades de la vida.  Y lo mismo que cuando no quieren comer les obligáis a que tienen que estar bien alimentados, lo mismo en las cosas del alma, porque a vosotros padres y madres se os pedirá estrecha cuenta de cómo educáis a vuestros hijos. Yo, Espíritu Santo, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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