16 ago. 2016

Mensaje mensual Julio 2016 - Monte Faro de Luz - Los Brazos de mi Hijo no pueden ya sujetar los brazos de su Padre...

CÁCERES - ESPAÑA
 
El vidente habla con nuestra Madre
 Gracias Madre por estar aquí,  gracias por todos estos hijos tuyos  que han venido a estar contigo esta tarde, sánalos y cúralos.


Mensaje de la Virgen:

Pequeños  míos,  hijos  míos,  paz  tengáis  en  vuestros corazones  y  Luz  de  mi  Luz  en  vuestras almas.

Meditad, hijos míos, REYES; hacedlo.

Hijos  míos,  hoy  vengo  con  mucho  dolor,  vengo  llorando  por  esos  hijos  ingratos,  por  esos  hijos que  han  dado  la  espalda  a  su  Dios  y  quieren  guerra,  homicidios,  mentiras,  odios,  rencores, blasfemias, y Yo os digo aquí, hijos míos, como en tantos lugares del mundo, que os sacrifiquéis por ellos, son mis hijos y vuestros hermanos.

Pedid,  hijos  míos,  todos  los  días  la  Fe,  la  Esperanza  y  la  Caridad;  no  os  mintáis  unos  con  los otros, sed buenos, sed, hijos míos, dignos de vuestro Dios; dad y llevad el amor a todos vuestros hermanos; aquellos que necesitan de vosotros.

 Mi Dios, vuestro Dios, todo lo da gratis, también vosotros tenéis que darlo.

 No os critiquéis los unos con los otros, sed humildes, buenos; id, hijos míos,  al  confesionario  a  pedir  por  aquellos  también  que  necesitan  el  perdón;  vosotros  id  a menudo a quitaros vuestras culpas, a estar a bien con mi Hijo, con vuestro Dios.

 Hoy también os pido que pidáis por los sacerdotes, por mis hijos los predilectos ¡Ay de aquellos hijos  míos  que  no  lleven  sus  reglas  como  mi  Dios  y vuestro  Dios  quiere!  Y  no  solamente  los sacerdotes,  mis  hijos  predilectos,  sino  también  religiosos,  religiosas,  y  también  vosotros  mis hijos tenéis que llevar un orden en la vida, tenéis que ser santos, la santidad solamente es pedirle a  vuestro  Dios,  mi  Dios:”  Señor,  hágase  tu  voluntad,  yo  también  quiero  ser  santo”.

  Veréis  qué fácil es; si Yo fui esclava de mi Señor, vosotros también podéis serlo; ganareis el ciento por uno, hijos  míos buscad  el  aroma  de  mi  Hijo,  sed  perfectos,  sed  oradores  Sagrario,  Sagrario, Sagrario; mi Hijo espera con los brazos abiertos, como tantas veces os he dicho aquí en mi Casa de Faro de Luz.

 Yo quiero que vosotros vayáis caminando a la Cruz de mi Hijo, está alta pero si vosotros de verdad sois discípulos de Él será todo de color de rosa.

 Él  espera  con  los  brazos  abiertos  que  vayáis  para  abrazaros  a  todos  y  un  día  no  muy  lejano llevaros a las Moradas Celestiales.

 Amad mucho al Espíritu Santo, mi Esposo; pedidle, Él está siempre esperando vuestra  llamada, volveos a Él y sed como niños.

 Sí, hijos míos, como niños, sin malicia, sin maldades; pero eso sí, sed esclavos de vuestro Dios como Yo lo fui; y mira, mirad todo el mundo qué hizo de María, la muchacha  pequeña,  la  hizo  ser  Madre  de  Dios,  esposa  del  Espíritu  Santo;  en  la  Trinidad  estoy Yo también amándoos y pidiendo también por todos vosotros, mis hijos de amor.

 Sed  humildes  y  sencillos  no  busquéis,  hijos  míos,  las  greñas,  como  decís  en  la  tierra,  unos  con los  otros;  amaos  esposos  y  esposas,  hijos  y  padres,  padres  e  hijos,  que  eso  es  lo  que  quiere  mi Corazón,  que  seáis  una  familia  grande,  y  pedid  mucho  por  aquellos  que  llevan  mal  camino.

  El Demonio entra, hijos míos, como tantas veces os he dicho, por los sentidos y cuando el Demonio entra, si no sois fuertes en la oración, hace estragos en los corazones.

 Buscad y hallareis, hijos míos, llevad siempre las lámparas encendidas en vuestras almas y decid siempre: ”Jesús  te  amo,  Jesús  te  amo,  Jesús  te  amo”;  decidlo  muchas  veces  al  día,  y  cuando llegue la noche:” Señor apiádate de mí que soy un pobre pecador; perdóname de todo mal que he hecho en este día”; veréis, hijos míos, que felices vais a ser siempre cuando tengáis el aroma de mi Hijo en vuestras almas; y eso sí, también os digo, haced un Sagrario para que more mi Hijo siempre.

 Yo  vengo  llorando  por  esos  hijos  míos  que  mueren  en  esos  mundos  de  odio,  de  guerra,  de mentira,  de  falsedades  ¡Ay,  hijos  míos,  si  no  piden  perdón,  si  no  piden  perdón  difícil  es  que entren en el Reino de los Cielos! El éxodo que hay en el mundo de tantos hijos que mueren en el camino, que al final, hijos míos, son mártires del cielo y también de la tierra.

Yo soy vuestra Madre de Amor y Misericordia y Yo os pido que vosotros deis a aquellos que no tienen nada, que recéis por aquellos que están solos y abandonados.

 Hijos  míos,  el  mundo  se  destrona,  las  guerras  vendrán  y  están  viniendo;  las  guerras  nucleares, hijos míos, estarán cerca; los ríos se desbordaran, se llevarán casas y ciudades y el mar se tragará a tantas generaciones; pero eso es todo por el pecado, hijos míos, porque los brazos de mi Hijo ya  no  pueden  sujetar  los  brazos  de  su  Padre,  mi  Dios  vuestro  Dios,  por  tantos  pecados  que comete el hombre y han llegado a las bóvedas del cielo.

 Yo  vengo  aquí  como  en  tantos  sitios  del  mundo  a  deciros  siempre:  convertíos,  rezad  por  los pobres pecadores.

 Qué lástima y qué dolor tiene mi Corazón de ver tantos jóvenes hijos míos que se van fuera del redil de su Padre, mi Dios y Señor.

 Vosotros, hijos míos, estáis aquí oyéndome esta catequesis, os pido y os digo: salvad Conmigo al mundo  y  venid  a  rezar  Conmigo  y  a  pedir  Conmigo  aquí  en  Faro  de  Luz  que  ya  es  grande, porque  todos  vosotros  sois  grandes,  todos  los  que  habéis  venido  de  antes,  después  y  ahora  sois mis hijos queridos.

  No me olvidéis y venid a pedirme a mi Corazón; llevad el agua del arroyo, porque el agua del arroyo ya ha curado a muchas almas; tened fe y confianza en todo lo que yo os digo, porque mi Dios y Señor así lo quiere
 No bebáis el agua, pero podéis darle en el cuerpo a las almas que necesitan de esos dolores también para el alma.


 Hijos míos, no os olvidéis también de hacer la penitencia de un día en silencio y de hacer cuando podáis el Santo Viacrucis, la Pasión de mi Hijo; meditadla, veréis como al final mi Hijo y todos vosotros estaréis en la Cruz llevando la Cruz de mi Hijo de Amor.

 Os amo, hijos míos, y Yo os pido,  como  al  principio,  que  pidáis  por  los  pobres pecadores,  por  el  Papa,  por  sus  intenciones, por  tantos  mártires  que  hoy  en  día  tiene  la  Iglesia  ya  de  tantos  hijos  míos  que  mueren  cada  día sin tener consuelo de nadie.

 Os  amo,  hijos  míos,  y  os  doy  mi  bendición,  pero  antes,  como  siempre,  mi  Dios  Padre,  vuestro Dios Padre Creador,  mi Hijo de Amor, todos mis hijos del mundo, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador, y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Ahora nuestra Madre habla con el vidente: “Hijo mío, no te olvides de tu humildad, busca la humildad, deja el mundo, vive en pobreza, ama al prójimo, sirve a tu Dios como Él quiere, ora mucho por todos tus hermanos.

 Mi pequeño gusanico te hemos elegido para que tú des el testimonio de mi Corazón a todos mis hijos;  sigue  caminando,  pequeño,  y  lleva  la  Palabra  de  mi  Hijo,  el  Evangelio  a  aquel  que  está siempre a tu lado; acoge a todos en tus brazos, pequeño, se nada, se pequeño, se humilde, así te quiero, pequeño
” Adiós, pequeños míos, adiós hijos míos, adiós hijos


 Ntra. Madre en Monte Faro de Luz

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