10 sept. 2016

Mensaje 8 sep 2016 - EE.UU - Dios nunca despreciará a un corazón arrepentido...

8 de Septiembre del 2016
Mensaje Público

María Refugio del Amor Santo dice:  “Alabado sea Jesús.”

“De verdad les digo, la Justicia de Dios no puede ser influenciable políticamente.  La Justicia Divina permanece incorrupta ante planes secretos o ambiciones.  La balanza de Su Justicia conlleva por un lado la rectitud, tal como la define el Amor Santo, y por el otro, el abandono del hombre de Sus leyes.  Dios no puede ser ilógicamente obligado al indulto inmerecido.  Lo único que mitiga Su Justicia es un corazón arrepentido.  Tomen en cuenta los tiempos de Jonás.”

La misericordia de Dios nunca despreciará un corazón arrepentido.  En Su Justicia, Dios nunca muestra favoritismo hacia un pecador sobre otro.  Hoy en día, ustedes tienen en el mundo muchas injusticias.  Algunas están en el prominente ojo público.  Esto no es de Dios y da indicios de deshonestidad, de agendas ocultas y de abuso de poder.”

“Dios lleva a cabo la Justicia conforme a la obediencia a Sus mandamientos.  En Él no influyen la política, el dinero, ni el poder.  Este es el tipo de justicia que la humanidad tiene que imitar.”

Lean Jonás 3:1-10
La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos:  “Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré”.  Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor.  Nínive era una ciudad enormemente grande:  se necesitaban tres días para recorrerla.  Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando:  “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”.  Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.  Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza.  Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio:  “Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua;  vístanse con ropa de penitencia hombres y animales;  clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.  “Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos”.  Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

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