12 dic. 2016

Mensaje 7 dic 2016 - Jacareí: Santa Maria, San Joaquín, Santa Ana

VIGILIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Queridos hijos, hoy, día 07, aniversario mensual de Mis Apariciones aquí con todo el Cielo y víspera de Mi Inmaculada Concepción, vengo nuevamente a ustedes para decirles: “Es la noche santa, es la noche santa de la aurora de su salvación.”

Es la noche santa cuando la Santísima Trinidad viendo que ya era llegado la plenitud de los tiempos, había decidido crearme Inmaculada, pura, sin mancha y repleta de gracia del Señor.

Esta noche es la figura de la noche de la antigua ley, también es figura de la noche del pecado y de la separación de Dios en el cual la humanidad vivió durante tantos y tantos años, desde el pecado de Nuestros Primeros Padres. Noche que ya comenzaba a clarear y anunciar que ya era llegado el gran día de la salvación del Señor.

Sí, Soy la aurora de la salvación y por eso fui enviada antes de Mi Hijo, para verdaderamente preparar el mundo para recibir el sol de la justicia.

Soy la aurora de la salvación y es por eso que la Santísima Trinidad Me hizo Inmaculada, llena de gracia, llena de amor, llena de benevolencia del Altísimo y de estas gracias de las cuales estoy llena, puedo dar a quien quiero, cuando quiero y como quiero.

Soy la aurora de la salvación y por eso Dios verdaderamente Me colmó de todas las gracias de Su Magnificiencia, Me elevó a la más alta dignidad que una pura criatura puede ser elevada, a la dignidad de Madre de Dios, para dar entonces verdaderamente al mundo a Su Hijo Unigénito, para salvarlo y para llevar la santidad y la salvación a todo hombre.

Soy la aurora de la salvación y por eso en esta noche santa, les invito a darme sus corazones verdaderamente, para que Yo pueda hacer entrar en ellos y brillar en ellos Mi mística e inmaculada luz, que se tornará tanto más fuerte cuanto sea las tinieblas a envolver el mundo, las almas, las familias, la sociedad y la Iglesia.

En estos tiempos malos, Satanás consiguió oscurecer todo con su humo y sumergió todo en las más profundas tinieblas de pecado y por lo tanto, Mi misión materna como aurora de la salvación es hacer brillar una vez más para este mundo la luz del sol de la justicia, Cristo Jesús, que está volviendo a ustedes en breve en la Gloria.

Por eso he venido en Mis Apariciones como aurora de la salvación, para preparar el camino del regreso de Mi Hijo. Y así como Yo, la Inmaculada Concepción, preparé el camino de Su primera venida, comenzando a iluminar el mundo con los rayos de Mi Santidad y de Mi Pureza Inmaculada, también ahora vengo antes de Mi Hijo, para iluminar el mundo con los rayos de Mi Gracia, de Mi Amor y de la Verdad en Mis Apariciones aquí y en tantas partes del mundo. Para que así, verdaderamente Yo prepare para Mi Hijo un pueblo santo y templos santos en las almas para Él, que ya está volviendo a ustedes con amor y como amor.

Por eso, obedezcan Mis Mensajes, recen mucho, vivan una vida santa para que verdaderamente en ustedes Mi luz inmaculada pueda siempre y cada día más brillar hasta tornarse un verdadero día luminoso de santidad, gracia y amor.

Mañana recen Mi Rosario al mediodía como pedí aquí y todas las gracias que ustedes pidieren, les serán dadas.

Digan a Mis hijos que vengan con sus corazones dilatados y abiertos por mucha oración. Cuanto más dilaten el corazón, más recibirán. La medida que recibirán será la medida de sus corazones.

Yo amo a todos, Yo cuido de todos y tengo siempre Mi mirada colocada en todos ustedes. Recen Mi Rosario todos los días, por ello, siempre hago brillar más Mi luz inmaculada en sus almas y a través de ustedes en muchas otras almas que están en el pecado.

A todos Yo bendigo con amor: de LOURDES… de PELLEVOISIN… y de JACAREÍ.”



MENSAJE DE SAN JOAQUÍN


“Amados hijos Míos, amados hijos de Mi Hija María Santísima. Yo, Joaquín, Padre de la Madre de Dios, vengo hoy en la noche de Su Inmaculada Concepción que precede Su día, para decirles: “Sean inmaculados como María Inmaculada, viviendo una vida santa, de mucha oración, de mucho amor y de profunda devoción a Ella, porque Ella es el camino por el cual Dios vino hasta ustedes y es el camino por el cual ustedes irán seguramente hasta Dios.”

Sean inmaculados como María Inmaculada, viviendo una vida en la gracia de Dios, dejándose siempre más formar por Ella, enseñar por Ella, iluminar por Ella, corregir por Ella, para crecer verdaderamente en la gracia y en la santidad. Y así, sean cada día más semejantes al Corazón Inmaculado y sin mancha de Ella, para que entonces, puedan agradar verdaderamente a la Santísima Trinidad y alcanzar Su Misericordia y Su Gracia.

Sean inmaculados como María Inmaculada, viviendo como Ella vivió: sirviendo, obedeciendo, amando siempre más a Dios, donando Su vida siempre más al servicio de Dios y sobretodo, cumpliendo con amor y fidelidad la Palabra del Señor, Sus Mandamientos que siempre es vida, gracia, felicidad y salvación para ustedes.

Yo, Joaquín, Padre de la Madre de Dios, les amo mucho. Vivo siempre aquí con Mi Hija Inmaculada y con Mi Esposa Ana, rezando por ustedes, intercediendo por ustedes, implorando gracias al Señor por ustedes. Tengo la misión de cuidar de todos ustedes, hijos de Mi Hija, pues, Soy Su Abuelo Celeste y Espiritual y de ustedes tengo gran cuidado, tengo verdaderamente por ustedes un amor especial y cuido de ustedes con una especial y particular solicitud.

En sus aflicciones, en sus tribulaciones, vengan a Mí, pidan Mi auxilio poderoso y Yo siempre les ayudaré. Amen a María Inmaculada, dando a Ella su corazón, para que Ella lo purifique, lo embellezca, lo perfume, lo ilumine, lo torne bello y perfecto para Dios.

Y les digo: “Un corazón, un regalo así ofrecido al Señor por las manos de Mi Hija María, el Señor no rechazará. Por eso, cultiven todos los días una verdadera y perfecta devoción a Ella, para que sean admitidos en el servicio y en la presencia del Señor.”

Amen a María con todo su corazón y María también les amará con todo Su Inmaculado Corazón. Den todo a María, toda su vida y Ella también les dará todo Su Amor, todo Su Cariño, toda Su Paz.

Yo, Joaquín, les amo mucho y a todos ahora bendigo con extremo amor y especialmente a ti Marcos, el más obediente y dedicado siervo de Mi Hija María Santísima. Agradas mucho a Mi Corazón sirviéndola, Me das una gran alegría al verte trabajando, sirviéndola, incluso cuando estás muy cansado como hoy, cuando hiciste para Mi Hija tres, tres nuevos discos de Coronillas Meditadas de una sola vez. Estabas muy cansado de toda una semana de intenso trabajo y mucha correría para preparar la fiesta de Ella. Pero incluso así quitaste de tu corazón, de tu Llama de Amor, la fuerza para trabajar aún más intensamente por Ella hoy y es eso, eso que nos torna inmensamente felices, ver un siervo así, amando tanto a Mi Hija María, dedicándose tanto a Ella y trabajando ardientemente para Ella incluso estando exhausto.

Cuando más te cueste hacer las cosas por Ella, es ahí que das más Gloria a Dios, más Gloria a Ella, más alegría a Ella y también Me das más alegría y juntas mucho más méritos en tu tesoro en el Cielo. Debes sentirte feliz porque en esta noche santa que precede la Inmaculada Concepción de Mi Hija, en esta noche, es una de las noches del año que más recibes gracias de Su Corazón. Y mañana verdaderamente Ella no te negará nada porque durante el año, nada, nada negaste a Ella.

Yo te bendigo y a todos estos Mis nietos amados: de NAZARET… de BELÉN… de JERUSALÉN…y de JACAREÍ.”



MENSAJE DE SANTA ANA


“Amados, amados hijos y nietos espirituales Míos, Yo, Ana, vengo hoy en la noche que precede la Inmaculada Concepción de Mi Hija María para bendecirles y decirles: “Amen a María con todo su corazón y María les amará. Honren a María y María les honrará. Exalten a María y María les exaltará. Sirvan a María y María sin embargo siendo Reina del Cielo y de la Tierra, les servirá y les socorrerá con Sus Gracias.”

Den su corazón a María y María les dará Su Inmaculado Corazón, lleno de gracias a ustedes, para que a través de él, reciban todo bien y toda gracia del Señor.

Den todo su amor a María y María les dará todo Su Amor. Honren a María con su vida repleta de oración, de sacrificio, de servicio y de obediencia a Ella.

Sirvan a María, no en apariencia pero de verdad, pues, Ella no quiere una devoción aparente, Ella no quiere un amor aparente, pero un amor real, verdadero, sincero y profundo de su corazón.

Amen a María con todas sus fuerzas, sacrificándose por Ella, porque quien ama, lucha, trabaja, se sacrifica y hasta incluso muere por aquel que ama.

Amen así a Mi Hija María y Ella también hará todo por ustedes. Hagan todo por Ella y Ella hará todo por ustedes. Muevan todo, todo por Ella en la tierra y Ella moverá por ustedes también en la tierra y en el Cielo.

Si aman a María, amarán a Jesús, el bendito fruto de Su vientre, pues, Ella y Jesús fueron tan unidos en la unión mística que había entre Ellos, que son dos Corazones Unidos en una sola Llama de Amor. Por eso, todo aquel que ame a María, amará también Su bendito fruto que es Mi Nieto Jesucristo.

Amen a Jesús y amarán también a María, pues, el Corazón de Jesús y el Corazón de María arden unidos en una sola Llama de Amor y amando a estos Corazones en un solo Corazón, ustedes verdaderamente darán a Jesús y a María todo el amor que Ellos desean. Es el amor que deben dar mañana en la fiesta de Mi Hija María, la Inmaculada solo quiere de ustedes un amor total, completo, irrestrito, sin reservas e inmaculado, o sea, sin mancha de intenciones humanas, sin mancha del propio “Yo”, sin mancha de la contaminación de los amores terrenales de las criaturas. Para que verdaderamente su corazón siendo totalmente de Ella y permaneciendo totalmente en Ella, pueda finalmente recibir la Llama de Amor de Ella, para que Ella haga grandes maravillas en el mundo entero.

¡Oh! ¡Cuánto les amo! Si mañana ustedes piden a Mi Hija María y también a Mí la gracia de ser abrasados de la Llama de Amor, esta gracia les será dada y todo lo demás también les será dado en añadidura, pues, quien tiene la Llama de Amor que es el Espíritu Santo, tiene todo y a través de Él, también tiene el Reino de Dios y todo será dado en añadidura.

Sí, cuanto les amo, cuanto les protejo, cuanto les bendigo y lo cuanto también todos los días trabajo a su favor, desde el primer Mensaje que di aquí hasta hoy, nunca cesé de trabajar por salvación de ustedes, intercediendo por ustedes, abogando su causa en el Cielo, implorando grandes gracias al Señor por intermedio de Mi Hija María, de Sus méritos para ustedes.

También ofrezco siempre al Señor todos los días Mis méritos personales, inclusive los méritos muy grandes que obtuve por el ejercicio de la virtud de la paciencia heroica que Yo tuve durante todos los años en que fui estéril, sufriendo burlas, humillaciones y escarnios de todos aquellos que decían que Yo era maldita por el Señor, pues, no tenía hijos. Ofrezco todos los méritos de la virtud de la paciencia sufrida en Mi gran humillación, por ustedes, para que ustedes verdaderamente puedan recibir todos los días del Señor: gracia, bendición, paz y misericordia.

¡Oh! Recen el Rosario de Mi Hija María, pues, a través de ello, Ella siempre más les dará a sus corazones gracias más profundas y verdaderamente les tornará pequeños hijos inmaculados de la Inmaculada Concepción.

Ahora les bendigo a todos y sobretodo a Mis hijos Juan y Olides que trajeron Mi Imagen de Portugal aquí. Era Mi voluntad, era Mi deseo y así como ustedes trajeron esta Mi Imagen por medio del cual daré muchas bendiciones y gracias a Mis nietos peregrinos que vienen aquí, así también un día les llevaré para vivir Conmigo en Mi Morada en el Cielo. Ustedes Me trajeron aquí, un día Yo les llevaré para Mi Casa en el Cielo. Ustedes Me trajeron para esta casa de Mi Hija que también es Mía, Yo un día les llevaré para la Casa de Ella en el Cielo, para cantar verdaderamente juntamente Conmigo y Mi Esposo para siempre a Mi lado, las alabanzas del Señor y ser felices Conmigo para siempre.  

A todos Yo bendigo ahora con amor: de JERUSALÉN… de NAZARET… y de JACAREÍ.

La paz a ti Marcos, la paz también a tu padre espiritual Carlos Tadeo. Dígale que Yo lo amo mucho, que lo protejo, que lo cuido, que lo guardo y que tengo verdaderamente un amor celoso por él y no permitiré nunca, nada que nadie lo separe de Mi Hija María Santísima, pues, él es un regalo que Mi Nieto Jesús dio a Mi Hija. Regalo del cual Yo y Mi Esposo Joaquín cuidamos con amor y verdadero celo.

Sí, él también es Mío, lo amo, lo guardo, lo defiendo y siempre, siempre estaré atenta, celosa, cuidándolo con especial solicitud y lista para siempre abogar en el Cielo todas las gracias que él precise. Dígale que mañana estaré particularmente próxima e inclinada sobre él para derramar sobre él las gracias de la Inmaculada Concepción de Mi Hija María.

Y sobre ti Marcos, el más ardiente y celoso de Mis devotos, que tanto te has esforzado por propagar, divulgar Mi devoción a través de Mis Imágenes, a través de la Mística Ciudad de Dios donde tantos millares y millares de Mis nietos conocieron que en el Cielo tienen una Abuela Espiritual que los ama mucho y reza por ellos. A ti que tanto Me amas desde tu más tierna juventud y a todos estos Mis nietos que también son Mis hijos, bendigo: de JERUSALÉN una vez más… de NAZARET… y de JACAREÍ.”


(Vidente Marcos): “Querida Madrecita del Cielo ¿Puedes Señora tocar con tus padres en estos rosarios que nosotros hicimos para tus hijos ya que mañana Señora no tocarás?


(María Santísima): “Queridos hijos, como ya dije: “Donde quiera que uno de estos rosarios llegue tocado por Mí, por Mi Madre Santa Ana y San Joaquín Mi Padre, allí Nosotros tres estaremos vivos, llevando grandes gracias del Señor para todos.”

Deseo verdaderamente que todos Mis hijos tengan estos rosarios benditos por Mí, pues, en los días del gran castigo, la casa donde ellos estuvieren, no será alcanzada por los rayos de la Ira de Dios ni los demonios podrán entrar en ella para agarrar y llevar para las llamas eternas a Mis hijos.

Allí Nosotros estaremos siempre presentes, cubriendo con Nuestros Mantos de Luz aquella casa y ella será defendida de todo mal como fue las casas de los Israelitas en Egipto, que tenían la sangre del cordero en la puerta.

Lleven a todos Mis hijos estos rosarios, para que ellos puedan ser ayudados, bendecidos y guardados siempre más por Nosotros.

A todos dejo Mi paz. Buenas noches.”

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