20 de Noviembre del 2018
Mensaje Público
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el
Corazón de Dios Padre. Dice: “La existencia de esta Misión es una
flecha en Mi aljaba contra el aborto. En generaciones pasadas, el
aborto jamás se hubiera legalizado ni se hubiera convertido en un tema
político. La aceptación del aborto muestra el corazón de esta Nación y
el corazón del mundo.”
“No depende de la humanidad elegir cuál vida en el vientre materno
debe vivir y cuál no. Toda vida en el vientre materno es Mi creación.”
“Este atrevimiento con respecto a la vida revela las actitudes de
la humanidad en general. El hombre es dueño de su propio destino
solamente en lo que corresponde a las decisiones del libre
albedrío. Soy Yo quien ordena las circunstancias que rodean las
decisiones del libre albedrío, siempre con vistas a la salvación de cada
alma. La copa de Mi paciencia se está desbordando. La Santa Madre me
ruega que le dé a la humanidad más tiempo para que regrese a la rectitud
y para que se arrepienta. Ella percibe que el tiempo se está
acabando. Tiene miedo de Mi Ira.”
“El evidente mal uso del tiempo no puede estar conciliado con Mi
Divina Voluntad. Yo le concedo a la humanidad cada momento presente para
que edifique Mi Reino, no el suyo. Elijan sensatamente lo que aceptan
como verdad. Satanás es parte de toda confusión. No busquen
complacerse a sí mismos, sino a Mí.”
Lean Judas 17-23
En cuanto a ustedes, queridos míos, acuérdense de lo que
predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos les
decían: ‘En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y
vivirá de acuerdo con sus pasiones impías’. Estos son los que provocan
divisiones, hombres sensuales que no poseen el Espíritu. Pero ustedes,
queridos míos, edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe
santísima, orando en el Espíritu Santo. Manténganse en el amor de Dios,
esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida
eterna. Traten de convencer a los que tienen dudas, y sálvenlos
librándolos del fuego. En cuanto a los demás, tengan piedad de ellos,
pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo
Salmo 18:21-25
El Señor me recompensó por mi justicia, me retribuyó por la
inocencia de mis manos: porque seguí fielmente los caminos del Señor, y
no me aparté de mi Dios, haciendo el mal; porque tengo presente todas
sus decisiones y nunca me alejé de sus preceptos. Tuve ante él una
conducta irreprochable y me esforcé por no ofenderlo. El Señor me
premió, porque yo era justo y mis manos eran inocentes a sus ojos.



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