24 de Diciembre del 2018
Mensaje Público
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el
Corazón de Dios Padre. Dice: “Hijos, una vez más trasciendo el tiempo y
espacio para hablarles. Este día, y la conmemoración de lo que
significa, debe acallar al corazón del mundo. Yo puedo hablarles como si
todo estuviera sucediendo ahora. La Santa Madre santificó cada momento
presente, pues Su constante ‘sí’ la siguió a Ella y a san José hasta el
humilde establo. Se sintieron con angustia, pues una y otra vez los
rechazaban de moradas más adecuadas. Eso refleja la angustia de Mi
Corazón hoy día, pues son demasiados los que no permiten que Jesús entre
en sus corazones. El establo era húmedo y lúgubre y tenía olores
repugnantes, pero después de que nació Mi Unigénito Hijo, se llenó de
una cálida luz. Desaparecieron todos los aspectos desagradables del
entorno. El aire se llenó de gozo. Ese gozo es el que Yo quiero poner
hoy en cada corazón, si tan sólo me lo permitieran.”
“Quiero compartir esta celebración con ustedes, con cada uno de
ustedes, tal como anhelo compartir el Paraíso con todos. Lo único que
se interpone entre nosotros es su libre voluntad. Permítanme cambiar a
gozo lo húmedo y lúgubre de sus vidas. Dejen que los rodee la cálida
luz de la Presencia de Jesús en sus corazones. Maravíllense de que Jesús
llega al mundo y a sus corazones. Esta es la Navidad que Yo los invito
a vivir y la que anhelo compartir con ustedes.”
Lean Lucas 2:9-12
De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del
Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el
Ángel les dijo: ‘No teman, porque les traigo una buena noticia, una
gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha
nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de
señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y
acostado en un pesebre’.



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