29 de Diciembre del 2018
Mensaje Público
Nuevamente veo una gran llama que he llegado a reconocer como el
Corazón de Dios Padre. Dice: “He venido para ayudarlos a entender
mejor ciertos acontecimientos en la vida del Ministerio. La
perseverancia que han tenido en establecer este Ministerio ha sido
admirable. Les pido que no olviden que Mi Hijo fue incomprendido por
las autoridades existentes, como ha pasado con esta Misión. Las razones
fueron bastantes parecidas: el miedo a perder el poder, miedo a perder
influencia sobre personas importantes.”
“Ustedes han tenido que mudarse muchas veces sólo para encontrar un
lugar donde reunirse y rezar mientras las mentiras los seguían, incluso
se les adelantaban, incitadas por fuentes poderosas. Pero ahora estamos
aquí. Las gracias presentes en este lugar son extraordinarias, sin
precedente. Los invito a alegrarse por Mi bondad. Recen por los que
engañaron a muchos sobre los favores espirituales concedidos
aquí; continúan haciéndolo. Al hacerlo, niegan el poder del
Cielo. Recen pidiendo que tengan un convencimiento de conciencia antes
de que sea demasiado tarde. Ellos no tendrán un juicio favorable por
haber tenido títulos importantes en el mundo, sino rendirán cuentas por
la forma en que utilizaron su influencia.”
“Esta Misión, y todo lo que representa, tiene que ver con la
salvación de las almas. Está en el mundo para fortalecer a la Iglesia
en la Tierra, no para competir con ella.”
“Ahora le hablo a quienes sufren por el camino que llevan sus
hijos. Quizá estén decepcionados por las decisiones que sus hijos han
tomado en la vida, sobre todo si no aceptan la responsabilidad de su
propia salvación. Yo veo todos los errores en los corazones de muchos,
muchísimos de Mis hijos. Ellos le causan pesar al Desolado Corazón de
Mi Hijo y dolor al Corazón de la Santa Madre. Sin embargo, el Cielo no
los olvida. Sigan rezando por aquellos que conocen y también por los
que no conocen.”
“Hoy les ofrezco este estímulo con Mi Amor Divino. Yo siempre escucho sus corazones.”
Lean Sabiduría 6:1-9
¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los
confines de la tierra! ¡Presten atención, los que dominan multitudes y
están orgullosos de esa muchedumbre de naciones! Porque el Señor les ha
dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará
las obras de ustedes y juzgará sus designios. Ya que ustedes, siendo
ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la
Ley ni han obrado según la voluntad de Dios, él caerá sobre ustedes en
forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que
están arriba. Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los
poderosos serán examinados con rigor. Porque el Señor de todos no
retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y
al grande, y cuida de todos por igual, pero los poderosos serán
severamente examinados. A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras,
para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta; porque los que
observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y
los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su
defensa.


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