7 feb. 2014

Mensaje 24 de enero de 2014 - Jacareí - Brasil

 Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a su amado hijo Marcos Tadeu


(Marcos): “¡Que sorpresa, ustedes dos! Sí…sí…”
"Hijo, he ahí a tu Madre..."

”Amados hijos Míos, Yo, Jesús, nuevamente hoy vengo a darles Mi Paz y Mi bendición.

Mi Sagrado Corazón les agradece por estar Conmigo y con Mi Madre Santísima todos los días, rezando todas las noches en estos cenáculos que tanto Me agradan, Me consuelan, Me glorifican, Me dan alegría, y también escuchando Nuestras Palabras de Vida Eterna.

Ustedes son Mis elegidos, Yo les elegí, les elegí para sean la porción preciosa de Mi Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de Mi Madre,  para ser esta porción electa que irá a preparar a la tierra para Mi Glorioso Retorno que ya está cerca.

Les di grandes gracias, grandes bendiciones, para ustedes reservé una gloria muy grande en el Cielo. No pierdan esta elección prefiriendo el pecado, el fruto envenenado del pecado que Mi enemigo les ofrece.

Sean Santos, renuncien a todo mal y a todo pecado, para que ustedes entonces sean verdaderamente la descendencia real de Mi Divino Corazón.

¿Me aman? ¿Aman a Mi Madre? Entonces, hagan sacrificios y renuncias por Mí y por Mi Madre. Un alma que no renuncia al pecado, no puede decir que Me ama, es necesario renunciar a ello. Aunque el alma no consiga  hoy, pero ella tiene que tener el deseo, y la firme resolución de renunciar y tiene que todos los días pelear para renunciar, huir de las ocasiones de pecados y expulsar todo lo que le lleva al pecado.

Yo Soy Su Dios y quiero llevarles a la gran santidad. Vengan a Mí, que vine a ustedes lleno de amor para salvarles. Vean que antes de Mi Venida no vengo para condenar, pero para dar el remedio, tómenlo ahora que es el tiempo de curarse, que es tiempo de misericordia. Para que cuando Yo venga en Mi Venida gloriosa, no tengan que arrepentirse amargadamente por no haberme escuchado.

Yo les amo tanto y quiero la conversión de ustedes. En muchas familias hasta en muchos conventos y seminarios hay pecados abominables, por eso es que Yo vendré con el gran fuego de lo alto del Cielo para quemar y purificar los crímenes de esta generación pecaminosa.

No sean del número de esos infelices hijos Míos, pues será horrible ser quemado por Mi fuego que caerá de repente sobre la tierra entera.

¡Aquellos que se burlaron de Mí, aquellos que pecaron y enseñaron a otros a pecar, pensando que Yo nunca volvería, esos en aquél día van a maldecir la hora en que nacieron y que vieron la luz del sol por primera vez, porque Mi Justicia será terrible Mis hijos!

Aprovechen que ahora Yo tengo una Misericordia tan grande. Aprovechen los remedios que Yo les doy en estas Mis Apariciones y conviértanse, acojan a Mi Madre con Sus Mensajes, obedezcan  a lo que Ella dice y prometo que seré benevolente con ustedes, porque Yo jamás iré condenar un verdadero devoto de Mi Madre, ni tampoco pude jamás condenar un pecador verdaderamente arrepentido que por amor a Mi Madre decidió no pecar más, que por amor a Mi Madre decidió no ofenderme nunca más.

Por eso, conviértanse por amor a Mi Madre, para que no me hagan sufrir más, por amor a Mí y prometo que verdaderamente el Cielo será de ustedes y a ustedes les será dada una corona de gran gloria en el Cielo.

¡Les amo, les amo tanto! Continúen rezado el Rosario de Mi Madre todos los días, el Rosario de la Misericordia, las Horas Santas de Oración, pues no pueden imaginar la alegría inmensa, inaudita que dan a Mi Corazón. Cuando Yo estoy triste por los pecados del mundo, es en estas oraciones, y en sus Rosarios, son en los cenáculos que son hechos aquí que Yo encuentro Mi consolación y Mi Ira es aplacada y cambiada en gracia y misericordia.

A todos en este momento bendigo con amor: de PARAY-LE-MONIAL..., de DOZULÉ...y de JACAREÍ”



(Marcos): “Hasta pronto Señor, Mi Dios. Hasta pronto Mi Madre Santísima…”

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