11 feb. 2014

Mensaje 9 de enero 2014 - Luz de María

REVELACIONES DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
A SU AMADA HIJA LUZ DE MARÍA
9 DE FEBRERO DEL 2014

 

Cristo me reveló esta Palabra:

- “Hija amada, ¿qué miras?”

Te miro  glorioso, Cristo.

- “Ahora, ¿qué miras?”…

Miré que en  Su Mano derecha tenía a la humanidad, y miré cantidad de criaturas humanas volteando la espalda a Cristo. Miré que en Su Mano izquierda sostenía a la Tierra y junto a la humanidad, miré una oscuridad que prevalecía, y luego miré a la Tierra que había pasado de la Palma de la Mano a la punta del Dedo índice de Cristo.

Y me dijo Cristo:  

-  “Amada Mía, la humanidad mantiene un canal de vibración que emite hacia la Tierra y la Tierra recibe indiferencia del hombre.  Esto atrae sobre la Tierra  el desequilibrio dentro de la Creación, dentro del Universo, y la Tierra es afectada como parte de este sistema.”

Luego me llevó a mirar cómo la humanidad envía a la Tierra, algo así como una  proyección de la misma humanidad:  su sentir, su obrar y actuar, y éstos se materializan en vibraciones semejantes a las que transmiten las ondas de frecuencia para las comunicaciones. Y estas ondas al llegar a la Tierra, la hacían vibrar y la Tierra se movía, las aguas entraban a la costa y el sol y la luna ya no alumbraban, pues la Tierra oscilaba.

Acto seguido, ante esta Visión que me estremece, me dijo:

- “Diles a Mi hijos: todos Mis hijos me perciben con la visión del alma; unos Me perciben en verdad y otros distorsionándome. En unas criaturas prevalece la intelectualidad y se limitan ellas mismas a mirarme y percibirme; otras, por el egoísmo que reina en ellas, colocan una atadura entre los sentidos y la intelectualidad que no se separan y se quedan en la razón, muriendo cada instante sin permitirse conocerme.  Y me dan la espalda porque encuentran sus respuestas en la ciencia, en la tecnología, en sus deducciones personales y se ocultan a Mi Amor, creando sus propias reglas para excusarse ante los hermanos cuando les preguntan por Mí.  Los hombres: Mis hijos, no me miran ni logran mirar la realidad en que viven, debido a que su conciencia permanece totalmente convulsa, agitada por cuanto desean egoístamente para ellos mismos. Los gustos personales les mantienen en constante crítica hacia los demás, la ira sobresale en ellos cuando los que les rodean no son como ellos desean. Son irritables y susceptibles en todo y hacia todo.  Por eso no logran ser conscientes de la realidad en que viven y continúan ciegos a todo lo que está fuera de su alcance.  Esas criaturas no me miran, ni miran la realidad de este instante, que es el instante decisivo, antes de que se enfrenten a sí mismas.”

- “Diles, amada Mía, que cuando la razón es aquietada para retornar a Mi Verdad,  la mente es purificada, así igualmente el corazón y los sentidos. Le brindo al hombre la bendición de razonar para liberar el alma de las ataduras. La razón purificada es sabiduría y ésta da a la criatura un corazón puro. De estas criaturas de corazón puro me valgo para que vayan compartiendo en el camino Mi Palabra y Mis Revelaciones, necesarias para que la humanidad oiga, vea y sienta en su interior, la ansiedad y la necesidad con que vive constantemente por estar fuera de Mí.

- Diles, amada Mía, que las almas eligen por su libertad, y que este Cristo, necesita de la plena conciencia de quienes  se llaman Mis hijos, Mis seguidores, Mis discípulos, Mis elegidos, Mis predilectos, Mis consagrados… Necesito de todos ellos para despertar conciencias y corazones adormecidos por la indiferencia y endurecidos por los vaivenes del mal proceder, en ocasiones por omisión y en otras, por conveniencia personal.”

Continuó hablándome el Maestro Divino:

“Amada, no son los tiempos los que marcan los acontecimientos, sino los acontecimientos son los que señalan el devenir, y en esto la humanidad ha sido forjadora de su propio destino, a la que ella misma se ha aferrado en su necedad y falta de humildad.   Anúnciales que vengo con vara de hierro a separar el trigo de la cizaña, en instantes en que la cizaña es abundante y la visión del hombre no le permite mirar con claridad ante la densa materia que le rodea, impidiéndole ni siquiera percibir Mi Presencia. 

Mis hijos verdaderos emiten paz, inspiran paz y exhalan paz.   Algunos hombres se han llamado a sí mismos mediadores o emisarios de paz ante la humanidad, y no logrando su objetivo ante los hombres, dejan claro que son tan sólo uno más de la miseria reinante. Hasta, -repito- hasta la avaricia sea desterrada del yo humano, hasta entonces…  la unidad logrará que el ser humano se reconozca como Mi hijo, ya que ante Mí, todos son Mis hijos. Es la criatura humana la que ha creado divisiones y por ende, en este instante se escuchan rumores de guerra, hasta que dejen de ser rumores y la guerra se esparza por la humanidad en un abrir y cerrar de ojos.”

“Amada Mía, sabes de Mi Omnipotencia, te he mostrado cómo fueron destruidas Sodoma y Gomorra por su perversidad y cómo Mi Casa actuó sobre ellas. Si fuese Mi Voluntad, destruiría este Planeta en un segundo. ¡Ah…! Pero Mi Amor y Mi Paciencia son Mi Perfección, por eso dejo en manos del hombre y su libre albedrío  su propio destino, no sin antes advertirles las calamidades que llegan a la humanidad debido a la locura y rebeldía de esta generación sin precedentes.”

Me ha pedido Cristo:

“Háblales de cuánto les he esperado, de Mi sed por las almas y de Mi deseo de que cada criatura humana sea consciente de la responsabilidad por conquistar almas. Háblales de la conciencia que deben mantener para actuar y obrar por la paz. Diles, amadísima Mía, cuánto Me enfrenté a la injusticia, a las calumnias, a las ofensas y al repudio hasta de los de Mi misma familia de sangre. Diles que no teman porque Yo llegaré a auxiliar a aquellos que padezcan por Mi causa, diles a los que perseveran, que para la mayoría soy Misterio, pero para los que perseveran, soy el Misterio de Amor develado en su alma. Recuérdales que Mi Reino permanece ante cada uno y que al hombre le he dado la bendición de descubrirlo. Yo estoy dentro y fuera de cada uno, me muestro a quien me busca con conciencia de quién Soy, y me oculta a sí mismo el que me rechaza y no me busca. Ustedes son Mi luz, todos son Mi luz;  me encuentro presente en todo, pero viven tan dispersos en lo mundano y en sus falsos dioses, que les hablo y sus oídos no me escuchan… Soy aire, fuego, tierra, agua, pero la inconsciencia del hombre me subestima y no me da la gloria que deberían darme.”

Cristo sigue diciéndome:

“Amada, me miras, me reconoces y sabes que te enseño Verdades, no para que las ocultes sino para que las compartas con tus hermanos. Sabes que Soy más que una creencia a ciegas, Soy libertad para que Me amen sin estrecheces, para que me amen porque Me conocen y se relacionan Conmigo, en Mi Amor.”

“Háblales de Mis sufrimientos por las desobediencias y rebeldías humanas. Diles que la Creación ha sido el gran regalo de Mi Padre para el ser humano… mas la han deformado y ésta desea regresar a su estado en la Voluntad de Mi Padre. Debido a ello, la Tierra se renovará a sí misma y en este renovarse, la humanidad como las anteriores generaciones, llevará sobre sí el dolor, la tragedia, la angustia y el lamento de la desobediencia hacia Nuestra Divinidad, todo ello fruto del mal uso de la libertad humana y el uso desmedido de la ciencia mal empleada.  Compárteles que has mirado a Brasil devastado por el agua del mar, entre otras naciones. Háblales del dolor, del sufrimiento de  Estados Unidos, diles que las alianzas serán quebrantadas. Diles de Mi Iglesia y de su purificación y del padecer de todas las Naciones. Asegúrales que vengo por Mis hijos; Mis legiones anunciarán Mi llegada y los Míos me recibirán gozosos. Con dolor miraré a aquellos que me han despreciado: buscarán esconder su rostro de Mi Presencia. Dentro de la libertad humana cada criatura humana habrá elegido el bien o el mal. Compárteles de Mi proximidad hacia la conciencia del hombre, de cada uno en particular. Háblales de los ríos de sangre que serán esparcidos por la Tierra, ante un hombre de ciencia que a conciencia creó la destrucción del género humano, retándome, y en su locura, llevará a toda criatura sobre la faz Tierra a padecer.

Yo no Soy implacable, he esperado a que despierten los hombres; Mi Amor es infinito, como infinita es Mi Justicia. La humanidad se ha abalanzado sobre Mi Justicia y se abalanzan sobre las tinieblas con obras malas, escudriñan Mis Palabras para buscar oscuridad, y a pesar de ser tanta Mi Luz, son cegados por su propio egoísmo.”

“Amada Mía, diles a tus hermanos que les espero con Amor Eterno. Mi Amor no les desecha como en los laboratorios a los embriones. YO SOY EL QUE SOY, ETERNO, PRINCIPIO Y FIN.   Cuéntales que les espero en el Sagrario, diles que vengan a Mí sin temores, pero con la verdad, sin disimulos, diles que en cada Hostia Consagrada me encuentro presente.  Soy el alimento del alma y del espíritu por los siglos de los siglos.
Diles que soy Pan de Unidad para todos los que desean vivir conscientes de la necesidad de Mi Presencia en cada uno de los Míos.  LES AMO, DILES QUE LES AMO. TÚ DILO.”

Jesús.

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