16 jun. 2014

13 junio de 2014 - Jacareí - Brasil

13 de Junio del 2014
Mensaje de la Virgen María a través de Marcos Tadeu

"Amados hijos Míos, hoy cuando recuerdan Mi Segunda Aparición en la pobre Cova da Iría en Fátima, vengo nuevamente del Cielo para decirles: Yo Soy la Señora del Rosario. Solamente Yo puedo dar la Paz al mundo, solamente Yo puedo valerles y salvarles. Aquellos que colocaren completa confianza en Mí, serán salvados del Gran Castigo, del Gran Flagelo que la Justicia de Dios muy pronto mandará al mundo por los pecados acumulados durante tantos años por esta humanidad actual.

Aquél que rezare el Santo Rosario todos los días e hiciera sincera penitencia de sus pecados del pasado, podrá tener la certeza de esperar de Mí y de recibir de Mí la protección, el perdón y la salvación en los tiempos difíciles del Gran Castigo.

Esta humanidad ya tocó el fondo de su podredumbre, de su pecado y de su rebeldía contra Dios y Sus Mandamientos. Y es por eso que ahora deseo que de todos sus corazones, de todos sus pechos brote un sincero acto de contrición, de arrepentimiento y de sincero deseo de renuncia y de todo el pecado y deseo de ser santos.

Ustedes nacieron para ser Santos, fueron enviados a este mundo para que sean Santos. Son pecadores, porque el pecado original fue transmitido a ustedes, pero la vocación no es ser pecadores para siempre, no es ser pecadores obstinados, sino ser Santos. Por el Bautismo todos ustedes fueron llamados a la Santidad. Imiten por lo tanto, a los Santos que Dios les dio como su modelo que deben seguir para que sean verdaderos Santos agradables e inmaculados en la presencia de Él.

Imiten hoy de modo especial a Mi hijo amadísimo y predilectísimo que hoy celebran, a San Antonio de Lisboa y Padua. Este Mi hijo que tanto Me amó y Me glorificó con Sus Palabras, Sus Oraciones, Sus Sermones, Sus Obras, Su Pureza, Su Simplicidad, Su devoción a Mi Sacratísimo Rosario y Su Amor Inflamadísimo por Mí. Imítenlo, síganlo y serán verdaderos y grandes Santos ante los ojos de Dios. Imiten también a Mis Siervos Lucía, Francisco y Jacinta, que ahora están Conmigo reunidos en la Gloria todos juntos. Ellos que Me amaron de todo su corazón y hoy aceptaron más un sacrificio, que en Mi Segunda Aparición les pedí: lo de separarse. Yendo Francisco y Jacinta para el Cielo y Lucía quedando solita para trabajar, para tornarme conocida y amada en la Tierra.

Estos sacrificios de ambos constituyó uno de los mayores dolores, una de las mayores ofertas, holocaustos que de estos Pastorcillos Yo recibí. Y el sacrificio de ellos fue inmensamente poderoso para la salvación de muchas almas pecadoras y rebeldes a Dios.

Por eso hijitos, imiten a estos Pastorcillos, aceptando las pequeñas cruces y contratiempos de cada día, ofreciendo todo a Dios y a Mi Corazón Inmaculado para la salvación de aquellas almas que viven en el pecado, que aman el pecado y que prefieren el pecado en vez de Dios.

A todos nuevamente digo: Recen el Rosario por la Paz del mundo y Dios les mandará deprisa la Paz. Recen el Rosario y el Ángel de la Paz volará sobre el mundo entero derramando sobre todas las naciones, familias y corazones "la llovizna celestial de la Paz" y el mundo finalmente descansará en la Paz duradera del Señor.

Aquí en este Lugar bendito terminaré aquello que comencé en Fátima, por eso les digo: RECEN… RECEN… RECEN SIN CESAR.* Vivan rezando, recen viviendo en Dios para que del día de ustedes suba de todo el para Mí una gran fuerza de intensa oración, para la salvación del mundo entero.

A todos ahora les bendigo: de FÁTIMA… de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.

(*) Rezar el Santo Rosario no es Recitar el Santo Rosario. Recitar el santo Rosario apenas tiene poder. Hay que rezarlo con todo el corazón y todos los días.

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