26 ago. 2014

Mensaje 25 agosto 2014 - España - Para los jóvenes

SED RESPONSABLES EN VUESTRA JUVENTUD Y TENDRÉIS UNA VEJEZ LLEVADERA Y GOZOSA

¡Jóvenes! hoy Me dirijo a vosotros para deciros que debéis reflexionar y cambiar de vida. La vida no es siempre como la juventud, llena de ilusiones y de perspectivas, con proyectos que tenéis para el futuro.

La vida tiene días buenos y días malos, días claros y días oscuros, y esta es la ley del ser humano, porque nadie puede decir que su vida estuvo toda entera sembrada de rosas, y tampoco nadie puede decir que su vida toda entera fue un sendero de espinas. Yo, Jesús, os hablo.

No seáis como el joven rico que pudiendo aspirar a más y poder llegar a un alto nivel de santidad, se conformó con la vida que llevaba a pesar de que tuvo la oportunidad de llevar un vida de más entrega a Dios. Yo, Jesús, os hablo.

Sed responsables con vuestros deberes, no solo con los estudios que hacéis sino con vuestras familias, con vuestras habitaciones que debéis tener ordenadas, con vuestras amistades que debéis ser leales, en vuestros trabajos que debéis ser honrados y puntuales. Si, hijos si, sed responsables en vuestra juventud y tendréis una vejez llevadera y gozosa puesto que el bien que hagáis y la responsabilidad que cumpláis, será la cosecha que luego tendréis en la edad senil. Yo, Jesús, os hablo.

Sed también responsables con vuestra fe, y como bautizados dad culto a vuestro Dios, el único y verdadero Dios. Que El no aparta su mirada de vosotros, pero vosotros tampoco debéis apartaros de Él, y dadle lo que le corresponde por ser Dios y Señor de todo lo creado. Y lo mismo Conmigo vuestro Redentor, que os saqué de la esclavitud del pecado con Mi Preciosísima Sangre para que vosotros podáis con la vida de la gracia alcanzar la Vida Eterna que es el fin para el que estáis creados, para gozar de Dios eternamente en la gloria celestial.

Sed chicos y chicas de vestir decentemente, de gestos y maneras educadas y refinadas, no seáis horteras, ni habléis ordinariamente ni con groserías, mucho menos con blasfemias. Que dejéis una huella en vuestras vidas y que quienes os traten se queden motivados y edificados por vuestras buenas y santas costumbres, y por vuestras reglas de urbanidad. Por tanto, hijos Míos, aplicaros esta lección que Yo Vuestro divino Maestro hoy os recuerdo, que aunque ya la conocíais, es una lección que debéis recordar asiduamente. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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