18 sept. 2014

Mensaje 14 septiembre 2014 - Jacareí - Brasil - Penitencia, penitencia, penitencia

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

“Amados hijos  Míos, hoy, cuando están conmemorando la Fiesta de la Santa Cruz aquí, vengo del Cielo para decirles: Soy la Señora de la Santa Cruz, Soy la Madre de Jesús Nazareno.

¡PENITENCIA! ¡PENITENCIA! ¡PENITENCIA para salvar a los pecadores!

Quiero llamarles a una profunda conversión de la vida de ustedes, quiero llamarles a un profundo amor a la Cruz. Sin conversión no hay amor a la Cruz.

Por eso les digo: Amen a la Santa Cruz, convirtiéndose todos los días, luchando contra sus defectos y pecados procurando verdaderamente todos los días comenzar un nueva vida; en el Amor de Dios, en la Gracia de Dios, para que verdaderamente la Santa Cruz para ustedes sea una señal de salvación y no de condenación.

No escupan en la Santa Cruz, blasfemando contra el Señor, viviendo en pecado, porque si así vivieren harán lo mismo que Satanás, que escupe en la Cruz, que escupió en la Cruz desde el inicio cuando la vio.

Sí, vivan como verdaderos adoradores de la Santa Cruz buscando vivir de acuerdo con lo que Ella enseña. O sea, crucificando los vicios y las obras del pecado y de la carne, para que verdaderamente en ustedes nazca la nueva vida, la salvación que la Santa Cruz les trajo.

Amen la Santa Cruz, procurando todos los días de su vida amar a Jesús con todo su corazón, haciendo todo lo que Él manda, todo lo que Él quiere, cumpliendo Su Santa Palabra, los Mandamientos de Dios. De modo que la Santa Señal de la Cruz del Señor sea impreso en sus almas y ustedes sean reconocidos por Dios como verdaderos discípulos de Cristo. Y así reciban todas las bendiciones que la Cruz de Cristo alcanzó, mereció para ustedes de la Benevolencia Divina.

Y también sean reconocidos por Satanás y los demonios como verdaderos discípulos de Cristo, y así los demonios no puedan hacer nada contra ustedes, como nada pudieron hacer contra Nuestro Siervo Antonio de Lisboa, Benito, Lucía, Bernadette, Gerardo y tantos otros Santos.

Amen la Santa Cruz, procurando comprender lo que Ella significa, Ella es el árbol de la vida, de Ella pendió la salvación del mundo. Tal como en el jardín del Edén pendió la condenación del mundo de un árbol, de la leña de otro árbol, de la Santa Cruz pendió la Salvación de todo el género humano, pendió todo el fruto bendito de Mi Vientre Inmaculado: JESÚS.

¡AMEN A JESÚS! Prueben de este fruto sabroso de vida eterna que el Padre Eterno y Yo ofrecemos. Mediten sobre la bondad de Jesús al dar la vida por ustedes. Mediten en los sufrimientos de Jesús frecuentemente y nunca cometerán pecado. Quien  medita en la Pasión del Señor, quien reza el Vía Crucis, no cae en el pecado mortal, no consigue traicionar a Mi Hijo Jesús.

Recen el Vía Crucis siempre para que les de la fuerza para renunciar a todo pecado, a toda ocasión de pecado. Y así, aplasten la cabeza de Satanás con la fidelidad y el amor leal de ustedes a Dios.

Amen la Santa Cruz, honrándola en sus casas, venerándola con amor y devoción, porque en Ella está Mi Hijo Jesús, el Fruto Bendito de Mi Vientre que reparó la desgracia causada por aquel otro fruto del Jardín del Edén, el fruto de la desobediencia del hombre a Dios, el fruto de la auto-adoración del hombre en el lugar de Dios.

Sí, Adán y Eva se amaron más a sí mismos que al Señor, por eso pecaron y desgraciaron a todo el género humano. Mi Hijo Jesús amó al Padre Eterno hasta la muerte y muerte de Cruz. No vino hacer Su Voluntad, sino la del Padre. Y con esta obediencia amorosa reparó la desobediencia de nuestros primeros Padres.

Y es por eso que Yo estoy siempre junto de la Cruz, porque en Ella está el Fruto Bendito de Mi Vientre, Jesucristo, este Fruto que quiero darles cada día más para que coman y tengan vida eterna.

Porque les digo: Quien no comiere de este fruto morirá eternamente, no tendrá la vida eterna, porque la vida eterna es Mi Jesús. Sólo Jesús puede darles la vida eterna y Yo como Medianera de todas las Gracias, Corredentora del género humano, Soy la única que les puedo dar este fruto de la vida eterna.

Vengan a Mí y Yo les daré y al comer de este fruto sacratísimo sus almas vivirán para siempre en el Señor, con el Señor, por el Señor.

Yo Soy la Madre de Jesús Crucificado y en Mis Manos, en Mi Corazón Inmaculado traspasado por la espada de dolor en el Calvario, están contenidos todos los tesoros que Jesucristo mereció con su muerte obediente en la Cruz.

Estos tesoros Yo quiero distribuirlos y darlos para todos ustedes Mis hijos. Pero no puedo enriquecerlos con esos tesoros, si ustedes mismos no Me abrieren el corazón y no quisieren.

Por eso, hoy les digo: Denme su SÍ y Yo derramaré sobre ustedes tantas Gracias de la Pasión y Muerte de Mi hijo, que ustedes serán inmensamente ricos, inmensamente santos delante de Dios.

Mañana celebrarán la Fiesta de Mis Dolores. Soy la Señora de los Dolores, porque todavía hoy el mundo no cesa de crucificar de nuevo a Mi Divino Hijo Jesucristo. Soy la Señora de los Dolores porque la humanidad continúa entonando su grito de rebelión a Dios siguiendo a Satanás que entonó primero.

Sí, la humanidad se alió con el demonio para luchar contra Dios, para trasgredir los Mandamientos de Dios, para colocarse frontalmente contra Dios. Por eso, Yo sufro porque esta rebelión de cada uno contra Dios lleva un número  siempre mayor, incontable de almas a la perdición eterna.

Ni Mis numerosas Apariciones, Mis Lacrimaciones hasta de sangre, y las extraordinarias señales que les doy para que crean en Mis Mensajes y para que se conviertan, hacen con que sus corazones se ablanden, con que sus corazones duros se curven amorosamente delante del Señor para amarlo, obedecerlo y hacer la voluntad de ustedes.

No se espanten con la dureza del pueblo electo en el desierto rebelándose contra Moisés y el Señor, y haciendo un becerro de oro, incluso después de haber sido favorecidos por Dios y hasta han visto visiblemente en la columna de nubes y fuego que iba delante de ellos en Egipto.

¡Ustedes hacen mucho peor! Ustedes vieron Mis Señales, Mis Lágrimas, tantas y tantas veces y continúan con sus corazones duros repitiendo las mismas ofensas contra Dios, los mismos pecados.

¡Conviértanse Mis hijos! ¡Conviértanse! La conversión es fácil para aquellos que rezan Mi Rosario con amor, para aquellos que piden con esperanza y perseverancia a través de Mi Rosario la Gracia de la Conversión. Aunque lentamente llegarán al puerto de la salvación seguramente. Porque lo que Yo prometí a Mi Domingos de Guzmán y a Mi Alano de La Roche, Yo cumpliré hasta el último ‘A’, hasta la última ‘tilde’: No permitiré que se pierda eternamente en las llamas eternas un hijo Mío que Me sirve todos los días rezando Mi Rosario.

Yo sabré remediar sus males, Yo sabré curar su alma de toda enfermedad espiritual, de todo pecado. Yo sabré quitarlo de las tinieblas y conducirlo para la luz. Yo sabré hacer para él una escalera que él  tendrá fuerzas para subir hasta llegar a la Gloria Eterna.

Por eso hijitos, continúen rezando Mi Rosario todos los días, especialmente si cayeren en el pecado. ¡Oh, no! Si cayeren en el pecado no deben pensar que no deben más rezar el Rosario.

El Rosario es la última oportunidad de ustedes, es la única esperanza de ustedes, es la última tabla de salvación de ustedes. Agárrense a él, como el náufrago se agarra a la tabla que aún flota para no hundirse y morir ahogado.

Mi Rosario tiene todos los poderes, de Mi Corazón Inmaculado, de los privilegios y Misterios para darles toda la fuerza, para convertirse y salvarse.

Apresuren su conversión, porque el tiempo para ella se termina. Lo que Yo dije en Akita se cumplirá: Fuego caerá del Cielo y gran parte de la humanidad será destruida, muchas ciudades desaparecerán y se transformarán en un montón de cenizas, porque los hombres no quisieron abandonar sus pecados, no quisieron volverse al Dios de la Salvación y de la Paz.

Con que tristeza veo la mayor parte de los hombres viviendo muy mal, en el pecado y cayendo en lluvias en el infierno. Es por eso que el fuego del Cielo vendrá y cuando este fuego caiga, la quemadura que producirá no será curada por ningún remedio de la Tierra.

Ese castigo de los pecadores será el más terrible que ya se vio desde el principio del mundo. Y el fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra parecerá en verdad una brisa fresca y suave sobre este fuego que caerá sobre esta generación corrompida.

Conviértanse, ustedes que están el pecado y ustedes que ya están caminando Conmigo en el camino de la santidad, del amor, de la oración todos los días y hace tanto, cuiden para no que no cometan el mismo pecado de la mujer de Lot, que miró para Sodoma y Gomorra. O sea,  que sintió añoranza de los pecados de Sodoma y Gomorra y quiso volver para los pecados de aquella gente corrompida.

Si ustedes ahora miraren de nuevo para atrás, si miraren para el mundo, si sintieren añoranza de los pecados del mundo que ustedes ya renunciaron. Si quisieren volver para Sodoma y Gomorra, tendrán la maldición de la mujer de Lot, que fue transformada en una estatua resecada de sal.

El alma de ustedes también quedará tan resecada como la sal, no sentirá más el amor de Dios, no sentirá más la Paz de Dios, no tendrá más el Espíritu Santo, no verá más ninguna luz de lo alto. Y entonces, Mis hijos, terrible será el fin de ustedes.

Miren solamente para el Señor, solamente para Mí, que Soy la Estrella luminosa que el Señor les da, para conducirles hasta la Tierra Prometida, o sea, el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra que el Señor está preparando y muy pronto traerá para ustedes.

Perseveren en la oración, en el amor. ¡Adelante! Me gustaría darles nuevos Mensajes, revelándoles cosas nuevas, pero ustedes aún no consiguen cumplir los pedidos básicos que he hecho.

Por eso continúo repitiendo la misma canción. Continúo elevando el mismo grito de alerta: ¡CONVIÉRTANSE! ¡CAMBIEN DE VIDA! ¡RECEN, RECEN, RECEN! Porque el tiempo que les resta es muy corto.

Amen a los Santos, Ellos son las setas luminosas que Dios colocó en el mundo para mostrarles el camino que conduce al Cielo.

Aquellos que amaren a los Santos, que se colocaren bajo la protección de ellos tendrán la vida eterna. Soy la Reina de todos los Santos y deseo que ustedes conozcan siempre más la vida de los Santos para que sean santos y agradables a Dios como Ellos.

Recen la Coronilla de Mis Lágrimas de Sangre y todas las Oraciones que les di aquí, porque por medio de ellas todos los días siempre más elevo sus almas, inundo sus almas, inflamo sus almas con el fuego del Espíritu Santo y siempre más hago caminar la conversión de ustedes céleres hasta el culmen de la santidad y de la perfección a la cual los quiero elevar.

Ustedes son la última esperanza de la Tierra, son Mi última esperanza, no Me decepcionen.

Recen, lleven Mis Mensajes a todos y no se preocupen porque Yo hablaré por ustedes, Yo tocaré los corazones por medio de ustedes, Yo haré Mi Gran Luz brillar a través de ustedes para todos los corazones.

A todos en este momento les bendigo con amor: de MEDJUFORJE… de DOZULÉ… y de JACAREÍ”

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