23 sept. 2014

Mensaje 20 septiembre 2014 - Jacareí - Brasil - Santa Lucía - Hablen a las almas del secreto de La Salette

“Amados hermanos Míos, Yo, Lucía, nuevamente vengo del Cielo para bendecirles, para darles la Paz y para decirles: Estoy con ustedes en todos los momentos de su vida. Confíen en Mí y verán como Yo actuaré a favor de ustedes. Limítense a rezar solamente y dejen todo el resto Conmigo.
 
En verdad les digo: Si ustedes huyeran del pecado y si rezaren el Rosario todos los días con el corazón, el Cielo será suyo. La salvación es fácil para aquellos que huyen del pecado y que rezan el Santo Rosario con amor. Por eso les digo: recen, recen, recen y huyan del pecado y vencerán al demonio. El Cielo será suyo y tendrán una corona de gloria sin fin.

Ustedes son los Apóstoles de los Últimos Tiempos. Ustedes son la última esperanza de la Tierra. Ustedes son aquellos Apóstoles que la Madre de Dios vino a llamar en La Salette, para levantarse y llevaren al mundo entero a la salvación, a la luz, ahora en que las tinieblas del infierno y del pecado envuelven todas cosas, todas las familias, todas las personas.

Son los Apóstoles de los Últimos Tiempos, por eso, deben llevar la luz donde hay tinieblas. El bien donde hay el mal, la Gracia de Dios donde hay el pecado, la vida divina donde solo hay la vida de los gozos y de los placeres carnales que llevan a la condenación eterna.

Son los Apóstoles de Últimos Tiempos y por eso deben ir a incendiar el mundo entero con la Llama de Amor del Corazón Inmaculado de la Virgen Santísima, la Señora de La Salette. Para que esta Llama de Amor de Ella venza a la otra llama: la llama infernal, la llama del pecado, eue el demonio encendió en tantas almas, haciéndolas arder en deseos pecaminosos día y noche, apagando en ellas la Llama del Espíritu Santo, en ellas encendidas en el Bautismo y aumentada en el Sacramento del Crisma (Sacramento de Confirmación).

Ustedes deben llevar la Llama de Amor del Corazón Inmaculado de la Madre de Dios y encender esta Llama en todos los corazones. Para que finalmente el fuego de las pasiones sea vencido por el fuego de la Gracia de Dios, por el fuego del Amor de Dios, por el fuego del Espíritu Santo.

Son los Apóstoles de Últimos Tiempos y por eso deben hablar sin miedo a todas las almas del Secreto de La Salette. Que el fin de los tiempos ya llegó y que ahora es la hora de verdaderamente todos apresuraren su conversión personal. Porque como decía Juan Bautista: el hacha ya está colocado a la raíz de los árboles y todo árbol que no diera buen fruto será cortado y lanzado en el fuego eterno.

Toda alma que no produzca frutos de santidad será lanzada en la gehena de fuego (fuego del infierno) donde arderá para siempre. Por eso es necesario ahora una gran conversión, un cambio de vida y un aumento del amor de ustedes, del corazón de ustedes. De modo que, estén preparados cuando el Señor de los Señores vuelva, para que Él no les encuentre como la higuera estéril, que no tenía frutos y por eso ella fue maldecida.

Son los Apóstoles de Últimos Tiempos, son la última esperanza de la Tierra, son la última esperanza del Corazón de la Madre de Dios. Y por eso, deben ir y hablar de las Lágrimas que Ella derramó en La Salette, a todos sin miedo y mostrar el gran dolor del Corazón de la Madre de Dios a todos aquellos hijos que no La conocen.

Por eso lleven las Imágenes de la Señora de La Salette de casa en casa, lleven el video que nuestro amadísimo Marcos hizo de la Aparición de Ella. Y que muestra con una grandeza tan grande Su Dolor, Su Amor, Su Misericordia, Su Cuidado Maternal para con todos Sus hijos. Lleven todo esto al conocimiento de todos, para que todos se conviertan, para que todos se salven.

Yo Lucía, estaré con ustedes para ayudarles en esa ardua tarea. Hagan siempre en las familias Cenáculos de La Salette, hablando de esta Madre Bendita, mostrando el video de Su Aparición y llevando a todos que sientan el Dolor del Corazón de Ella. Y así, las almas se abrirán y sentirán una gran necesidad de amar, de reparar los Dolores del Corazón de la Reconciliadora de los pecadores, la Señora de la Salette.

A todos Yo ahora bendigo: de SIRACUSA… de LA SALETTE… y de JACAREÍ”

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