21 nov. 2014

Mensaje 20 noviembre 2014 - España - Pedid a Mi Santo Espíritu que mantenga la llama encendida de vuestro amor en Mí

QUIEN ME SIGUE NO ESTÁ EXENTO DE TODAS ESTAS COSAS QUE OS IDENTIFICAN CONMIGO EL CRUCIFICADO 

Dolores y sinsabores padecéis y padecerán Mis fieles ministros y Mis fieles laicos, porque Yo hijos, veo vuestros pesares y lagrimas y sé que estáis padeciendo por Mi causa. Yo, Jesús, os hablo. 

Pero no os preocupe la tribulación que ahora padecéis, ni os preocupe que se os agrande, Yo sé hasta dónde podéis llegar y soportar y no permitiré que vuestros pesares superen vuestras fuerzas y disposiciones. Tened fe y no decrezcáis en Mi amor, pedid a Mi Santo Espíritu que mantenga la llama encendida de vuestro amor en Mí, porque también muchos seréis probados en esto, y tendréis sequedades y arideces. Yo, Jesús, os hablo. 

Quien Me sigue y ama no está exento de todas estas cosas que os identifican Conmigo: El Crucificado. Ellas son las que confirman que vuestra fidelidad es auténtica y no ilusoria, y bien sabéis, que si los pesares son como diez, la paga y el gozo serán como cien, porque Yo retribuyo muy bien a los que de verdad Me siguen y aman a pesar de las tribulaciones. Yo, Jesús, os hablo. 

Ayudad en vuestro entorno a quienes como vosotros también sufren y su fe y amor son más débiles que la vuestra. Ellos necesitan consuelos que vengan del exterior, porque no saben percibir el consuelo interno. Son almas limitadas y pequeñas que hay que coger de la mano y guiarlas para que no sucumban, Yo bendeciré vuestra labor. Yo, Jesús, os hablo. 

Vivid en estrecha unión con Mi Santa Madre, tan dispuesta a ayudaros. Esa es Su misión y la cumple a la perfección. Hablad de Ella a quienes lo necesiten, transmitirles vuestra fe y amor hacia Ella que es Madre de todos los hombres, pecadores o no, practicantes o no, paganos o cristianos. Yo, Jesús, os hablo. 

Todo lo que hagáis en estos tiempos de confusión, será bendecido con creces, porque cuando el mal está tan avanzado, la gracia divina no se puede quedar atrás y debe también crecer en la misma proporción para el bien de las almas y de Mi Iglesia. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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