29 dic. 2014

Mensaje 25 diciembre 2014 - Jacareí Brasil

Jacareí, 25 de Diciembre del 2014

  FIESTA DEL NACIMIENTO DEL DIVINO NIÑO JESÚS (NAVIDAD)
 
 
MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Amados Hijos Míos, hoy, cuando celebran la fiesta del Nacimiento de Mi Divino Hijo, Yo, nuevamente vengo para decirles: “Abran sus corazones para Mi Hijo Jesús que quiere entrar en ellos para restaurar y renovar todas las cosas en ustedes.”
El Cielo derramó Su Celeste Rocío sobre la tierra y el Salvador nació para poner fin a las tinieblas del pecado. Él vino para darles la Nueva Vida, pero esta Nueva Vida solo podrá tornarse realidad en ustedes si abrieren sus corazones y dijeren su “Sí”.
Mi Hijo está para nacer de nuevo pero esta vez en Su Gloria, o sea, en Su Regreso Glorioso. Está para verificarse Su Segunda Navidad y Él vendrá para renovar todas las cosas y poner fin al reino de Satanás y todas sus obras.
Por eso, Hijitos, prepárense para recibirlo con el corazón abierto y lleno de amor. Prepárense para recibir a Mi Hijo que muy pronto vendrá a ustedes en todo el esplendor de Su Divinidad y Su Gloria. Cercado de Sus Ángeles que enrojizarán el cielo con el fuego de Su Justicia para los malos y al mismo tiempo con la Luz de la Victoria para los buenos.
Deben entonces, estar Purificados, Inmaculados, Santificados delante de Él. Por lo tanto, renuncien a todo pecado y déjense verdaderamente formar por Mí, conducir por Mí por el camino del Bien, de la Gracia, del Amor, de la Santidad. Para que puedan verdaderamente, ser dignos de la recompensa de Mi Divino Hijo Jesucristo.
Prepárense para la Venida de Mi Hijo que está a cada día más próxima de ustedes. No confundan la Segunda Venida de Mi Hijo Jesús en la Gloria con Su Venida espiritualmente en la Oración con el Corazón. Cuando les hablo de la Segunda Venida de Mi Hijo hablo de la “Parusia”, hablo de Su Segunda Venida con Poder y Gloria, ¡Ésta está muy próxima de ustedes! Por eso, deben ahora más que nunca emprender todo su esfuerzo en la conversión de ustedes, en el Perfeccionamiento Espiritual de ustedes, en la renuncia al pecado, en la superación de sus defectos. Para que verdaderamente, sean encontrados Santos e irreprensibles a los ojos de Mi Hijo.
Expulsen de sus vidas todos los vicios, todos los pecados, toda pereza, toda indolencia, autoadoración de ustedes mismos, adoración de su carne, sensualidad, codicia, avaricia, lujuria, gula. Para que ustedes puedan verdaderamente estar Inmaculados a los ojos de Mi Hijo.
Expulsen de sus vidas toda envidia, todo orgullo y vanidad para que sean semejantes a Mí en todo.
Y entonces, Mi Hijo Jesús vuelva Sus Miradas Amorosas para ustedes, reconociéndoles como Mis Verdaderos Hijos, Discípulos, Imitadores, Seguidores y Alumnos.
Yo, la Madre del Segundo Adviento vine para prepararles para la Venida de Mi Hijo, pero la humanidad tal como en Su Primera Venida, está ciega, sorda, insensible y no lo reconoce.
No reconoce las continuas señales que indican que Su llegada está próxima.
La humanidad no fue capaz de reconocer que había llegado la época de Su Venida, así también, no es capaz de percibir las señales de Su Segunda Venida.
Ustedes que todavía tienen un poco de vista clara, reconocen las señales que les muestran que está próxima el Regreso del Hijo de Hombre, de Mi Hijo Jesucristo. Y tal como la primera vez, la señal de que el  Mesías ya había llegado para redimir al mundo y para enseñar Su Doctrina al mundo fue la predicación de Juan Bautista. Así también, hoy, Yo, cual nuevo Juan, Soy la Voz que clama y predica en el desierto: “Abran sus corazones”, ¡Oh desierto frío, árido y sin Fe! Abran sus corazones todos Hijos Míos, para el Señor que me envía para preparar el camino de Su Regreso. ¡Preparen los caminos del Señor, porque Su Regreso está próximo!
Continúen rezando el Rosario todos los días, porque solamente ello puede convertir a esta humanidad que se tornó más endurecida de que aquella de Sodoma y Gomorra.
El número, el volumen y la intensidad, la gravedad de los pecados del mundo aumentan cada día más. Mientras que, el número de los que verdaderamente rezan bastante y hablan poco es tan pequeño.
¡Hablen menos, recen más! Porque hablan mucho de Oración pero rezan muy poco, hacen muy poco.
Solamente la Oración puede detener el Gran Castigo, puede detener el mundo que ya ultrapasó todos los límites de su impiedad y podrá hacer con que este mundo decaído se eleve nuevamente para Dios, por la conversión y por la santificación.
Recen muchas Coronillas, porque las almas que Yo más quiero son aquellas que rezan muchas Coronillas y que Me ayudan mucho a salvar las almas
A todos Yo bendigo con gran amor ahora: de NAZARETH…, de BELÉN…y de JACAREÍ.”      

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