9 dic. 2014

Mensaje 5 noviembre 2014 - España - Cada día estáis más cerca de la gran tribulación

CUANTAS VECES SE OS HA DICHO QUE VAYÁIS A LOS PIES DE LA INMACULADA

Hijos de Dios, cada día estáis más cerca de la gran tribulación que debéis pasar, para asentaros en vuestra fe y para apartar el trigo de la cizaña. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Pero vivís igual, sin aumentar ni la penitencia, ni la oración. Sin renunciar a vuestros placeres cotidianos, bebiendo y comiendo sin sobriedad, discutiendo hermano contra hermano y eso no es buena señal para vosotros, porque hijos de Dios, debéis limpiar vuestra alma de toda querella y debéis adquirir buenos y SANTOS hábitos, porque todo ello os ayudará después a pasar más llevaderamente la tribulación que os espera y que cada día está más cercana. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Muchos, muchos, no creen en estas cosas y hasta se mofan o hacen chistes de ellas, pero cuando llegue lo establecido por Dios para el bien de la Iglesia, de las almas, de la Humanidad, entonces de nada servirá lamentar, porque ahora que es tiempo de sembrar bondad y méritos, desperdiciáis este tiempo y lo empleáis en frivolidades y en dar gusto a vuestro cuerpo en todos los campos. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Cuantas veces se os ha dicho que vayáis a los pies de la Inmaculada y que le pidáis ayuda y os entreguéis a Su servicio. Que recéis el Santo Rosario, que os preparéis con lecturas santas y la Palabra Divina, pero esto os suena a hueco, porque el peor sordo es el que no quiere oír, y el peor ciego es el que no quiere ver. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Hijos de Dios, practicad los Sacramentos asiduamente en las debidas disposiciones. Poned en práctica la doctrina del Iglesia Católica "sin quitar ni añadir nada" y sed hijos verdaderos de Dios, no sólo de nombre sino de obra, porque vuestro Padre Celestial está en el Cielo y no dejará abandonados a su suerte a aquellos que sean verdaderos hijos de Él. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Amad, hijos, a vuestros semejantes, incluidos los que os han hecho mal. Amarlos no quiere decir que tengáis que relacionaros con ellos, quiere decir que recéis por ellos, y sobre todo, que pidáis al Cielo toda clase de bienes para ellos. Perdonad de corazón a vuestros cónyuges separados, a vuestros hermanos biológicos, a vuestros compañeros de trabajo y amistades, que para lo que va a venir, para nada os servirán herencias, ni bienes a los que creéis que tenéis derecho. El único bien que os es necesario es la fe y el amor a Dios y al prójimo. Yo, Espíritu de Dios, os hablo y os instruyo. La paz de Dios sea a todo el que crea y ponga en práctica este mensaje.

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