5 dic. 2014

Mensaje Mensual Monte Faro de Luz 1 de noviembre de 2014 - Cáceres España

1 de Noviembre de 2.014
Monte Faro de Luz ,Valencia de Alcántara (Cáceres - España)


Ntra. Madre comienza su mensaje:
Pequeños, míos hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y luz de mi Luz en vuestras almas.


Una vez más, hijos míos, estoy aquí con vosotros a rezar y pedir por los pobres pecadores. También vosotros sois pecadores, hijos míos, pero venís a Mí, queréis a mi Hijo, a vuestro Dios, y Yo con mi manto os traigo a todos aquí a mi Corazón para que siempre estéis conmigo.


Un día grande es hoy en el Cielo y en la tierra, hijos míos, el día de todos los Santos, y tenéis que ser y estar felices porque mi Dios, vuestro Dios, dice: “haceos Santos como vuestro Dios es Santo”. Ese es el camino que tenemos que seguir hasta la meta final, el Cielo, hijos míos; tenéis que buscar el Cielo con amor. Sed sencillos, sed buenos, tened caridad, amaos unos a los otros como mi Hijo y Yo os amamos; dejaos de tabús, dejad las caretas, hijos míos, id a vuestro Dios, el único Dios que os salva.


¡Cuántos hijos míos se están condenando por no amar a su Dios!. Buscan otros dioses, sus dioses particulares y vosotros, hijos míos, no tenéis que buscar a ningún dios sino a vuestro Dios y Señor, a vuestro Creador.


Hijos míos, tantas veces os digo, Sagrario, Sagrario, Sagrario, es allí donde mi Hijo os va a dar la Luz, la fuerza. Hablad con Él, es la Verdad y la Vida.


Mirad, os acordáis que hace tiempo Yo dije en este lugar, mi Casa de Amor, y en otros lugares del mundo, que vendrían virus y morirían las almas. Esto no lo genera mi Dios, vuestro Dios, sino la maldad del hombre, porque el pecado ha llegado a la bóveda del Cielo, hijos míos, y mi Dios y Señor está triste porque sus hijos le abandonan cada día más. Dios, mi Dios, vuestro Dios, os da la vida para que vosotros seáis felices en esta tierra y en la tierra del Cielo, las Moradas que os tiene preparadas desde siempre para todos vosotros, para todos los hombres del mundo. Pero el hombre se obstina en hacer el daño, maldades, y hacen daño a otros pequeños hijos míos que van con amor y van con sencillez a vivir una vida de santidad. Los demonios, hijos míos, no dejan y vienen y se unen a esos cuerpos buenos para destruirlos.


Pero mirad, Dios, mi Dios, vuestro Dios, puede con todo, y a veces prueba mucho al hombre, en las enfermedades, en los matrimonios, en los hijos, en los amigos, en la vida. 


El que tiene a Dios, hijos míos, no tiene que temer nada, porque Dios, mi Dios, vuestro Dios, siempre está con vosotros; pero eso sí, vosotros tenéis que ser humildes y buscar en el Sagrario y en la Comunión a mi Hijo, haced penitencia, haced oración.

¡Cuántas veces lo he dicho en todo el mundo!: leed mis mensajes, es la salvación también de vosotros. Soy Corredentora de mi Hijo y si mi Hijo y mi Dios Padre me tienen en la tierra es para que Yo dé estos mensajes, no aquí solamente en Faro de Luz sino en el mundo entero para salvar a mis hijos.


Hijos míos, este lugar es Santo, venid a pedirme, venid a estar conmigo porque Yo siempre estoy con vosotros.


Hijos míos, los hombres me arrinconan, me quieren quitar de las iglesias, la iglesia de mi Hijo, mi iglesia. No me quieren, muchos no quieren a María, a la Madre de Dios, a vuestra Madre, y tantos hijos que estaban Conmigo se han ido a otros lugares donde Yo no soy nada para ellos. Mi Hijo sin Mí no sería nada y Yo sin mi Hijo tampoco, por eso estoy en la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque Yo soy hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa del Espíritu Santo, y Yo estoy dentro de la Trinidad y Yo hago todo lo que me mandan mi Dios, Mi Hijo y el Espíritu Santo. Yo fui dormida, pero viva entré en el Cielo y estoy aquí en cuerpo y alma, porque así estoy en el Cielo. Yo no morí, hijos míos, esa grandeza me la dio mi Creador, porque yo no pasé por la tierra, yo estoy en el Cielo como cuando estaba en la tierra, con mi cuerpo, mi alma, todo mi ser.


Hoy es un día grande para los Santos del Cielo y de la tierra y Yo os pido que pidáis hoy mucho por toda la humanidad y también por los difuntos. Vuestros difuntos necesitan mucho, hijos, de vosotros, de vuestra oración para que salgan del Purgatorio. Sí, hijos míos, mañana saldrán muchas almas del Purgatorio, porque Yo con mi Hijo y mi Esposo, el Espíritu Santo, sacaremos millones de almas para que vayan al Cielo; ya están santificados, por eso tenéis que pedir mucho vosotros por vuestras vidas en esta tierra. Haced el bien, siempre el bien, amaos, quereos, pedid por aquellos que no os quieren, pedid por los errores del hombre en la tierra.


Y vosotros, que sois mis hijos de amor, mis polluelos, seguid amando, amando, aunque el dolor os taladre y sea un crucifijo en vuestras almas. Sed buenos, santos, sencillos, amorosos con toda la humanidad. Tendréis muchas caídas, hijos míos, os perseguirán, vendrán y dirán: “que falso eres, que mentiroso eres, ¿para qué vas a la Iglesia si todo es mentira?” Esos son los secuaces del Demonio que no quieren que avancéis hacia el Amor de mi Hijo y al Amor de mi Corazón. Por eso, cuando tengáis una tentación y venga el pecado a vosotros, recurrid al Corazón de mi Hijo y a mi Corazón, estaremos siempre con vosotros y vosotros, hijos míos, id al Sagrario, a la Penitencia, confesaos y tomad a mi Hijo siempre.


Que estén vuestras almas limpias, vuestras almas que es lo más importante del Cielo, ¿de qué le vale al hombre tener todo si pierde luego su alma?. Mejor entrar, como decís vosotros, en la tierra, con zapatillas o remendones al Cielo, que no ir al Infierno.


Sed pequeños, ayudaos, hijos míos, y venid a esta Casa, mi Casa, que es casa de Amor. Faro de Luz me llaman, Faro de Luz Yo soy. Venid, hijos míos, con vuestros hijos, vuestros maridos, todos que Yo aquí derramo gracias y os bendigo siempre, porque para Mí sois todos mis hijos.


Sed, hijos míos, santos, como vuestro Padre Celestial es Santo, así quiero que vosotros seáis en esta vida que está tan corrompida; pero no miréis a esos que son corruptos, sino pedid por ellos, hijos míos, pedid por ellos, porque también son hijos de Dios, de mi Dios, de vuestro Dios.


Yo he venido al mundo a salvarlo, con vosotros y otros hijos míos de otros lugares de la humanidad.


Sed serviciales unos con otros, no tengáis rencores ni cóleras, ni insultos ni nada de esto, porque esto no llega al Cielo, al Cielo llega la pureza y el amor, porque mi Dios, vuestro Dios, al final os juzgará por el Amor, y eso es lo que Yo quiero, que vosotros seáis amorosos y que vengáis Conmigo a salvar a todos los hombres.

Ahora, hijos míos, Yo os doy la bendición, pero, como siempre, mi Dios Padre Creador, vuestro Dios Padre Creador, mi Hijo de Amor Salvador, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.


También os digo, hijos míos, que pronto, muy pronto, mi Corazón triunfará en el mundo y también os digo que estáis en la primera fase. La primera fase, hijos míos, es un dicho y un hecho de que vosotros tenéis que mirar a vuestro Dios y pedir perdón, porque tendréis pruebas en vuestros corazones.


No seáis, hijos míos, de esas personas que hacen daño al mundo, los corruptos; olvidaos de eso y buscad el Corazón de mi Hijo y veréis que vais a ser muy felices en esta tierra. Mi Corazón triunfará, lo verá el mundo y no lo creerán. Vendrán los días de tinieblas y no lo creerán, y vendrá mi Hijo en una Cruz en el Cielo, creerán y después no creerán, y al final 2060 será lo último que venga a esta tierra, para el bien o para el mal. Hijos míos, veréis guerras, destrucción, odio, mentiras; pero no busquéis ver esas cosas, porque está ya escrito, al final mi Dios, vuestro Dios, vencerá al mal, y seréis hijos de la Luz todos.
Pedid mucho por vuestros hijos, mucho, y rezad con ellos, llevadlos a la iglesia, llevadlos a Dios.


Adiós, hijos míos, adiós pequeños, adiós hijos.


A continuación Nuestra Madre se dirige a Paloma:
Paloma, hija mía, tú sabes que siempre ha estado mi Hijo contigo y Yo también; no sufras, pequeña mía, que ese sufrimiento lo lleva mi Hijo y Yo; pero tienes que ser liberada ya, porque tú eres mi hija querida, mi pequeña. Vete a los brazos de mi Hijo, vete a Él, Él te dará fuerzas para que todo esto que te está pasando y te ha pasado, se quede en nada y sea un alma trasparente como lo eres, pero libre de la maldad de Satanás.
¡Cuánto te queremos, hija mía, cuánto te queremos

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