13 may. 2015

Mensaje 10 mayo 2015 - Jacareí - Santa Maria, Beata Jacinta, Beato Francisco (Fatima): RECEN EL ROSARIO TODOS LOS DIAS!

Mensaje de la Virgen María, de la Beata Jacinta Marto y del Beato Francisco Marto


FIESTA DE LA APARICIÓN DE FÁTIMA (PORTUGAL-1917)

Aparición del Ángel de la Paz en Fátima (Portugal-1916)

Aparición de la Virgen María en Fátima (Portugal-1917)


(Marcos): “Quedo contento que te ha gustado Señora la Coronilla de los Pastorcillos. Prometo hacer nuevos para que, a través de ellos el mundo entero conozca el Verdadero Amor a Ti, la Verdadera Obediencia y también, muchos reciban “Gracias y Milagros” por medio de ellos y así, el Triunfo de Tu Corazón Inmaculado sea apresurado en el mundo.
Sí, entonces el deseo de hacerla ¿Eras Tú Señora la que colocaba en mi corazón? Sí…ya había decidido hacerla. Sí, haré…”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre del Cielo sobre la Coronilla de los Pastorcillos)


MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



“Mis Amados Hijos, hoy, cuando ya están conmemorando el aniversario de Mis Apariciones en Fátima, que será en esta semana, les invito nuevamente a mirar para Mi Encina.

Miren para Mi Encina, donde Yo bajé del Cielo hace 98 años atrás para llamar a todos Mis Hijos a la Conversión, a la Oración y a la Penitencia que agradan a Dios.

¡Soy la Señora de la Encina! ¡Soy la Señora del Rosario! ¡Soy la Mujer Vestida de Sol coronada de 12 estrellas, terrible como ejército en orden de batalla!

Soy la Señora de la Encina, que bajó de lo alto del Cielo para luchar contra el Dragón Rojo y Su Padre Satanás, que ya estaban ensayando en el mundo los pasos decisivos para reducir a toda la humanidad al Ateísmo y a una esclavitud mundial sin precedentes, creando en la tierra Su Reino Satánico de Odio, Violencia, Injusticia y Negación de Dios.

Miren para Mi Encina, donde Yo bajé más blanca de que la nieve para invitarles a la Santidad, a la Vida Pura en la Gracia de Dios, para que ustedes puedan verdaderamente ser Mis Hijos, Hijos de Dios, Amigos de Jesús y verdaderamente, puedan reflejar aquella Perfección, aquella Belleza de Dios, que Mis Pastorcillos tanto reflejaron en sus vidas. 

Si ustedes renunciaren al pecado y decidiéndose por la vida en la Amistad y en la Gracia de Dios, podré derramar en sus almas aquella luz grandiosa que es Dios, que Yo irradié y derramé sobre Mis Pastorcillos.

Y ustedes como ellos, reflejarán esta gran luz de Santidad para el mundo entero, destruyendo las tinieblas del pecado y del mal. Y haciendo brillar aún hoy sobre el mundo entenebrecido por las tinieblas de Satanás, la luz de la salvación para tantos Hijos Míos que están en las tinieblas. Y solamente por medio de ustedes podrán ver Mi Luz y así, llegar en la luz del Señor y ser salvos.

Miren para Mi Encina, donde Yo aparecí y llamé a todos Mis Hijos a la Oración del Santo Rosario. 

Con el Santo Rosario podrán parar las guerras, como Mis Hijos que creyeron en Mi Mensaje de Fátima, abreviando la Primera Guerra Mundial, con las Oraciones del Rosario que Me hicieron en la Cueva de la Iría en Fátima.

Con el Rosario pueden abreviar y parar las guerras, pueden impedir los castigos de la naturaleza.

Con el Rosario pueden detener el curso de los malos acontecimientos que vienen para ustedes, y pueden cambiar toda amenaza, toda desgracia en bien, en alegría y en paz.

Recen el Santo Rosario, porque con ello Mis Hijitos, llegarán al Cielo.

Yo prometí a Mi Hijito Domingo de Guzmán y nuevamente les prometo aquí a través de Mi Hijito Marcos: Quién Me sirva rezando Mi Rosario, dándome todos los días el obsequio, el homenaje, la prueba de amor de la Oración de Mi Santo Rosario, a este Mi Hijo que Me rece el Rosario todos los días, Yo prometo todas las Gracias necesarias: la Salvación, sus pecados serán perdonados, la Corona de la Vida Eterna le será dada. Y si el alma fuera fiel en la Oración del Rosario todos los días de su vida hasta el fin, a esa alma, a ese Mi Hijo, Yo prometo abrir las Puertas del Paraíso e introducirle en la Presencia del Señor, presentándole en la Presencia del Señor como Mi Hijo, como Mi Hijo Predilecto de Mi Corazón Inmaculado. Y a este Mi Hijo, Mi Hijo Jesús no podrá negarle la Salvación, no podrá negarle la Corona de la Vida Eterna.

Por eso les digo: “Recen Mi Rosario, pues, aquel que rece Mi Rosario todos los días con el corazón, prometo la Salvación, prometo que sus pecados serán todos perdonados antes de su muerte y ese Mi Hijo morirá en Mis Brazos, siendo llevado por Mí en medio de los Ángeles y de los Santos para Conmigo alabar y bendecir eternamente al Señor.”

Miren para Mi Encina, donde Yo aparecí en Fátima y donde hice al mundo entero Mi Doloroso y Pujante llamado materno: “¡Conviértanse! ¡No ofendan más a Dios que ya está muy ofendido!”

Vivan este Mi Mensaje: ¡Conviértanse! Para que sean dignos de las promesas que les hago.

¡Conviértanse! Para que el mundo entero verdaderamente pueda encontrar su salvación y su paz.

¡Conviértanse! Y no renueven más la Dolorosa Crucifixión de Mi Hijo Jesús con sus pecados de cada día.

¡Conviértanse! Para que los castigos decretados contra el mundo, contra ustedes, sean cambiados en un nuevo tiempo de Gracias y de Misericordia.

¡Conviértanse! Para que así, el mundo pueda recibir el Don Divino de la Paz y de la Salvación.

Miren para Mi Encina, donde Yo aparecí y donde les hice Mi Consoladora Promesa: “¡Por fin, Mi Corazón Inmaculado Triunfará!” 

Así terminará la historia de ustedes, así terminará la historia del mundo, así terminará la guerra entre Mí, la Mujer Vestida de Sol y el Dragón Infernal. Así Mis Hijos, terminará la trágica historia de esta humanidad alejada de Dios, rebelada contra Él y Sus Mandamientos y entregado al poder de Satanás y el pecado.

¡Mi Corazón Inmaculado Triunfará!

Que esta promesa consoladora nunca salga de sus mentes, de sus bocas y de sus corazones. Y que ella les de fuerzas para rezar y luchar cada día.

¡Adelante! Mi Triunfo está más próximo de ustedes de que nunca. Por eso, deben mirar para Mi Encina para el cual Yo aparecí y recordarles todos los días de Mi Consoladora Promesa, para que así, no desanimen en esta última fase de la caminata y ni se dejen paralizar por sus sufrimientos y también no se dejen engañar por Satanás, aceptando el pecado.

Recen, recen para que cada día más les haga sentir la consoladora esperanza de Mi Promesa hecha sobre los ramos, los brazos de la Encina de Fátima: “¡Por fin, Mi Inmaculado Corazón Triunfará!”
Aquí, en este lugar donde voy a terminar aquello que comencé en Fátima, les invito siempre más a mirar para Mi Encina y recordarles de Mis Mensajes y de Mi Consoladora Promesa: “¡Por fin, Mi Corazón Triunfará!”

Así, caminarán todos los días en la luz de Mi Corazón Inmaculado como Mis Pastorcillos de Fátima caminaron, como Mi Hijito Marcos, Mi Cuarto Pastorcillo camina hace ya 25 años. Entonces, a través de ustedes como hago a través de Mis Hijos Predilectos, Mis Videntes, emanaré para el mundo entero Mi Gran Luz Maternal, que disipará las tinieblas del mal, de Satanás. Y hará clarear para el mundo entero, un nuevo día de Gracia y de Salvación, poniendo fin a la noche del pecado, de la guerra y de la perdición de Satanás.

A todos hoy bendigo con amor, de Mi Encina de Fátima sobre el cual aparecí: de FÁTIMA… de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.”




MENSAJE DE LA BEATA JACINTA MARTO



“Amados Hermanos Míos, Yo, Jacinta Marto, Sierva de Dios, Sierva de la Madre de Dios, estoy feliz por venir hoy al encuentro de ustedes.

Recen, recen el Rosario, porque con el Rosario serán Grandes Santos.

Sean ustedes un Rosario Vivo para la Madre de Dios, como Yo misma fui.

Sean un Rosario Vivo para la Madre de Dios como Yo misma fui, dando a la Madre de Dios todos los días, las Rosas Místicas de amor, de Oración Pura, Viva, hecha con el corazón de ustedes.

Recen el Rosario cada vez con más amor, porque el Rosario les dará la fuerza interior para vencer todo, todo lo que quieran vencer en sus vidas. No hay dificultad o problema interior, o exterior, espiritual o material, que no sea resuelto con la Oración del Santo Rosario.

Recen el Rosario que es el camino seguro, que es el medio seguro para ir al Cielo, que es el camino cierto de salvación. El amor al Santo Rosario es señal cierta de predestinación al Cielo y el desprecio por el Santo Rosario es señal cierta de condenación eterna.

Amen el Santo Rosario, recen el Santo Rosario para que a través del Santo Rosario sean conducidos al Cielo.

Sean Rosarios Vivos de Amor de la Madre de Dios, haciendo de sus vidas una Oración continua, o sea, incluso cuando no estuvieren rezando el Rosario, las Oraciones que la Madre de Dios les mandó, transformen su trabajo, sus estudios, en Oración y Sacrificio, aceptándolos con amor y ofreciéndolos para la salvación del mundo y de los pecadores.

Sean un Rosario Vivo de Amor por la Madre de Dios, dándole todos los días sus corazones en cada Ave María, en cada Oración que rezan. Para que así. Verdaderamente el Rosario de ustedes les lleve para más cerca del Corazón de María y les inflame con esta Llama de Amor del Corazón Inmaculado de María, del cual Yo y Mi Hermano Francisco, y Mi Prima Lucía fuimos inflamados.

Esta Llama de Amor que Dios solo da a aquellos a quien Él quiere salvar.

Esta Llama de Amor que Jesús solo da a aquellos que Él más ama para amaren a Su Madre con todo el corazón, con Su Amor.

Esta Llama de Amor que Jesús solo da a Sus Verdaderos Amigos para que ellos lleguen hasta Él y lo amen, viviendo en Su Madre, reinando en Su Madre.

Esta Llama que es el secreto de Santidad de los Santos y que fue el secreto de Santidad de Mi Hermano Francisco, de Mi Santidad y de Mi Prima Lucía.

Esta Llama les será dada por el Santo Rosario si lo rezaren con el corazón y si ustedes mismos fueran Rosarios Vivos de Amor por la Madre de Dios.

Si tuvieren esta Llama en sus corazones que ya fue dada a Nuestro Predilectísimo Marcos, sus almas y sus corazones arderán con este fuego que les llevará siempre y cada vez más, a amaren a la Santísima Virgen y amar a Jesús, viviendo en la Santísima Virgen.

Esta Llama les llevará a conocer los secretos más profundos del Corazón de Jesús que solo son revelados por el Corazón Inmaculado de María.     

Si tuvieren esta Llama, conocerán aquel secreto de Santidad que alcanzó Mi Hermano Francisco, Mi Primita Lucía, Yo, Luis de Montfort, Gerardo Mayela, Alfonso de Ligorio, Antonio María Claret, tantos Santos, llegarán rápidamente a la Santidad.

Pidan por lo tanto, esta Llama de Amor en sus Oraciones con todo su corazón, especialmente en el Santo Rosario y Ella les será dada, porque esta Gracia, Jesús no niega a nadie, pues, es de Su Voluntad que todos ardan en esta Llama de Amor que Yo tenía en mi pecho, por el Corazón Inmaculado de Su Madre.

Recen, sean Rosarios Vivos y la Santísima vivirá en ustedes y con Ella y en Ella, vivirá Jesucristo en ustedes. Entonces, será la victoria, será la unión, será la comunión perfecta de Amor que el Cielo tanto desea hacer en ustedes.

Yo rezaré siempre por ustedes, siempre les ayudaré, tomaré sus manos en los momentos difíciles y les ayudaré a ir adelante. En sus aflicciones y sufrimientos, llamen por Mí y Yo vendré inmediatamente para ayudarles.

A todos bendigo con amor: de FÁTIMA… de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.”




MENSAJE DEL BEATO FRANCISCO MARTO



“Amados Hermanos Míos, Yo, Francisco Marto, Pastorcillo de la Señora de Fátima, Siervo del Amor, vengo hoy una vez más para decirles: “Consuelen Su Dios, consuélenlo como el Ángel de la Paz Me mandó, Mi Hermana Jacinta y Mi Prima Lucía para consolar al Señor.”

Consuélenlo, consuélenlo con el amor de ustedes, con sus Oraciones hecha con el corazón, con sus renuncias al mal y al pecado, con el “Sí” de ustedes a la Gracia de Dios y a la Voluntad de Dios.

Consuelen a Su Dios, viviendo una vida santa para Él, viviendo para Él con todo el corazón, aceptando el Plan de Amor que Él tiene ahora para ustedes, para salvar no solamente sus almas, pero a toda la humanidad.

Consuelen al Señor, dándole un “Sí” perfecto, un “Sí” total para consolarlo, por buscar en tantos corazones un “Sí” perfecto y completo, un amor verdadero y nunca encontrar.

Den al Señor el “Sí” de ustedes para que verdaderamente Él se consuele en ustedes, Él mire para ustedes y se olvide de Su Gran Tristeza por el mundo dominado por el pecado y enemigo suyo.

Consuelen al Señor con sus Oraciones Vivas, hecha con el corazón.

Consuelen al Señor con sus almas perfumadas de Sacrificios, Virtudes y Buenas Obras. Para que así, verdaderamente, junto con Nosotros, ustedes sean una gran fuerza de reparación para consolar a Dios por los pecados con que Él es ofendido y también para suplicar por la conversión de los pecadores
.
Acepten en sus corazones la Llama de Amor, para que así, puedan amarlo con el Amor del Corazón Inmaculado de María y para que puedan también amar el Corazón Inmaculado de María, con la Llama de Amor del Sagrado Corazón de Jesús.

Así, inflamados con esta Llama de Amor amarán perfectamente al Señor y a Su Madre, y la vida de ustedes será de verdad continuación de aquello mismo que fue Mi Vida, la Vida de Mi Hermana Jacinta y de Mi Prima Lucía: una “Llama de Amor Ardiente”, que todos los días se elevaba hasta el Cielo, consolando a Nuestro Dios y atrayendo para los pecadores la Misericordia, la Salvación y la Paz.

Esta Llama de Amor fue creciendo en Nosotros tanto a cada día, hasta que cuando ella tocó el Cielo, rompió el lazo que prendía Nuestras almas al cuerpo. Y entonces, volamos, volamos para el Cielo, subimos para el Cielo en esta Llama de Amor para allí, con los Santos del Paraíso, continuar cantando el Himno del Verdadero Amor para el Señor y Su Madre por los siglos de los siglos.

Pidan esta Llama de Amor, acéptenla, déjenla actuar y trabajar en ustedes y entonces, también ustedes, un día por ella, subirán también al Cielo y quedarán a Mi lado unidos Conmigo para siempre, para que juntos, en una Llama aún más intensa de amor, podamos amar, alabar y adorar al Señor por toda la eternidad.

A todos ahora bendecimos con la Santísima Virgen, que ahora les dará Su Bendición Especial.

Les amo mucho, continúen haciendo todas las Oraciones que Nuestra Reina les mandó hacer aquí, por ellas se tornarán en Grandes Santos. Si Yo las hubiese recibido en Mi tiempo, mucho más habría Yo consolado a Mi Dios, mucho más habría amado a Mi Reina y la consolaría. Y mucho aún más habría Yo brillado en Santidad, Ardor y Amor por el Señor.

A todos ahora les bendigo con amor: de FÁTIMA… de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.” 

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