4 jun. 2015

Mensaje 4 junio 2015 - España - Las cosas de Dios y el bien de vuestras almas es lo primero


Hijos de Dios, sed conscientes del ritmo de vida que lleváis y apaciguaros algo, porque a ese ritmo no llegareis muy lejos, ni en la vida espiritual ni en la vida personal. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Ahora llega el calor y todo son planes y proyectos para moveros aun más, y os parece que os falta tiempo para organizar cosas. Sois como Marta (Lc 10, 39-40) todo es hacer, afanarse en disponer de cosas, pero poco imitáis a María su hermana, que encontró la mejor parte, estar a los pies del Maestro escuchando Sus palabras, palabras de Vida Eterna.

Hoy también podéis poneros a los pies del Redentor en el Sagrario y con el Evangelio escuchar Sus palabras, que no cambian con el tiempo, ni pasan de moda, ni caducan.  Hijos de Dios,  cuando Cristo habló también lo hacía para vosotros que a través de su divinidad y en el correr de los siglos, os veía. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Una sola cosa es necesaria y es la salvación del alma, todo lo demás es secundario, circunstancial, no se le debe dar prioridad a las cosas terrenales sobre las celestiales, debéis poner una escala de valores y cumplirla lo mejor posible, porque hacéis un santo proyecto como ir a un retiro y viene un familiar o una amistad y os invitan a la playa y ya ese proyecto lo posponéis para otra ocasión, y así, no debe de ser. Las cosas de Dios y el bien de vuestras almas es lo primero, después los relajamientos o proyectos veraniegos, porque tenéis que fortaleceros el alma con compromisos espirituales y no con invitaciones terrenales, que aun os disiparán y os alejarán más de lo sobrenatural. Pues no solo no cumplís el retiro que deseabais, sino que lo cambiáis por planes frívolos y mundanos y así dos desaciertos: No hacer el retiro y cambiarlo por diversión. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Reflexionad pues sobre la situación de vuestra vida espiritual, la vida del alma, y ved en qué situación la tenéis y cuanto tiempo hace que no le dais alimento espiritual. Yo, Espíritu de Dios, os hablo y os instruyo. La paz de Dios a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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