18 oct. 2015

Mensaje 16 octubre 2015 - España - Almas que nuncan piensan en Dios...


Tristemente una persona que pasa su vida ignorando a Dios, no contando con Él para nada, es alguien que ha perdido muchas gracias y bendiciones. Yo, Jesús, os hablo.

Su vida se ha quedado solo en el plano humano con asuntos materiales y terrenales, pero sin ninguna mirada ni trascendencia hacia lo celestial. Son almas que si las cosas les salen bien se lo atribuyen a sus buenas gestiones, no piensan para nada en que la Providencia divina les ayudó. Ni una sola vez se dirigen a Dios para pedirle ayuda. No Me ofenden con palabrotas ni blasfemias, pero su indiferencia hacia Mí e ignorancia de Mi, Me duele inmensamente. Esa frialdad ese pasar de Mí y de las cosas eternas, esa apatía para lo sobrenatural, ese racionalismo, es una punzante espada que Me atraviesa el Corazón de un extremo a otro.

Hay muchas almas así que pasan de Dios y de las cosas celestiales. Las toman como cuentos inventados por los curas para su conveniencia. No se han planteado nunca si todo lo celestial es verdad y trascendente. Les da lo mismo lo que le hayan dicho, su indiferencia hacia lo sagrado y sobrenatural es una pesada losa de mármol que les obstaculiza el alma e impide que la gracia divina les penetre y les influya en decisiones y entendimientos. Yo, Jesús, os hablo.

Y cuando caen enfermos después de su largo peregrinar por el mundo, ellos viven su enfermedad sin esperanza, solo con los tratamientos y medicaciones correspondientes, pero para nada alzan su mirada al Cielo a suplicar humildemente ayuda a su situación. Por eso, hijos, rogad por esas almas que en el plano humano no son malas, ni degeneradas, pero frías como témpanos para las cosas espirituales de las que nada, nada quieren saber.

No las emocionan ni les hace vibrar nada espiritual, ni un cántico, ni una plegaria, ni un testimonio, ¡NADA! Han cerrado su espíritu a todo lo sagrado y han bloqueado las puertas de sus almas con la indiferencia, y no dejan que la gracia les transforme y los trabaje desde dentro. Miles de oraciones y sacrificios necesitan para convertirse y encontrar la fe, porque ellas mismas son sus peores enemigos, ya que se cerraron herméticamente a todo lo santo y trascendental en las cosas de Dios. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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