13 oct. 2015

Mensaje mensual: Septiembre 2015 Monte Faro de Luz - España

5 de Septiembre de 2.015
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)]


El vidente hace una oración a nuestra Madre:
Gracias Madre por estar aquí con todos nosotros, gracias porque Tú eres la Madre deseada, la Madre de Amor y Misericordia.
Tantas cosas te pedimos por estas almas que vienen a postrarse en tu presencia, cúralas, sino del cuerpo del alma, son tus hijos y te quieren tanto; venimos a hacer lo que Tú nos dices en tus mensajes, que no nos vayamos nunca de tu Corazón Inmaculado. Ruega a Dios Padre
Todopoderoso y a tu Hijo de Amor por todos nosotros, que sepamos llevar el camino recto, la
pureza en nuestros corazones, porque así un día Tú, Madre, vendrás a por nosotros para ser
felices en las moradas que nos tiene preparadas nuestro Creador y Señor.
Bendita seas Madre, bendita seas mi amor, bendita seas.

Ahora empieza nuestra Madre su Mensaje:
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras
almas.

Sí, pequeños míos, Yo soy vuestra Madre, vuestra Madre de Amor y Yo escucho a todos mis
hijos, por eso todos vosotros, de aquí y de allá, tenéis que tener confianza con vuestra Madre, Yo he prometido al mundo salvar del cuerpo y del alma, pero mirad, lo más importante, hijos míos es el alma, el alma que un día va a ir al cielo y ser juzgada por mi Dios y Señor, vuestro Dios y Señor, y Yo quiero que vosotros seáis limpios, que vosotros vayáis todos al cielo, por eso tenéis que rezar mucho, hijos míos, tenéis que pedir mucho a mi Hijo de Amor, tenéis que ser Sagrario viviente de mi Hijo y haceros un Sagrario en vuestras almas para que mi Hijo entre y no se vaya nunca de vuestros corazones.

Sed serviciales, hijos míos, a la Iglesia, respetadla, amadla mucho, al Papa, a mi hijo pequeño, mi hijo mártir de amor.

Mirad, hoy os voy a decir que todos vosotros, mis hijos, que seguís a mi Hijo y seguís a mi Corazón, muchos seréis mártires; el hombre por sí no es bueno y están matando, matando y no saben qué hacer ya, porque ya les divierte solamente matar, sobre todo a los que llevan el signo de la Cruz, a vosotros hijos míos, a todos los cristianos del mundo.

Pero vosotros tenéis que ser fuertes y no preocuparos de qué va a pasar mañana, si tenéis
confianza con mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo, mi Dios, mi Dios Creador, vuestro Dios
Creador, iréis todos a las Moradas Celestiales.

El hombre puede matar el cuerpo, pero el alma, el alma es de vuestro Creador, mi Creador y Señor; sed buenos  hijos míos, amaos los unos a los otros, dad vuestro corazón aquellos que necesitan, buscad el aroma de mi Hijo y Mío, ese es el camino que tenéis que seguir.

¡Qué pena me dan aquellos otros hijos míos! Que por los vicios y por la maldad de sus corazones están haciendo estragos a la humanidad, a los pequeños elegidos del Corazón de mi Hijo y mi Corazón.

Meditad JOSUE, hijos míos, hacedlo, la Palabra Dios, mi Dios, vuestro Dios, es la salvación de vuestras almas, y buscad siempre a mi Hijo en el Sagrario, id al Sagrario, no dejéis, hijos míos, de confesar a menudo, y pedid por vosotros la conversión y la conversión del mundo.

Yo soy Faro de Luz, aquí traigo mis mensajes para que vosotros meditéis, y es la salvación de
vuestras almas, no pisoteéis como tantos y tantos los tiran a la basura y no quieren saber del
Mensaje de su Madre; no lo digo aquí solo, en el mundo entero, rezad el rosario muchas veces, es la puerta que voy a abrir Yo, hijos míos, como tantas veces os he dicho, que hago una alfombra de los pétalos de rosas que son las cuentas del rosario, para que un día vengáis a Mí todos y llevaros a esas moradas que son para todos los hijos justos y limpios.

Buscar la pureza, hijos míos, amad mucho a vuestros enemigos, aunque os maten, aunque os odien; rezad por ellos; a mi Hijo le mataron y tantos y tantos le odiaron y hoy mismo le odian todavía, a Él y a Mí y muchos de mis hijos predilectos lo arrinconan en un rincón y no quieren solamente su salario, sus vicios del mundo; pero mirad, también lo he dicho tantas veces en todos los lugares del mundo, no los critiquéis aunque sepáis tantas cosas malas y mal ejemplo; queredlos, amadlos y hablad con ellos.

El Demonio, hijos míos, se filtra tanto y tanto por los sentidos que cuando coge a un alma, sino
está de verdad hecha y oradora, se la lleva y hace de ella lo que quiere, porque el Demonio es
astuto, hijos míos, y quiere llevarse a muchas almas, mientras más mejor porque ya le queda
poco de estar en la tierra, en el mundo, mil seiscientos años, ya son mil quinientos lo que le
queda de estar llevándose y haciendo mal a las almas, a mis hijos; por eso, sed astutos vosotros, hijos míos, y llevad siempre las lámparas encendidas; no seáis necios como aquellas que eran necias y no fueron a por el aceite y cuando vino el esposo ya se quedaron solas y desamparadas; siempre tened las lámparas encendidas. ¿Qué quiere decir las lámparas encendidas, hijos míos? No porque pongáis luces en vuestras casas, sino las lámparas del alma, del corazón estén siempre adorando a mi Hijo y esperando la venida de mi Hijo, porque pronto ya está aquí, muy pronto, hijos míos.

En el mensaje ultimo que di a mi hijo en Madrid, hablo de un santo, San Pascual Bailón. Tened esa fecha en vuestras mentes; el Santo de la Eucaristía, el que bailaba hasta en la cocina, porque tenía la Hostia, el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo en su corazón, le adoraba hasta en los pucheros, como vosotros decís en la tierra.

También le dije a mi hijo, a este pequeño gusanico: dos Profetas, dos Apóstoles están en medio de nosotros, los cuales están ya predicando al mundo, pero el mundo no los reconoce.

Llegará un momento que el mundo, cuando vengan todos los acontecimientos, digan qué
verdadero aquello que nos dijo nuestra Madre, de que venían estos personajes a hablar de mi
Hijo y así es.

¡Alerta humanidad, alerta humanidad! Ya estáis en los tiempos de peligros, de salvación, peligro y corrupciones; el hombre, si sigue la corrupción en el mundo y no se postra de rodillas ante su Dios, ¡cuántas cosas veréis! Y quizás os toque también a algunos de vosotros, hijos míos, del mundo; por eso, estad alerta, id al Sagrario, id a Misa, como decís vosotros, comed y bebed el Cuerpo de mi Hijo siempre, es la fuerza que tenéis para la salvación de vuestras almas.

Buscad y hallareis, pedid y tendréis; pero mirad, también os digo que hagáis caridad con
vuestros hermanos, con vuestras familias, no tengáis rencores, ni cóleras unos con los otros, sino lo que salga de vuestros corazones sea amor; reconciliaos, hijos míos, unos con los otros. Padres amad mucho a vuestros hijos; hijos amad mucho a vuestros padres; esposo y esposa, amaos mucho, tened confianza uno con el otro; que no haya pesadumbre en esos matrimonios hijos míos que son bendecidos y son bendecidos por Dios, mi Dios, vuestro Dios. Cuando uno se enfade se vaya a un rincón de la casa o cualquier lugar donde esté y rece de rodillas y pida
perdón también por él o por ella, esa es la reconciliación que quiere mi Dios vuestro Dios.

No tengáis asperezas, hijos míos, y sed serviciales unos con los otros, esa es la voluntad de mi Dios, vuestro Dios, que quiere con todos vosotros.

Yo soy Amor, miradme a los ojos, hijos míos, y rezadme el Rosario que tanto me agrada, como
me ha agradado mucho el Rosario y esta procesión que habéis hecho a mi Imagen, a Mí que
estoy aquí con vosotros, y Yo os bendigo especialmente, hijos míos, porque todos sois mis hijos, mis hijos de amor. Amaos, amaos, hijos míos, amaos y amad a vuestro Dios, así tendréis una vida serena y en paz.

Ahora os bendice, hijos míos, mi Dios Padre Creador, vuestro Padre Dios Creador, mi Hijo de
Amor, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María,
Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Adiós, hijos míos, adiós pequeños, seguid, hijos míos, viniendo a este Santo Lugar donde Yo
estoy siempre con todos vosotros.
Adiós, hijos míos.


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