22 nov. 2015

Octubre 2015 - Monte Faro de Luz - España - Se aproximan los acontecimientos...

3 de Octubre de 2.015
Monte Faro de Luz [Valencia de Alcántara (Cáceres)]

 
Ntra. Madre comienza su mensaje:


P
equeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras almas.

Soy vuestra Madre de la Luz, Yo me aparezco en todo el mundo, hijos míos, pero todo el mundo sabe que mis mensajes son de vuestra Madre querida y todos son iguales, hijos míos, mis mensajes son de amor y fraternidad, de dulzura, de esperanza, de salvación.


Mi Padre Dios me manda a la tierra con mi Hijo para serviros y estar con vosotros y vosotros que pidáis a nuestros Corazones. Sí, hijos míos, pedid, no os canséis de pedir al Corazón de mi Hijo y a mi Corazón; a veces no lo entendéis cuando no salen bien las cosas, pero es obra de Dios, mi Dios vuestro Dios, El sabe lo que hace, hijos míos, con todas sus criaturas.


No tengáis nunca malpensar y estar doloridos porque no se desarrolla aquello que vosotros queréis, por eso Yo estoy diciendo aquí y en todo el mundo que pidáis al Corazón de mi Hijo y a mi Corazón.


Meditad LUCAS, hijos míos.


Mi Corazón viene sangrando, hijos míos, por esa falta de mis hijos que están odiando a su Dios, están envenenado sus corazones y envenenan también a otros de mis pequeños; pedid por ellos, hijos míos, y estad alerta. Hijos míos se aproximan ya los acontecimientos que el cielo va a mandar a la tierra; estad preparados, hijos míos, hay mensajes ocultos a muchos hijos míos y esos mensajes se darán a la luz pronto.


¡Ay de aquellos que no amen a su Dios! ¡Ay de aquellos que no se claven de rodillas y pidan perdón a su Dios!


A veces los hombres entienden todas las cosas de Dios, pero se lo echan a la espalda y están agonizando con el pecado, y están llamando al Fuego Eterno del Infierno; por esos, hijos míos, Yo estoy aquí y en tantos lugares del mundo, para que vosotros aquí y allá pidáis por vuestros hermanos los equivocados.


Guerras, maremotos, fuego, agua, tantas cosas vais a ver y estáis viendo que los hombres no quieren entender; que es de la naturaleza todo, ¡ay hijos míos!, si estas cosas que veis no hacen caso los hombres, cuando de verdad venga lo que tiene que venir, muchos de ellos, muchos, querrán morir del espanto y de todo aquello que van a ver.

Refugiaos en el Corazón de mi Hijo; tantas veces os he dicho: Sagrario, Sagrario, Sagrario; la Divinidad de mi Hijo está allí, Cuerpo y alma; Divinidad, todo completo; en el Sagrario está el Padre Dios, mi Dios Padre, vuestro Padre Dios. El Espíritu Santo, mi Esposo Santificador, y Yo vuestra Madre, y mi Hijo, esperando a todos vosotros, a todo el mundo a que vayáis hablar con la Trinidad.


Hijos míos, pedid mucho también al Espíritu Santo, mi Esposo y gran olvidado de los hombres, el que cura y sana y el que está muy cerca de todos vosotros; pero vosotros descuidáis ir a Él.


Pedid a Él: “Espíritu Santo, llévame a Jesús, llévame a Dios Padre; Espíritu Santo, sáname, cúrame, confórtame, dame luz para entender; Espíritu Santo sé un baluarte en la tierra; Espíritu Santo, dame los dones que necesito para entender todas las cosas de mi Dios”.


Hijos míos, vosotros tenéis muchas gracias, porque vosotros que venís aquí y en tantos lugares del mundo donde mi Hijo y yo nos aparecemos, sois llamados al Corazón de mi Hijo y mi Corazón para rezar y pedir por todos aquellos que necesitan de Dios, mi Dios, vuestro Dios.


Ahora os pido que hagáis, ya os dije hace tiempo, un día de silencio; ¡cuántas almas se salvarán en el silencio de vuestros corazones!. Hacedlo, hijos míos, tantas veces os he dicho: penitencia, una manzana, un plato favorito, por amor de Dios, por los pobres pecadores, Señor te ofrezco. Confesad más a menudo, hijos míos, hacedlo, hijos míos, le halaga mucho a mi Dios, vuestro Dios estas cosas, que son pequeñas pero le agradan mucho, porque así vosotros vais adelantando a la humildad, a la perseverancia. Quitaos el yo, hijos míos, no queráis ser vosotros solos, no, aunque llevéis la razón, hijos míos, si el hermano os dice lo contrario, bajad la cabeza: “Señor mi hermano está confundido, yo te pido por él para que vea la Luz”.


No riñáis los unos con los otros, no seáis rencorosos, estad a bien con las familias, amaos como mi Hijo y Yo os amamos, sed aquel que allí cuando mi Hijo curó a los leprosos, a los ciegos y se quedó uno o dos, así quiero que seáis vosotros, y no os vayáis corriendo a vuestras casas porque estáis curados, sino volved a vuestro Dios y pedid por los demás y la gracia por aquello que ha hecho mi Hijo por vosotros.


Mi Corazón sangra, hijos míos, tengo mucho dolor porque veo que mis hijos se matan unos a los otros, no tienen corazón; ¿de dónde han salido estos hijos creados por ese Dios tan grande y tan bueno que les dio un corazón limpio y ellos se van de ese corazón para coger la maldad y matar a esos pequeños mis hijos?; ya no pueden ver la Luz; pero os digo una cosa, hijos míos, esos hijos que mueren así como, como vosotros decís en la tierra, crímenes, con bayonetas, con bombas, con pistolas, esos tienen la vida salvada, hijos míos, como tantos hijos míos en el mundo que mueren de hambre ¿Qué van hacer esos hijos, hijos míos, si no han tenido nada? Por eso os digo que pidáis también por vosotros para que vosotros veáis todo esto que Yo estoy diciendo: si no hay amor no podéis ver a Jesús, mi Hijo.


Tenéis que ser santos, hijos míos, mi Dios vuestro Dios así lo quiere; sed santos como vuestro Dios es Santo, y es muy fácil ser santos, hijos míos; buscad la humildad, dejad todo aquello que os estorba; buscad siempre a mi Hijo, aquel que estuvo en la tierra haciendo el bien para todos, buenos y malos. El no despreció a nadie, pero Satanás, el astuto de Satanás, viene a llevarse los corazones contritos, por eso os digo como al principio: oración y penitencia, ayuno, fortaleceos con la oración, hijos míos y buscad siempre el Corazón de mi Hijo que nunca os fallará.


Os amo, hijos míos, os quiero a todos; Yo doy gracias especiales esta tarde para tantos enfermos, familia y también para los niños, mis niños preferidos; amadlos mucho, educadlos en el amor de mi Hijo, vuestro Dios.


Os bendigo, hijos míos, pero antes mi Dios vuestro Dios Padre Creador y Señor, mi Hijo
Salvador, el Espíritu Santo Santificador, mi Esposo, y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.
Adiós, hijos míos, adiós pequeños, adiós hijos.


Ahora nuestra Madre habla con el vidente:
Pronto, muy pronto, se revelarán los secretos que Yo di un día a mis hijos en muchos lugares del mundo: Garabandal, Fátima, Lourdes, La Salet, Méjico, y tantos lugares… Hay mensajes que se abrirán pronto, por eso, hijo mío, hoy te lo digo a ti y a todos mis hijos presentes: “buscad vuestra salvación en la oración, mirad al cielo siempre, porque en el cielo está esperándoos vuestro Creador, mi Creador Dios”.


Sé humilde, hijo mío, gusanico, y busca a tu Dios siempre y pide como hoy por los pobres
pecadores. Adiós pequeño mío, adiós.


Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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