14 abr. 2016

Mensaje 12 abr 2016 - España - Esos catolicos que critican...

Hijos de Dios, en ningún momento, debéis dejar de ser hijos de Dios, y ser hijos de Dios significa cumplir con Sus leyes, vivir Su Palabra y vivir entregado a la propagación y extensión de Su Reino. Yo, Jesús, os hablo.
Son muchos los que se creen buenos y auténticos cristianos, pero luego  desuelan a su hermano, lo tildan de toda clase de defectos y hasta con o sin asentimiento lo calumnian. Esas personas no Me dan gloria y nada tienen que ver Conmigo, porque quien no ama a su hermano tampoco Me ama a Mí que Soy hermano y Redentor de todos. Esos católicos que critican, que se creen en la verdad pero son soberbios y demuelen la vida de otros, no son los católicos que Yo quiero, no son los verdaderos hijos de Dios, porque lejos de hacer la voluntad de Mi Padre hacen la suya propia y juzgan y enjuician a todo el mundo creyéndose ellos en la verdad. Sí hijos, sí, son los fariseos de estos tiempos que han existido siempre, en Mi época, en la vuestra y en otras épocas, y hacen más daño que bien, porque la propagación de Mi Reinado Yo la quiero con el ejemplo y la práctica de las virtudes, y no con ruidos ó dimes y diretes ó con especulaciones. Yo, Jesús, os hablo.
Id a confesar con humildad y no tengáis prepotencia. No seáis tan soberbios que creáis que no tenéis nada que confesar. No robáis, no matáis ciertamente, pero con la lengua y vuestras actitudes de ira y mal ejemplo, hacéis más daño que si no hicierais nada (por Mi Reino). Así que hijos enmendad vuestras vidas en todos los ambientes donde os encontréis. En las Parroquias, en las familias, en el trabajo y en todos los sitios, porque el mal ejemplo de un católico hace mucho ruido y mucho daño, y la humildad es una puerta que no puede traspasar el demonio, porque Satanás teme al alma humilde y vosotros hijos, muchos no lo sois. Yo, Jesús, os hablo.
Cuidado con lo que enviáis por las Redes Sociales, cuidado a quien censuráis y de que habláis, a Mí no Me gusta para nada esos mensajes que critican y ponen en entredicho a todo el mundo. Esos envíos no vienen de Mi Santo Espíritu que es la santidad misma, ni de Mí que Soy manso y humilde de Corazón (Mt 11,29). Lo que vosotros estáis viviendo ahora lo he vivido Yo mucho antes. Yo, Jesús, os hablo.
Llevad a las almas Mi amor y Mi bondad, enseñadlas a acudir a Mí y confiar en Mi Misericordia, pero no os desbordéis en palabras vanas y coléricas que para nada evangelizan y que no Me dan gloria. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

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