15 abr. 2016

Mensaje 13 abr 2016 - EE.UU - El hombre depende de la provision de Dios...

13 de Abril del 2016
Mensaje Público
 
María Refugio del Amor Santo dice:  “Alabado sea Jesús.”
 
“Para que se pueda convertir el corazón del mundo, primero tiene que reconocer, al igual que toda alma, sus pecados ante el Corazón de Dios.  Por eso el corazón y el alma del mundo tienen que pasar por la Llama purificadora de Mi Inmaculado Corazón.  Al hacerlo, se les dará a conocer todos los errores que se interponen entre el corazón del mundo y la Voluntad de Dios.  Se van a desarrollar ciertos eventos que enfatizarán la dependencia del hombre en la Provisión de Dios.”
 
El dominio de Dios sobre toda la Tierra y todas las almas siempre está presente, aunque la humanidad no pueda reconocerlo o aceptarlo.  A través de la Llama de Mi Corazón, toda la humanidad enfrentará una experiencia de conversión.  La forma en que responda cada alma será decisión de la libre voluntad.  En tiempos de Noé, pocos escucharon.  En tiempos de Jonás, todos respondieron positivamente y la Justicia de Dios no visitó la Tierra.  La humanidad tiene que elegir calmar a Dios o provocar Su Justicia.”
 
Leer Jonás 3:1-10  
La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos:  “Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré”.  Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor.  Nínive era una ciudad enormemente grande:  se necesitaban tres días para recorrerla.  Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando:  “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”.  Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño.  Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza.  Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio:  “Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado:  no pasten ni beban agua;  vístanse con ropa de penitencia hombres y animales;  clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.  Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos”.  Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.
 

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