5 abr. 2016

Mensaje 3 abr 2016 - Jacarei

OCTAVA DE PASCUA
FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA
MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


“Mis Amados Hijos, hoy, Mi Sagrado Corazón se alegra por venir hasta ustedes en esta fiesta de Mi Misericordia.

Mi Corazón se dilata aquí para derramar sobre todos ustedes Mi Divina Misericordia como nunca antes hice en toda la historia de la humanidad.

Mi Misericordia se derrama sobre ustedes como un diluvio, transformando su desierto en un jardín verde: de vida, de santidad y de amor.

Abran sus corazones a Mí, dejen que entre en ellos Mi Gracia, para que verdaderamente, hoy, Yo realice en ustedes Mi Obra Restauradora de Amor.

Yo soy el Esposo de sus almas, Yo soy la Fuente de su vida, y si ustedes Me abren sus corazones, dejándome entrar en ellos y realizar en ellos Mi Plan de Amor, cambiaré sus vidas, de un desierto oscuro y frío en un jardín luminoso, donde Mis perfumes, los perfumes de Mi Gracia, de Mi Amor, de Mis Prodigios maravillosos, estarán presentes, realizando grandes cosas en ustedes.

Mi Misericordia bajó sobre ustedes en este lugar con una abundancia inmensa como nunca antes ocurrió. En verdad, aquí en este lugar, Mi Corazón se dilata y derrama Gracia sobre Gracia, bendición sobre bendición, sobre todos aquellos que se aproximan de Mí con confianza.

Lo que Yo busco es el amor y la confianza, la confianza es fruto del amor. El alma que verdaderamente Me ama, confía en Mí, se entrega en Mis brazos sin saber, sin buscar saber lo que Yo haré de ella y para donde la llevaré, esta confianza que es fruto del Verdadero Amor, es el primer acto de amor que Yo deseo de ustedes.

¡Cuánto Me hiere la desconfianza de las almas! ¡Cuánto Me hieren los hombres cuando ellos no confían en Mí, cuando no se entregan en Mis brazos, para que Yo los lleve y los conduzca por mi camino, por Mis vías de amor!

Cuando encuentro un alma de ilimitada confianza y por lo tanto, de ilimitado amor, no mido Mis Gracias para ésta alma, antes, le concedo todo, todo mismo, porque es Mi deseo dar todo al alma de ilimitada confianza.

Cómo son raras estas almas, pero, cuando encuentro un alma de ilimitada confianza, Me entrego totalmente a ella como Padre más amoroso, más cariñoso y más dedicado, buscando a todo momento, enriquecerla con Mis bienes, con Mis tesoros, y Yo mismo soy y seré su eterna herencia.

Mis Hijos, lo que Yo vine a buscar en todos ustedes es el amor, lo que Yo vine a buscar en el mundo a través de Mi Hija Faustina es el Amor. Estoy sediento de amor, busco el amor de Mis almas, busco el amor de Mis criaturas, pero en la mayoría de los corazones, encuentro apenas frialdad, desconfianza. Encuentro apenas aridez, encuentro apenas indiferencia para con Mi amor.

No traspasen más Mi Corazón y el Corazón de Mi Madre con esta indiferencia, con esta frialdad y con esta falta de amor, pero antes, denme sus corazones, porque Yo quiero abrazarlos con Mi Llama de Amor, con la Llama de Amor de Mi Madre, hasta que ellos verdaderamente se tornen “hornos de amor” como Nuestros Corazones, para inflamar a todo el mundo con este amor, que verdaderamente hará la tierra arder en un Segundo Pentecostés.

Entonces, todo será renovado, todo será recreado, y el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra vendrán a ustedes con un tiempo de eterna felicidad, alegría, como el mundo nunca conoció.

Vengan Mis Hijos, ábranme sus corazones y dejen que Yo pruebe de ellos el amor, el amor verdadero, profundo, sincero, desinteresado, fiel y leal, que Yo tanto busco en los corazones de los hombres pero no encuentro.

¡Ah! Si Yo encuentro ese amor bendito en ustedes hoy, realizaré en ustedes tantas maravillas, tantas Gracias, realizaré tantos prodigios, que ustedes jamás se reconocerán nuevamente como los mismos, serán nuevas criaturas, ustedes serán nuevos templos inflamados de amor por Mí.

Déjenme Mis altares, déjenme reposar sobre ustedes, déjenme encontrarme con ustedes en el altar de sus almas y ahí recibir el incienso de su adoración, de su amor y de su fidelidad. Déjenme oír los cánticos del Verdadero Amor de su alma para Mí, como si fuesen liras espirituales, entonando para Mí, los cánticos más bellos del Verdadero Amor.

Vengan, denme su “Sí”, denme el “Sí” perfecto y profundo de sus corazones y Mi Sagrado Corazón derramará en ustedes Mi Misericordia, como un diluvio superabundante, que a través de ustedes, inundará la tierra entera, transformándola en un grande y maravilloso Cielo de amor y paz, donde no habrá más pecado, ni odio, ni violencia, porque entonces, el milagro de Mi Divina Misericordia salvará este mundo y lo transformará en la imagen viva del Cielo, en la imagen viva de Mi propio Corazón, donde ustedes serán felices para siempre.

Yo les amo y nunca les abandonaré. Cuando sufren, estoy más cerca de ustedes.

Confíen siempre en Mi Misericordia, recen la Coronilla de Mi Misericordia, renuncien a todo pecado, aléjense de todo humo de Satanás, de todo error, de todas las voces que les dicen para no seguir a Mi Madre por el camino de la oración y de la penitencia. Porque esas voces son del infierno, son del maligno queriendo engañarles. Sigan a Mi Madre por el camino de la oración, de la conversión y de la Santidad.

Y entonces, Yo les digo Mis Hijos: “Ustedes habitarán Conmigo en Mis Moradas Eternas, donde Yo les acumularé de alegría sin fin y donde su corazón reposará para siempre en Mi Corazón”.

Yo, a todos bendigo con amor: de PLOCK… de CRACOVIA… y de JACAREÍ.”  

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