23 jun. 2016

Mensaje 12 jun 2016 - Jacarei

MENSAJE DEL DIVINO ESPÍRITU SANTO

“Mis Almas Amadas, Mis Almas Electas, Yo, Su Dios, vengo hoy nuevamente para bendecirles y para dar la paz.

Cómo les amo. Yo, juntamente con el Padre y con Jesús, les creé de la nada, les di la vida, el existir, Soy Su Santificador, Soy aquel que da a sus almas la Verdadera Vida en Dios.

Todo aquel que cree en Mí, que Me ame, que Me abre su corazón, recibirá verdaderamente de Mí, esa Llama Inflamadora que inundará su ser y que verdaderamente hará su ser arder de amor por el Padre, por Jesús y por Mí, haciendo verdaderamente cosas extraordinarias para la salvación de toda la tierra, de toda la humanidad.

Yo Soy el Amor que procede del Padre y del Hijo, y tengo la misión de revelarles al Padre y al Hijo, comprendiendo siempre más el amor de Ellos por ustedes y la Santa Voluntad del Padre sobre ustedes.

Yo Soy el dador de vida. Sin Mí, ustedes nada pueden hacer de bueno. Sin Mí, ustedes vuelven a la nada y es por eso que cuando un alma se aleja de Mí, ella vuelve a la nada, o sea, ella regresa a la muerte.

Necesario es a todos ustedes nacer de nuevo y es por eso que Yo vengo soplando aquí en este lugar hace 25 años, para hacer los huesos muertos, o sea, revivir a los pecadores, resucitar para la vida de la Gracia, para que entonces, aquí, verdaderamente el Padre, Jesús y Yo, tengamos los Verdaderos Adoradores que Nosotros procuramos en todas partes y no encontramos.

Sí, estoy soplando en este lugar hace 25 años, para llamarles siempre más al Verdadero Amor. Abran sus corazones a este Amor, renuncien a las cosas mundanas que les alejan de Mí, que transforman el templo de su alma que creé para Mí, en un nido de víboras y serpientes venenosas, o sea, de los pecados y de los demonios.

Si ustedes renunciaren a estas cosas, si renunciaren a su voluntad, verdaderamente entraré en ustedes, llenaré su corazón con Mi Llama Inflamadora de Amor. Perfumaré, santificaré el templo de su corazón y haré de él Mi morada junto con ustedes y Nosotros seremos uno solo en el amor y nunca más de ustedes, Nosotros: el Padre, Jesús y Yo nos separaremos.

Yo vengo soplando hace 25 años en este lugar, procurando verdaderamente hacer los desiertos de sus almas revivir. Aquellos que fueron dóciles a Mi voz, en la voz de Mi Hijito Marcos, aquellos que verdaderamente Me obedecieron, aquellos que verdaderamente escucharon Mi voz con amor y colocaron en práctica, a esos Yo di la Gracia: de desiertos secos y fríos, transformarse en jardines verdosos llenos de amor, calor y santidad, donde Yo, el Esposo de sus almas, el Huésped de sus almas, puedo verdaderamente descender para alegrarme, descansar, exultar, satisfacerme, viendo verdaderamente que su alma regresa a Mis Gracias de amor, dándome amor, retribuyendo las Gracias de amor que doy con amor puro.

Sí, si ustedes hoy mismo que aún no me abrieron los corazones, Me dieren su “Sí”, entraré y como por encanto, Yo transformaré su desierto interior en jardín tan bello y tan florido con flores de virtudes y santidad, que los propios Ángeles del Cielo descenderán de allí para contemplar sus almas, extasiarse con la belleza de sus almas y puedan también Ellos tener el gozo accidental aumentado, con ver la belleza de sus almas.

Sí, ábranme su corazón y Yo verdaderamente haré de ustedes un jardín tan bello, que los propios Ángeles vendrán a contemplarlo, para que se aumente Su alegría accidental en el Cielo.

Oh, Yo vengo soplando aquí en este lugar hace 25 años, para verdaderamente transformar los pozos secos, o sea, sus almas sin Mi Gracia, sin la santidad, sin Mi Amor, en pozos de aguas vivas, pozos que den al mundo entero: las aguas de su amor, las aguas de su gracia, las aguas de Mi Gracia, las aguas de Mi Amor, las aguas de la Paz, las aguas de la Vida Eterna.

Sí, quiero llenar tanto los pozos de sus corazones hasta hacerlos transbordar y transformar todo el mundo: de desierto en tierra fértil, donde Mis semillas caen y producen fruto ciento por uno.

Vengan, arrojen fuera de los pozos toda tierra, o sea, arrojen fuera de sus almas y corazones: todo lo que es mundano, para que Yo pueda colocar ahí el agua de Mi Amor, de Mi Gracia y verdaderamente les transformaré en fuentes vivas, que regarán la sed de amor, de paz y de salvación, de las almas de este mundo. Y transformaré los desiertos de las almas arruinadas por Satanás, en tierras fértiles, que dan mucho fruto de santidad para Mí.

He aquí su misión: “Salvar las tierras destruidas por Satanás, o sea, salvar las almas que él destruyó por el pecado y hacer con que ellas vuelvan a ser tierras fértiles, donde Mi semilla cae y produce mucho fruto, mucho fruto de amor.”

Vengan Mis Hijos, no demoren más, pues a cada día que pasa, Yo sufro más de añoranza de ustedes. Cuántos de ustedes se alejaron de Mí, fueron para lejos de Mí y pagaron Mi Amor con ingratitud. Sí, Soy un Dios enamorado por ustedes, que siente añoranza de sus criaturas. Les persigo con Mis Gracias ahora, pero tiempo vendrá en que seré forzado a perseguirles con Mi Justicia.

Por eso, antes que eso suceda, déjense abrazar por Mí, amar por Mí, salvar por Mí, porque vine del Cielo para curarles, salvarles y para darles a ustedes la Verdadera Vida en Mí, que les hará vivir ya el Cielo en la tierra y entonces, sólo lo continuarán en la eternidad.

La vida de los que Me aman es muy Bienaventurada, porque ellos Me sienten, ellos tienen Mi Gracia, tienen Mi Amor, ellos son movidos por Mis continuas inspiraciones de amor, ellos viven por Mí y Yo vivo por ellos. Yo Soy su “todo” y ellos también son todo para Mí.

Por eso, ésta vida de unión, de amistad y de amor que quiero tener con Mi criatura, con ustedes, es la vida de los Bienaventurados en el Cielo, donde allí Nosotros somos uno y es esto que quiero ser con ustedes ya aquí en la tierra: uno, uno en el Amor.

Por eso Mis Hijos, vengan, vengan a Mí, denme su corazón, acepten Mi Amor, no demoren más, porque Soy un Dios que llora por la pérdida de Mi criatura, por la pérdida de Nuestros Hijos que Nosotros tanto amamos. Vengan a Mí, vuelvan a Mí por María, Mi Esposa Inmaculada y entonces, si Yo les veo en Ella, con Ella y por Ella viniendo a Mí, Yo les daré todas Mis Gracias, todo Mi Amor.

Vengan a Mí, vengan a Mí por María, con María y en María. Si Yo veo a María viviendo y reinando en ustedes, si Yo les veo verdaderamente viviendo en María, unidos con Ella, nada les negaré, todo les daré, porque lo que Me complace es dar todo a María para glorificarla, exaltarla y tornarla cada vez más feliz, porque María Me dio todo y es por eso que a María doy todo también, y en el alma que Yo veo a María viviendo y reinando, en el alma en que Yo también vea a María como Señora y Reina, el alma que Yo vea viviendo en María, a esa alma no negaré nada. Y todo lo que ella Me pide, se le será dado, porque ella Me pedirá en María, en el espíritu de Ella, con los sentimientos de Ella y con el propio amor de Ella, que Me fue siempre tan agradable y el más perfecto y sublime amor que recibí.

Por eso daré todo, como un orvallo celeste regando todo, mojando todo con Mi Divino rocío y transformaré el desierto de este mundo arruinado por Satanás y por el pecado en jardín verdoso de amor.

Sus ojos verán ésta maravilla, les daré ésta Gracia, porque les amo mucho, les quiero mucho. Y daré especialmente por causa de Mi Hijito Marcos, cuya obediencia, fidelidad a Mí y a María, cuyo amor Me atrajo y alcanzó para ustedes una vez más la misericordia, que será abundantemente derramada sobre ustedes, tanto cuanto ustedes Me abrieren sus corazones.

A todos Yo bendigo ahora con amor y derramo sobre todos ustedes las más copiosas Gracias de Mi Amor.



MENSAJE DE SAN JUDAS TADEO

“Mis Amados Hermanos, Yo, Judas Tadeo, vengo una vez más hoy con Nuestra Reina Santísima, con Nuestro Dios de Amor para decirles: “Grande es el Amor de Dios por ustedes.”

Grande es el Amor que les llamó de la nada al existir, que les dio la vida, que conservó su vida, que perdonó todos los pecados de su pasado y que les trajo aquí en esta Arca de Salvación que es este lugar bendito y sagrado, para aquí recibir verdaderamente Gracia sobre Gracia, Bendición sobre Bendición, Misericordia sobre Misericordia, todos los días de su vida.

Grande es el Amor de Dios por ustedes, que les amó incluso cuando ustedes estaban lejos de Él, cautivos en el pecado, cautivos por Satanás. Este Amor planeó la liberación de ustedes, planeó la venida de ustedes aquí, su conversión, la restauración y la renovación de sus almas.

Este Amor les acumuló de tanta Luz y de tanta Gracia y aún hoy, este Amor no se cansa de procurar modos, de procurar maneras de favorecerles, de beneficiarles, de amarles, de elevarles, de santificarles.

Grande es el Amor de Dios, que verdaderamente no miró para sus imperfecciones y defectos, pero miró únicamente para su corazón, miró para su interior, vio su interior muerto por el pecado, se compadeció de ustedes. Sus defectos envés de alejar este Amor, aún más lo inclinaron para ustedes y lo enamoraron por ustedes, lo hicieron enamorarse por ustedes.

Sus miserias y sus defectos, antes, barreras a la Gracia, se tornaron para el Señor atractivos, para que Él tuviese misericordia, para que Él se enamorase por ustedes, para que Él descendiese del Cielo para levantarles del polvo del pecado, para erguirles y para colocarles en el camino cierto de la salvación.

Cuánto Amor el Señor tuvo por ustedes, no llevó en cuenta sus faltas, no se vengó de las ofensas que ustedes le hicieron a Él. Antes, como un Padre bondadoso y amoroso, se inclinó para ustedes, les trajo aquí, les colocó en Su regazo, en el regazo de Nuestra Reina Santísima, curaron las heridas que el pecado abrió en sus almas y nuevamente les dio nueva vida.

Grandes es el Amor de Dios por ustedes, que aquí verdaderamente no midió esfuerzos ni sacrificios para salvarles. Vean, este Amor hace 25 años aquí se da sin cansancio a ustedes, lucha por su salvación, todo hace, se revela, se muestra a ustedes de todas las formas y maneras para convencerles de cuanto Él, el Señor, les ama, el Amor les ama y sólo pide a cambio únicamente Amor. No les pide oro ni plata, no les pide hazañas imposibles, únicamente les pide Amor, docilidad, humildad, sólo les pide gratitud.

Grande es el Amor de Dios por ustedes, que envió aquí a Nuestra Reina Santísima, para que durante todos estos 25 años, ustedes fuesen continuamente amados, cuidados, protegidos, cubiertos por el propio Inmaculado Corazón de Ella y Sus Gracias, librándoles de todos los males, de todos los peligros, de todos los pecados y haciéndoles verdaderamente ser ricos de la Gracia y del Amor de Dios.

Delante de este Amor sólo les pido que abran el corazón, que acepten este Amor y que dejen este Amor entrar en ustedes, transformarles, cambiarles completamente hasta hacerles Perfecta Imagen y Semejanza de que la propia Madre de Dios es: Pureza Inmaculada, Amor incandescente, inflamado, infinito por Dios, Bondad sin fin, Amor sin límites.

Es eso lo que ustedes deben ser y para tanto, deben abrir su corazón para la Llama de Amor de Ella. Ésta Llama que es el propio Espíritu Santo, que Yo también recibí en el día de Pentecostés a pedido de Ella.

Yo era uno de los Apóstoles que estaba muy próximo a Ella, Yo la amaba mucho y porque la amaba mucho, recibí en gran efusión el descenso, la efusión del Espíritu Santo, Sus Dones. Y si ustedes también cultivaren un gran amor para con Ella, un Verdadero Amor para con Ella, también recibirán el Espíritu Santo en toda su plenitud.

Abran por lo tanto su corazón a la Llama de Amor de la Madre de Dios, para que ésta Llama entre en su corazón, queme y destruya en él: todo lo que es mundano, coloque todo lo que es celeste, todo lo que es divino, para que su corazón verdaderamente ya viva la vida de los Bienaventurados y de los Ángeles del Cielo en esta tierra, siendo felices con Dios y viviendo en comunión perfecta con Dios, para después sólo continuar ésta vida después de la muerte en el Cielo, de modo más pleno y más completo.

Abran su corazón a la Llama de Amor de la Madre de Dios, para que ésta Llama, entrando en su corazón e inflamando su corazón, llene su corazón de los Dones del Espíritu Santo, para que ustedes sean fuertes como Yo, templados como Yo, justos como Yo, sabios como Yo, piadosos, temerosos al Señor como Yo, magnánimos, magnificentes como Yo, pacientes como Yo. Y así, ustedes puedan verdaderamente como Yo, inflamar el mundo entero con ésta Llama de Amor, que a través de ustedes, quiere transformar el desierto helado de este mundo en un gran horno de Amor.

Por fin, abran su corazón a la Llama de Amor de la Madre de Dios, que es también Mi Llama, para que ésta Llama verdaderamente les transforme a todos en los Verdaderos Adoradores que el Padre Celeste vino a buscar aquí, en los Verdaderos Hijos, que tiene por Él el Amor-Amistad, el Amor-Filial, el Amor que no busca al Padre por interés ni favor, ni por consolaciones, ni mucho menos por miedo del castigo o de la punición. Pero el Hijo que procura a Dios por Él mismo, que ama al Padre porque el Padre merece todo el amor del Hijo. Es su origen, es su fin, le dio la vida, porque el Padre es verdaderamente su comienzo y su fin.

Es del Padre que él vino, el Padre le dio la vida en una Llama Ardiente de Caridad, porque del Hijo no tenía necesidad. Y dio la vida al Hijo únicamente para tornarlo heredero de todos Sus Bienes, de Su Gloria y Eterna Felicidad. Creó al hombre por lo tanto, por pura caridad, puro amor, para hacerlo feliz eternamente.

Procuren al Padre por lo tanto, por amor, por gratitud, para que verdaderamente den a Él, el cariño y el amor que Él tanto procuró en Sus Hijos del mundo entero, pero que nunca encontró.

Que aquí ustedes sean finalmente aquellas almas ardientes de amor por el Padre, que Él vino procurar, para que entonces, Su Amor finalmente se satisfaga en ustedes y así, Él derrame sobre la tierra entera, Su Espíritu Santo de Amor, transformando el mundo entero, en el mundo del Amor, en el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra del Amor, y el mundo y el hombre vuelvan a aquella comunión y amistad que tenían con Él antes del pecado.

Yo, Judas Tadeo, voy a ayudarles siempre más a tener ésta Verdadera Llama de Amor. Pídanme ésta Llama, implórenme ésta Llama y Yo les daré.

Les amo mucho, les amo tanto. En el día de Pentecostés cuando el Espíritu Santo descendió sobre Mí en el Cenáculo en oración con Mis Hermanos y con Mi Reina Santísima, Me fue revelado la existencia de ustedes, Me fueron reveladas las Apariciones de Jacareí, Me fueron revelados estos Mensajes, Me fue revelada la persona, la vida de Mi Amadísimo y Predilectísimo Marcos y fui designado por la Reina del Cielo, para ser uno de los Santos que debe acompañarlo, protegerlo y guardarlo siempre. E igualmente también Me fue revelado a cada uno que dará su vida con él aquí para el triunfo de Nuestra Reina Santísima. Me fue revelado también la existencia, la venida al mundo de este Mi Hermano e Hijo Predilectísimo Carlos Tadeo, predestinado para estas Apariciones y para ser para Nuestro Amadísimo Marcos: Padre, Amigo y Ángel de la Guarda.

Todo eso Me fue revelado, todo eso Me fue mostrado por el Espíritu Santo y desde entonces, todo lo que hice, todo lo que sufrí, todo lo que realicé por Dios y por Nuestra Reina Santísima, ya ofrecía por ustedes, para que ustedes pudiesen corresponder a tanta Gracia, a tanto Amor, que aquí les fue dado en este lugar.

Por eso Queridos Hermanos, abran sus corazones y correspondan a esta tan gran Gracia y Misericordia que aquí le es dada y sean Santos como Su Padre del Cielo es Santo.

Recen Mi Coronilla siempre, porque todas las veces que rezan esta Coronilla, descenderé del Cielo con muchos Ángeles para derramar sobre ustedes y el lugar donde estén, las copiosas Gracias del Señor y de Mi Llama de Amor.

A todos Yo bendigo ahora con amor: de JERUSALÉN… de NAZARET… y de JACAREÍ.”

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