13 jun. 2016

Mensaje 5 jun 2016 - Jacarei

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Mis Queridos Hijos, hoy, les invito nuevamente al Amor Perfecto y Filial a Dios.

Renuncien al amor interesado, renuncien al amor del temor servil, renuncien a todo tipo de amor falso para con Dios.

Abran sus corazones para el Verdadero Amor a Dios, procurando verdaderamente amarlo y servirlo, porque Él es el Padre de ustedes, es su origen, es el origen de ustedes y el fin de la vida de todos ustedes.

Den a Dios sus corazones, con todos sus afectos, para amarlo con todas sus fuerzas y procuren todos los días de su vida crecer en este Verdadero Amor a cada día más, renunciando a ustedes mismos y a su voluntad por amor a Dios, para verdaderamente hacer la Voluntad de Dios, realizar y obedecer Su Plan en la tierra.

Para crecer en este Verdadero Amor, también repitan muchas veces el Acto de Amor que Yo misma inspiré al corazón de Mi Hijito Marcos, para que él colocase en las cuentas pequeñas de la Coronilla de Dios Padre: “Mi Dios, Mi Padre. Yo te adoro, yo quiero, aumenta mi amor y haz que yo te ame cada vez más.”

Repitan este Acto de Amor a Dios Padre todo el día, incluso fuera de la Hora de Dios Padre, para que crezca en sus corazones siempre más el verdadero deseo de amar a Dios, de buscarlo por Él mismo y de servirlo, porque Él es el Padre de ustedes y merece, y no buscarlo y servirlo a cambio de Sus Gracias, Recompensas, Consolaciones o Bienes.

"Dios Padre"

No sean hijos interesados, no sean hijos egoístas, que buscan al Padre únicamente para que el Padre les dé lo que quieren, para satisfacer sus voluntades, caprichos y deseos humanos. Pero busquen al Padre para verdaderamente darle el amor, el cariño que Él merece por haberles creado de modo tan admirable, quitándoles de la nada, llamándoles al existir y conservando ese existir todos los días con amor, haciendo el sol nacer para ustedes, la luna brillar para ustedes, las estrellas alegrar las noches de ustedes, haciendo el agua salir de la tierra para saciar su sed y del seno de la tierra salir también el pan y el alimento para cada uno de ustedes.

Todo lo que ustedes son y todo lo que poseen vino de Dios y para Dios debe volver. Sin Él, ustedes no tendrían fuerzas ni de levantarse de la cama. Y ¿Qué es el hombre sin Dios? De un momento para el otro, la menor enfermedad ya acaba con el cuerpo del hombre y ya lo reduce a una cosa que sólo sabe sufrir sujeto a una cama.

Por eso Mis Hijos, renuncien a la soberbia y al orgullo de ustedes, y hagan lo que Yo les digo: “Amen a Dios, renuncien a la voluntad de ustedes, den su “Sí” y su vida a Dios, recen con amor todas las oraciones que Yo les pedí y entonces, ustedes verdaderamente agradarán a Dios, serán los hijos buenos, verdaderos y amorosos de Dios y Él les reconocerá delante de los Ángeles y de todo el universo como Sus Verdaderos Hijos."

Cuando un médico o una profesora les manda hacer una cosa, ustedes obedecen, porque ustedes saben que si no obedecen, morirán o entonces serán perjudicados. ¿Por qué cuando Yo les mando hacer algo, ustedes no Me obedecen? ¿Por qué cuando Yo les mando hacer algo que es para el bien de sus almas y para salvarlas, ustedes no confían en Mí y no hacen lo que Yo les digo? Eso muestra lo cuanto ustedes Me desprecian y lo cuanto ustedes son malos y duros de corazón. Porque si ustedes Me amasen verdaderamente como Su Madre, obedecerían y harían con amor lo que Yo digo. Por eso, conviértanse Mis Hijos y sean ustedes mismos señales del Verdadero Amor a Mí, como es Mi Hijito Marcos.

La señal que ustedes vieron de Mi bulto junto a él en Mi coronación, fue dado por Mí misma, para mostrarles que Yo y Mi Hijo Marcos somos uno sólo, unidos en una sola Llama Mística y Sobrenatural de Amor.

Él conformó tanto su voluntad a la Mía y obedeció tanto a todo cuanto Yo le pedí, cumpliendo todo con amor, que él se tornó uno sólo Conmigo en el Amor. Y es la misma cosa Mis Hijos que quiero hacer con ustedes, pero si ustedes no renunciaren a su voluntad y no Me dieren su “Sí”, no podrán unirse Conmigo como Mi Hijito Marcos se unió.

Por eso, sigan su ejemplo: “Ámenme más que a ustedes mismos, más que al mundo, más que a los amigos, familiares y cualquier criatura como Mi Hijito Marcos Me amó y ustedes también se unirán Conmigo como él se unió.”

En verdad, en esa señal no solamente muestro que Mis Apariciones aquí en este lugar son verdaderas, pero también muestro que verdaderamente cuando un alma semejante a Mi Hijo Marcos Me ama más que todo y más que a todos y une su voluntad a la Mía, cuando esa alma hace de Mí su razón de vivir y su camino para llegar a Dios, verdaderamente Me uno con esa alma de modo tan fuerte y tan profundo, que permanezco junto a ella durante todo el día y la vida entera, porque esa alma Me dio su vida, Me dio su voluntad y su libertad. Y después de haberme dado eso, nada más queda para darme.

Y fue eso que Mi Hijito Marcos Me hizo: dándome su “Sí”, dándome su vida y su amor, Me dio todo. Por eso que Yo también di todo Mi amor a él, Yo Me di toda a él como su tesoro, galardón y herencia.

A todos Yo bendigo con amor: de FÁTIMA… de MEDJUGORJE… y de JACAREÍ.

Continúen rezando Mi Rosario todos los días y todas las Oraciones que Yo les di, por medio de ellas, haré que crezcan cada vez más en el Verdadero Amor y Unión con Dios.”

MENSAJE DE SANTA EMILIA 
"Santa Emilia o Emelia de Cesarea (Actualmente Kayseri), Turquía. Apodada "Madre de Santos", fue una Laica que vivió en el Siglo IV (c.293-375). Fue esposa de San Basilio el Viejo. Engendró 10 hijos de los cuales se destacan: "San Basilio el Grande, San Gregorio de Nisa, San Pedro de Sebaste, Santa Macrina la Joven y Naucracio el Ermitaño."  

“Mis Amados Hermanos, Yo, Emilia, Me alegro mucho por venir hoy del Cielo por la primera vez para amar, para bendecir, para formar y dar la paz a todos ustedes.

Síganme por el camino del Verdadero Amor, porque Yo amé a Dios de todo Mi Corazón, con toda Mi alma y con todo Mi ser por toda Mi vida. E incluso habiendo contraído un matrimonio con un hombre Santo, Mi Corazón no se dividió. Por el contrario, Mi Corazón trabajó incansablemente para llevar el corazón de Mi esposo aún más para Dios, para que él no sólo amase a Dios como Yo, pero hasta lo amase más de que Yo y fuese más Santo de que Yo, amando a Dios más de que a Mí, Su esposa.

Y es eso lo que debe hacer una verdadera esposa, llevar a su esposo a la Santidad. Llevarlo a amar más a Dios de que a ella propia, porque así, entonces el amor humano de los dos será sobrenaturalizado y llevará a los dos en un crecer continuo en el Verdadero Amor a Dios, que los llevará a un alto grado de Santidad y juntamente con ellos, los hijos también.

Síganme por el camino del Verdadero Amor, procurando cumplir la Voluntad de Dios en la vida de ustedes, en todos los caminos, en todos los lugares, en su estado de vida. Para que verdaderamente ustedes puedan ser perfectos en todo: en la oración, en el amor, en el cuidado con las obligaciones diarias, en las obligaciones del estado de vida propia de cada uno, para que verdaderamente ustedes puedan ser modelos de perfección y de santidad para el mundo en todos los estados de vida como Yo fui.

Entonces, Dios verdaderamente se alegrará y se agradará de ustedes y en ustedes. Y les dará Su Gracia, Su Amor, Su Complacencia y a través de ustedes mostrará: Su Gran Amor, Su Gran Bondad al mundo y el mundo creerá en Él y dará su corazón para Él.

Síganme en el camino del Verdadero Amor, viviendo una vida de perfecta oración a Dios y a Su Madre, procurando siempre la intimidad con Ellos en la oración, la meditación. También el conocimiento de Dios, que hará con que ustedes lo amen y amen a Su Madre cada vez, cada día más. Así, ustedes crecerán como Rosas Místicas de Amor, de Penitencia, de Sacrificio, de Santidad y darán a Dios una gran gloria, darán a la Madre de Dios una gran gloria en el Cielo.

A todos Yo, Emilia, bendigo con amor ahora y derramo sobre todos ustedes las copiosas Bendiciones y Gracias del Señor.

Yo, Emilia, amo este lugar que es predilecto y querido de Mi Corazón. Amo a Mi Querido Marcos, que es un Gran y Querido Hermano de todos Nosotros, los Bienaventurados, los Santos del Cielo. En él reposa el Amor de Dios y de la Madre de Dios, Su predilección, Su cariño y Sus bendiciones.

Todo aquel que colabore y trabaje con él en su misión, será bendecido por el Señor. Y aquel que moleste y estropee su misión, será maldecido para siempre por el Señor y arrojado en las llamas eternas, donde pagará por toda la eternidad su maldad.

Cuídense de este pecado contra el Espíritu Santo, que cerrará para ustedes la puerta del Cielo. Porque, obstinarse en la desobediencia a los Mensajes que la Madre de Dios da aquí, es pecado contra el Espíritu Santo que no será perdonado, ni en esta ni en la otra vida.

Sean obedientes y dóciles a Ella, y verán cómo Ella también les bendecirá y se unirá a ustedes, como se unió a Nuestro Amadísimo Marcos, por los lazos del Amor Perfecto, por los lazos del cariño, de la Fe, de la oración y de la paz.

La señal del bulto de la Madre de Dios junto a Nuestro Amadísimo Marcos, confirma completamente para todos ustedes que la Madre de Dios verdaderamente aparece a Él aquí con todo el Cielo y que donde él está, Ella también está. Donde él va, Ella también va y lo que él hace, Ella también hace, confirma y bendice.

A todos ahora Yo bendigo con amor, con todo Mi Corazón una vez más y especialmente bendigo los objetos religiosos que ustedes tienen con ustedes.”

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