18 dic. 2016

Mensaje mensual 3 dic 2016 - Monte Faro de Luz - España

Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras almas.

Meditad, hijos míos, ISAIAS.

¡Qué gozo tiene mi corazón, hijos míos, al ver a tantos hijos aquí en mi presencia! Os lleno de bendición hijos míos, a vosotros, a vuestros hijos y familias, a todos aquellos que no han podido venir a mi llamada hoy.

Hijos míos, Yo quiero que seáis dulces, que vayáis por el mundo dando dulzura; donde haya odio poned amor; no tengáis rencores, ni cóleras, ni insultos unos con los otros, eso no le gusta a mi Dios, vuestro Dios; haceos pequeños, hijos míos; vosotros sois la luz del mundo y tenéis que llevar la Luz de mi orazón a todos los hombres; Yo os fortalezco con mi Corazón y estaréis siempre en mi Corazón; buscad la savia de mi Hijo. 

¡Cuántas veces os he dicho: Sagrario, Sagrario, Sagrario! Mis mensajes son catequesis, hijos míos, para que meditéis, y poco a poco, hijos míos, llegareis a la altura de la mística, porque mi Hijo, vuestro Dios, os tendrá siempre en su Corazón.

Hoy vengo, hijos míos, vestida de rojo ¿Por qué es esto? Por los crímenes que mis hijos los hombres cometen y matan al inocente; el hombre está loco, hijos míos, muchos de ellos no quieren ver el rostro de su Dios, por eso hacen tantos crímenes; vosotros aquí en Faro de Luz, como en tantos lugares del mundo que Yo me aparezco, pido siempre lo mismo: “pedid por los pobres pecadores”. Sí, hijos míos, por todos los pobres pecadores, y también os digo a vosotros que os convirtáis cada día a mi Hijo de Amor; también sois pecadores, hijos míos, pero este “rebañico”, mis polluelos, vosotros y tantos hijos míos que me amáis Yo llevo todas las oraciones a mi Hijo de Amor, a mi Señor Creador, a vuestro Señor Creador para que Él tenga piedad y misericordia por todos vosotros.

He empezado diciendo sed dulces como yo soy dulce, la dulzura es amor y el mundo se convertirá si hay amor en el mundo, vosotros hijos míos ya tenéis que ir llevando la Palabra de mi Hijo por el mundo entero, hablar a los niños de mi Hijo, de su Jesús y decir al mundo que mi Hijo está en la tierra, aliviando, curando, protegiendo, fortaleciendo y amando como siempre amó al hombre, aunque el hombre sea perverso, mi Hijo siempre perdona a aquel que se arrodilla y mira su rostro y dice “Jesús, mi Señor, apiádate de mí porque soy un pobre pecador”.

La conversión viene por vosotros, hijos míos, también; pedid siempre a vuestro Creador, a mi Hijo de Amor; el mundo, hijos míos, va de peor en peor y el hombre lo domina; el hombre solamente busca el egoísmo, busca la maldad, la soberbia, la lujuria, el pecado; pequeños míos de esto sabéis todos vosotros, el que se quiere condenar, se condena, el que quiere salvarse se salva, siempre tomando los Mandamientos de mi Creador, vuestro Creador; gritad al mundo que mi Hijo es Salvador.

http://rosariopermanente.blogspot.com.es/p/santo-rosario-permanente-g-racia.htmlYo estoy aquí en Faro de Luz mi casa y quiero que vengáis aquí siempre a rezar el Rosario que tanto me agrada, porque tantas veces os he dicho: estoy tejiendo una alfombra para que vosotros cuando muráis vengamos mi Hijo y Yo a llevaros al Cielo pisando esa alfombra de los rosarios que rezáis.

Sed fieles a vuestro Dios, mi Corazón triunfará pronto, hijos míos; no tengáis en cuenta, hijos míos, a aquellos que dicen que se va a acabar el mundo ya; ¡no!, vendrán tantas cosas a la tierra antes, peste, hambre, guerras nucleares, el silencio de la Iglesia que ya está, el padre no querer al hijo y el hijo no querer al padre, las divisiones y tantos pecados que cometen, el sacrilegio a la Divinidad de mi Hijo. Miradle a Él, Él fortalecerá vuestras almas, y sed siempre una Hostia viva donde siempre more mi Hijo de Amor en el Sagrario de vuestras almas.

Creed en Faro de Luz, este es grande ya en el mundo, aquí también es grande y Yo he prometido, como prometí en Fátima y prometí a mi hija Lucía: “cuantas veces hagáis rosarios, pidáis por el Papa y estéis Conmigo un “ratico” hablándome, Yo prometí y prometo que mi Hijo y yo os llevaremos al Cielo”.

Hijos míos, sed buenos y caritativos; el que esté a vuestro lado no pase pena, dolor, ni fatigas; el que tiene tres, que de dos, porque todo esto se acaba y se queda aquí en la tierra; mirad el momento y el segundo de vuestras vidas aquí en la tierra, estad preparados, hijos míos, para que cuando venga mi Hijo os encuentre con las velas encendidas; como tantas veces os he dicho en el Cielo no entran cacharos, ni oros; en el Cielo entra el amor, la pureza; ese es el Mandamiento de mi Dios, vuestro Dios :“amaos los unos a los otros como Él, mi Hijo de Amor, os ama”.

Hijos míos, no almacenéis esos deseos que no valen nada, y pensad que vuestro hermano que está a vuestro lado pasa penurias, hambre, sed; id a ellos, confortadlos, visitad a los enfermos; sí, y amad a los que os odian, a los que matan; amadlos mucho y pedidle a mi Hijo: “Señor compadécete de ellos y ten misericordia”; porque son criaturas también como tú, como aquel, como todos, hijos de Dios, mi Dios y Señor.


Mirad, hijos míos, siempre el rostro de mi Hijo y amamantaros con sus enseñanzas; confesad más a menudo, id a los Templos de mi Hijo, arrodillaos, y también, como otras veces os he dicho, tomad la Comunión en la boca si es posible; aquel que pueda que se arrodille ante el Todopoderoso que es mi Hijo y vuestro Dios. Si supierais, hijos míos, que los ángeles que están día y noche, allí no existe la noche, pero lo digo para que vosotros fragüéis, adorando a su Creador; vosotros sois más que los ángeles, podéis más que los ángeles, porque tenéis el Cuerpo, la Sangre de mi Hijo que la tomáis totalmente en divinidad; decide siempre: “Bendito seas por siempre mi Jesús, no te vayas de mi y hazme un altar para Ti y que mores siempre en mi alma”.

Escribe unos nombres, hijo mío: Felipe, Rosa, Antonio, Sofía y Anacleto. Ya están escritos en el Libro de Oro del Cielo.


No os olvidéis de pedir por las benditas almas del Purgatorio,que ellos serán un día cuando estén en la mesa del Padre, mi Señor, vuestro Señor, los que pidan por vosotros. Pedid mucho por los moribundos, por aquellos que están dando la vida en el minuto, segundo del día y de la noche, para que mi Dios, vuestro Dios, tenga misericordia de ellos y sean salvados.

No os olvidéis de pedir por Francia, Italia, Siria, México, España, toda Europa, Japón, Rusia, China; conflictos grandes vendrán por ahí. Hijos míos, ¡cuántos crímenes comete el hombre!, Yo lloro, lloro, hijos míos, porque son mis hijos y no se pueden defender, porque los otros hijos, que los quiero tanto, están acribillando y matando a sus mismos hermanos; pedid por ellos, pedid.

Hijos míos, os quiero, os amo y termino no con un adiós, si no como empecé: sed dulces como Yo soy dulce con todos mis hijos del mundo.

Ahora, hijos míos, os doy la bendición, pero como siempre, mi Señor Padre Creador, mi Hijo de Amor Salvador, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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