15 sept. 2017

Mensaje mensual Monte Faro de Luz España: Agosto 2017: Millones de hombres, mujeres y niños vienen al Infierno...

Mensaje 5 de agosto de 2017
SANTA MARÍA



Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras almas.

Meditad, hijos míos EXODO, hacedlo, buscad siempre la Palabra de mi Señor, vuestro Señor, para que tengáis vida en vuestros corazones.


Pequeños míos, una vez más os doy las gracias por estar aquí, en mi Casa de Amor, Faro de Luz; vosotros venís a consolar mi Corazón, pero Yo quiero consolaros también a vosotros,  nuestros corazones, ¡Cuánto dolor!, ¿verdad hijos míos? Algunos de vosotros tenéis en vuestros corazones, pero mirad, estad alegres, porque el sufrimiento de aquí de la tierra, es gloria después en el Cielo, si lo sabéis llevar con humildad y amor estaréis en el Reino de mi Dios, vuestro Dios, para la Eternidad.


El vidente pregunta a Nuestra Madre.
-¿Qué quieres Madre?, ¿Qué quieres, dónde me llevas?. No, ya lo he visto otra vez, Madre, ¡no!, ¡no Madre!



 
La Madre entre sollozos
Sí, hijo mío, narra lo que estás viendo ¡Cuántas almas vienen a este lugar, a morir siempre, a odiar siempre, a no ver a su Dios siempre.


- Madre ¿Por qué esto?
Pequeño mío, porque no supieron llevar el Amor y la Verdad en sus corazones cuando tuvieron a mi Hijo en el Sagrario de Amor y prefirieron el ocio, la carne y la mentira.

¡Cuántas veces se manifestó mi Hijo en todos ellos! Y Yo pedía por ellos para que no viniesen a este lugar, esto es toda la Eternidad. Hijo mío, el Infierno.

-Pero hay niños, hay sacerdotes, religiosas, obispos…




Sí, hijo mío, no supieron llevar su ministerio y en vez de ofrecerse a mi Dios, su Dios, vuestro Dios, se ofrecieron al Demonio, por eso están aquí. Yo quiero, hijo mío, como lo estás narrando, que mis hijos que lo están oyendo, rueguen y pidan por toda la humanidad porque millones de hombres y mujeres y niños vienen al Infierno y todo es por la desobediencia, la mentira y el yo.



Sed fuertes, hijos míos que me oís en la boca de este hijo mío; alerta, luces encendidas, Sagrario, confesión, amor y humildad; haceos humildes, así entrareis en el Reino de los Cielos, porque mi hijo está viendo como mueren diariamente, a todas las horas, con dolor y sufrimiento y hedor; en el Infierno es toda la eternidad hijos míos.


Al mundo Yo le hablo por mediación de este pequeño mío: ¡alerta humanidad!, id detrás de vuestro Dios; arrodillaos y queredlo, amadlo, bendecidlo; Sagrario, Sagrario, Sagrario; no caigáis en esas tentaciones que trae el Dragón a vuestras almas para devoraros; al principio todo vale, es bonito, es placer, es hacer lo que queréis; no, pequeños míos, no os dejéis manosear por Satanás; crucificaos con mi Hijo en la Cruz; las cruces que tenéis y las que vais a tener ofrecérselas al Corazón Divino de mi Hijo, Él remedia y os dará el ciento por uno. Hacedlo bien porque todo está escrito y se escribirá en el Nombre de mi Hijo en el Libro Sagrado del Cielo, todo saldrá a la luz el día que muráis.


Por esos pequeños ahora que estáis en mi Casa de Amor, Faro de Luz, y los que estáis en otros lugares del mundo, Yo os digo que llevéis la Cruz de mi Hijo en vuestras almas, Él os confortará.


No critiquéis al hermano o a aquel que está a vuestro lado; miraos vosotros los pecados vuestros y clavaos de rodillas y pedid perdón a mi Dios, vuestro Dios, para que vosotros seáis juzgados por el bien, no por el mal.


Tantas veces os he dicho que pidáis por el Papa, la mitad del mundo le critica y muchos de mis hijos, porque muchos de mis hijos, ya lo dije aquí y en otros lugares, están haciendo un complot para aniquilarlo; a muchos les gusta y a otros no les gusta; pues no tenéis que criticar, tenéis que amar, tenéis que amar. El Papa malvado vendrá a sentarse en la Silla de Pedro, de mi hijo Pedro, un día, pero será lejano, y ese Papa dirá que es mi Hijo que ha venido a la tierra para salvar a la tierra; y ha venido o vendrá para aniquilar con sus mentiras, sus halagos, y el hombre se arrodillará ante él, porque creerán que es Dios y Señor; y es mentira, hijos míos, es Satanás que vendrá confundiendo a las almas, para que él, astuto de él, llevarse al Infierno a todos aquellos que le adoren y le amen; por eso vosotros, muchos de los míos y de mi Hijo, tenéis que estar unidos, tenéis que rezar mucho, hacer penitencia, oración por toda la humanidad, por vuestros hijos especialmente y por vosotros también, porque nadie hay perfecto más que Dios; y dejad a vuestro Dios que haga las cosas de Dios, porque Dios es Creador de todos los hombres del mundo y es el que rige a la humanidad; pero el hombre tiene un entendimiento que mi Dios, vuestro Dios, os dio a los hombres para obrar el bien o el mal, y hoy en día el mal está imperando en el mundo; por eso esas catástrofes, esas muertes, esos fuegos que vendrán a la tierra, no solamente el calor del fuego, sino el frio de los fríos; el hombre no tendrá en que estar al lado, como decís vosotros, de una estufa, porque congelados morirán y eso es porque no creen en su Dios y le aman.


Es mi Dios, vuestro Dios, Misericordia, pero está avisando día tras día en mi Corazón, en mi Corazón, en el mundo entero, pidiendo que el hombre se arrepienta y venga al Corazón Divino de mi Hijo y a mi Corazón.


Hijos míos, no tengáis miedo vosotros, vosotros tenéis que seguir camino a camino, minuto a minuto, segundo a segundo adorando a vuestro Dios. Sed limpios de corazón, no tengáis rencillas en vuestras familias; los maridos, las esposas, los hijos, sed tiernos, haced las cosas con humildad, pero siempre firmes y hablando con amor y en el amor. Sed, hijos míos, limpios de corazón, y aquel que esté mal en su alma, vaya corriendo y enseguida a la iglesia a ponerse a bien con su Dios y Señor.


Nada más os digo, hijos míos, que seáis limpios, que no seáis hipócritas, que miréis el corazón de verdad, lo que mi Dios y vuestro Dios quieren, limpios de corazón, porque un vaso de agua que deis en nombre de mi Hijo os dará el ciento por uno.


Id a visitar a los enfermos, id a visitar y cuidar a los ancianos, si podéis, claro, que vais a poder, si queréis. Dad limosna a aquel que necesita la limosna, no presumáis, no tengáis vanaglorias, sed nada, sencillo, sed perfectos en la oración y al final seréis santos, para que un día lleguéis a las Moradas que mi Dios vuestro Dios os tiene preparadas.




Sí, hijos míos, así está el Infierno, lleno, llenándose cada día más de hombres, mujeres y niños; no lo veis como le cortan la cabeza y enseguida la tiene otra vez puesta y otra vez se la cortan. Son los dolores del impacto, como aquel que le están azotando, aquel que está bocabajo clavándole esos cuchillos, como vosotros decís en la tierra, aquel que difama, aquel que está hablando las blasfemias a su Dios Creador, todos ellos nunca saldrán del Infierno.

Mira hijo mío, la Gloria, mirad que blancura tienen todos estos hombres y mujeres y niños, todos con sus capas blancas, siempre adorando y cantando Aleluya a su Dios.


-Sí, Madre, qué hermosura ¡Si es un pueblo! ¡Si son familias enteras!¡ Si hay ríos, frutales …



Sí, pequeño mío, el Cielo es una familia, es un pueblo de mi Dios, vuestro Dios, donde aquí siempre veréis la blancura de vuestras almas.


Hijo mío, te hago ver esto para todos los que están a tu alrededor y todos los que van oír este mensaje; no tengáis miedo que la verdad está en el Cielo y vosotros tenéis que ser santos y la santidad es fácil porque si vosotros os quitáis del egoísmo que tenéis y os dais totalmente a vuestro Dios, mi Dios, esas almas puras y blancas estarán en la Mesa siempre de mi Creador, vuestro Creador.


Os amo tanto, hijos míos, por eso me aparezco en el mundo, para que meditéis los mensajes que Yo os doy, que os traigo para que os salvéis vosotros y el mundo; pero ya sabéis el camino, ¿sí o no? Coged vosotros el que más os guste; espero, hijos míos, y quiero que todos los que estáis aquí y todos los que van a venir y en el mundo entero digáis: “quiero salvarme, ayúdame Madre mía a llevar esta pequeña o esta gran cruz en mi vida, yo quiero estar al final Contigo en el Cielo, ayúdame, Madre, dame la Luz, dame fuerza y mándame a mi Ángel de Amor para que me lleve por el camino de la Verdad”.


-Sí, Madre, ayuda al mundo a que se convierta el mundo y vayamos todos al Cielo, al Cielo, a esas  Moradas que nos preparó mi Dios y Señor para toda la Eternidad.


Hijos míos, os amo y os quiero mucho, no sabéis vosotros cómo os amo; quiero salvaros a todos, esto es Faro de Luz, esta es mi Casa de Amor, venid aquí a recrearos de mis mandatos, de mis mensajes, Yo estaré siempre y estoy con todos vosotros.

Ahora, hijos míos, os voy a dar la bendición, pero como siempre mi Dios Padre Creador, mi Hijo el Salvador, el Espíritu Santo Santificador y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz. Hijos míos, una vez más os pido que hagáis los primeros sábados de mes, son cinco, hijos míos, para la salvación también de vuestras almas y de las almas de mis otros hijos.


Adiós pequeños míos, adiós pequeños, adiós hijos míos...


Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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