21 feb. 2018

18 feb 2018 - España: Estais viviendo la Cuaresma lo mismo que si fuera una feria...

Hijos Míos, estáis viviendo en la Cuaresma y para muchos es lo mismo que si vivierais en una feria. Yo, Jesús, os hablo.





No hay reconversión alguna, no hay esfuerzo por sacrificaros un poco, no hacéis ni oración ni penitencia, porque lo único en que  pensáis es en los días libres que os dan en Semana Santa para iros de viaje de placer y olvidaros totalmente de los misterios divinos. Yo, Jesús, os hablo.


Muchos Me volvéis a crucificar con estas actitudes porque sabéis Mi doctrina, Mis milagros y Mi Resurrección, pero aun así pasáis de Mí y Me ignoráis cada día. ¿Y decidme? ¿Qué debo hacer con vosotros?... Luego Me pedís gracias y las detengo y no lo entendéis, queréis tenerme a vuestro antojo como a un criado que os sirva según vuestros deseos, pero sin darme ningún reconocimiento, ¡ninguno!


Todo esto también aflige a Mi Santa Madre que os ve como vais directos por el camino de la perdición y, lo peor de todo es que así educáis a vuestros hijos, en esa apostasía total de no hablarles de Mí ni de Mis misterios, ni siquiera de Mi existencia. Yo, Jesús, os hablo.


El que no quiere nada con Dios en esta vida, tampoco lo tendrá en la otra. Por eso hijos, reconsiderad vuestras acciones exentas de espiritualidad, algunas hasta animalizadas, porque solo vivís para el placer, el vicio, la comida o la bebida y reflexionad que el camino que habéis escogido os lleva directamente y es un atajo para el abismo infernal. Yo, Jesús, os hablo.


No Me gusta hablaros tan duro, pero si no lo hiciera luego Me reprocharéis que nadie os avisó de lo que os esperaba, pues ved que os aviso Yo Mismo y, que Mi Santa Madre lo hace en sus muchas manifestaciones que suceden por el mundo y la mayoría de los que las conocen  tampoco le hacen caso, porque estáis sumergidos en una dinámica tan de placer y relajamiento que aunque se os apareciera un difundo querido vuestro, no le haríais tampoco caso.


Así que hijos, cambiad de vida, Mi gracia no os va a faltar, pero vosotros tenéis que tener la voluntad y el deseo de querer cambiar. Sé que os va a costar pero no tanto como creéis porque es lo mismo que cuando empezáis a aprender a conducir o a andar en bicicleta, da la sensación que nunca vais a poder dominar el coche, y sin embargo, en poco tiempo salís hechos unos buenos conductores. Pues lo mismo en la vida espiritual, os costará al principio pero poco a poco iréis tomando las buenas costumbres que os propongáis y aparte de que Mi gracia no os va a faltar, vosotros os iréis acostumbrando a ellas y cada vez os costará menos cumplirlas. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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