31 may. 2018

29 may 2018 - España: Os pedire cuentas del pecado de omision por no formar a vuestros hijos en la fe...

Alabado sea Dios. Hijos Míos, habéis celebrado el día de la Santísima Trinidad, pero muchos católicos ni siquiera saben quienes somos. Yo, Jesús, os hablo.





Hay católicos con una formación tan rudimentaria que lo más elemental de la fe católica no lo saben y, aunque hayan oído hablar de ello no sabrían explicarse, porque no tienen interés ninguno ni en formase ni en aprender. Por eso hijos, recordad que la fe hay que vivirla y trasmitirla. Que no podéis  mandar a los niños a las catequesis y dejar de hacerlo cuando hacen la Primera Comunión, porque llegan a adultos con criterios mundanos nada más y no saben ni siquiera lo más elemental de la fe católica. Yo, Jesús, os hablo.

Os pediré cuentas de todo esto que son pecados de omisión, porque lo mismo que dais a vuestros hijos el alimento corporal y si no lo hicierais pecaríais, lo mismo tenéis que procurar darle el alimento espiritual para que su fe crezca y no se muera, y para que lleguen a adultos con un mínimo de formación espiritual, por tanto, tomad esto que os digo con interés porque hablo muy en serio y estoy muy disgustado.

Quien tiene hijos debe formarlos en la fe católica como hacen otras religiones que los forman en sus creencias, aunque no sean las verdaderas y, vosotros que poséis por Mi gracia la verdad de la fe católica, abandonáis a los niños a su suerte y así os salen luego los hijos, drogadictos, agresivos, mundanos, alcohólicos, promiscuos y más. Yo, Jesús, os hablo.

Lo mismo que los mandáis a la escuela para que sean personas de provecho, debéis mandarlos a las Parroquias para que tengan verdadero conocimiento de su fe y, Mi Santo Espíritu les irá ampliando los conocimientos para que entiendan y crezcan en la misma. Y vosotros párrocos, coged a catequistas que sepan verdaderamente instruir porque algunas catequistas no lo hacen. Los catequistas tienen que ser instruidos primero ellos, porque están en criterios engañosos y erróneos, de la verdadera doctrina católica. No digáis que no os advierto. Así que hijos, formad bien a vuestra prole y no dejéis de hacer lo que os digo. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

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