11 may. 2018

Mensaje mensual Monte Faro de Luz: España abr 2018: Los acontecimientos vienen muy deprisa...

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras almas.

Meditad a mi hijo JUAN este mes; hijos míos, hacedlo, esas son las enseñanzas de la salvación para vuestras almas, es el Evangelio de mi Hijo, la Salvación.

Hijos míos, una vez más estoy aquí en mi Casa, Faro de Luz, para bendeciros y deciros que os amo mucho a todos vosotros, al mundo, a vuestras familias, hijos, esposo y esposa.




¡Alerta humanidad! ¡alerta humanidad!, ¡alerta humanidad!, los acontecimientos vienen muy deprisa ya, hijos míos, las noches de tiniebla están ya cerca, pero vosotros no tenéis que tener miedo, porque el que esté en gracia de mi Hijo ese será salvado de todo peligro; tened confianza, no tengáis miedo, solamente tenéis que ser buenos, santos, hombres santos, mujeres, santos niños; es fácil ser santos, hijos míos, abnegarse a sí mismo, tomar su Cruz y seguir a mi Hijo, vuestro Dios, es fácil, pequeños míos.

Ya os he dicho tantas veces que Yo cuando estaba en el mundo con mi familia, mi Esposo y mi Hijo, Yo miraba al Cielo y siempre cantaba, hijos míos, los Salmos de mi Dios Creador, cuando estaba con mis amigos y mi familia solamente hablábamos de Dios, mi Dios ¿Por qué no podéis hacerlo vosotros también? Es fácil, no critiquéis, no vayáis con malas cosas, y vosotros, hijos míos, decís, estamos en el mundo y el mundo nos arrastra; por eso, hijos míos, Yo os digo hoy aquí: Satanás acecha a todos mis hijos del mundo, pero si sois valientes y sabéis discernir el bien y el mal, coged el bien, dejad el mal; cuando alguien venga a vuestros aposentos, a cualquier momento de que estéis con esas personas y esas personas estén murmurando y hablando mal uno del otro, vosotros, que ya tenéis la sabia de mi Hijo y vuestro Dios, decidle, no queremos entrar en esto porque yo quiero ser santo, yo quiero ir al Cielo y si yo murmuro o critico o odio, yo no puedo ir al Cielo.
 




Mirad que muchos dicen y están diciendo, hijos míos también, que no existe el Infierno ni el Purgatorio, ¡qué dolor tiene mi Corazón cuando les oigo decir esas barbaries!, Dios hizo el Infierno, hijos míos, y es Dogma de Fe para vosotros, el Purgatorio para purgar aquellas almas que mueren en pecados veniales y llevan un tiempo allá para purgar esos pecados y un día Yo con mi Hijo de Amor llevarles a la Mesa Celestial para disfrutar la Eternidad, la Eternidad. 


Hijos míos, ¿no habéis pensado qué es la Eternidad?, porque el mundo se acaba, cincuenta, ochenta, cien, ciento veinte, ciento treinta años en la tierra que se pasa en un soplo; pero el Cielo o el Infierno es toda la Eternidad; estáis a tiempo, hijos míos; al mundo entero lo digo, porque estos mensajes lo conocen en el mundo y Yo quiero que mis hijos y vosotros os salvéis, haced una vida limpia y sana.

 



Hijos míos, Sagrario, la Santa Misa, como vosotros decís en la Tierra, y de verdad que es santa porque allí está la Divinidad, mi Hijo, que se presenta en Niño, en Hombre, Muere y Resucita, no dejéis de ir allá al Templo a tomar el Cuerpo y la Sangre de mi Hijo que es vida para toda la Eternidad.

 


¡Alerta humanidad!, ya os dije que hay más del ochenta por ciento en el mundo, más en Europa, que están en el ateísmo; mis hijos predilectos, mis hijos cristianos, católicos, apostólicos y se han ido de la Iglesia, se han ido de mi Hijo, por eso os digo que pidáis por vuestros hijos, por la juventud, por vosotros, vosotros, hijos míos, que estáis ahora mismo oyendo mi Mensaje de Amor, tenéis que cambiar vuestros corazones, tenéis que cambiarlo ya, tenéis que ir a mi Hijo, a vuestro Dios, a ser esclavo de ese Amor de los Amores que ha sido Crucificado hace poco para vosotros, pero también Resucitado para que tengáis la Vida Eterna.

 


Yo hijos míos os quiero salvar a todos, pero vosotros tenéis que también cumplir con los Mandamientos, amar, amar y amar, si hijos míos, todo es en uno “el Amor” y de verdad que mi Dios vuestro Dios al final os va a juzgar por el amor.

 


Hijos míos, id al confesionario, id a pedir perdón, estad a bien con mi Dios, vuestro Dios; que limpio y que limpio y que limpio es un alma que está en gracia llena de mi Dios, vuestro Dios, el hombre o la mujer o el niño más feliz de su historia y de su vida, porque allí en su alma tiene solamente a su Dios y su Dios le quiere para toda la Eternidad.

Buscad la Mesa de mi Dios, vuestro Dios en el Cielo, seguid viniendo aquí a mi Casa, Faro de Luz, Yo os doy muchas bendiciones, hijos míos, como mi Hijo os la da, también mi Dios Padre, vuestro Dios Padre; hijos míos, los niños, mis niños pequeños, llevadles, llevadle a la Iglesia vosotros que sois mis hijos educadlos en el Amor de mi Hijo, educadlos porque esos serán el día de mañana la Iglesia santificante, la de mi Hijo y la de mi Corazón.

 



Hijos míos, Yo lloro mucho y sufro mucho por tantos mártires que hay en el mundo y que va haber; ¡qué pena me dan aquellos que matan el cuerpo!, porque el alma no pueden matarla, y Yo, esos hijos míos que mueren destrozados por balas, por estas cosas que los hombres hacen malas, esos hijos son salvados, porque esos hijos no hacen la violencia, y aquellos que hacen la violencia tienen que ser juzgados por mi Dios, vuestro Dios, y me da pena y sufro porque todos son hijos míos, por eso os digo, como tantas veces os he dicho, que pidáis por aquellos que hacen daño, que matan, que son, como decís vosotros, malos.

 


Hijos míos, con vuestras oraciones se puede convertir el mundo y se puede convertir a estas almas que tanto odio y tanto rencor tienen en sus corazones.

Os amo mucho, hijos míos, gracias, hijos míos, por estar una vez más aquí en mi Casa, os la doy siempre y también en el primer día que habéis hecho el Vía Crucis de mi Hijo; seguid haciéndolo porque en ese Vía Crucis que hagáis, hijos míos, Yo sacaré muchas almas del Purgatorio y a muchos de vosotros les daré mucha Luz.

Hijos míos, ahora mi Dios padre Creador os bendice con mi Hijo de Amor, Salvador, el Espíritu Santo, mi Esposo Santificador, y Yo vuestra Madre Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Adiós pequeños míos, adiós hijos, adiós pequeños...

Ahora la Madre se dirige al vidente:

Pequeño mío, a ti digo, hijo mío “gusanico”, tienes que obedecer, tienes que ser más bueno, ser esclavo de tu Creador y ser para todos igual, ama a todos por igual como mi Hijo y Yo amamos.

Pequeño, siempre sigue a la Iglesia, y ten presente que tienes que dar tu vida por los demás, aunque te llamen tantas cosas, aunque te critiquen, aunque te odien, tú ámalos a todos porque has sido elegido para estos menesteres, para dar mi Mensaje de Amor al mundo, escucha a tu Dios, hijo mío, escúchalo y date a Él en cuerpo y alma, Sagrario, hijo, Sagrario, hijo, Sagrario, pequeño, te quiero.

 Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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