4 sept. 2015

Mensaje mensual: agosto 2015 - Monte Faro de Luz - España

1 de Agosto de 2.015
Monte Faro de Luz,[Valencia de Alcántara (Cáceres)


El vidente hace una oración a nuestra Madre:
Gracias Madre por venir una vez más aquí con tus hijos. Yo, Madre, te voy a pedir por estas
almas, estos hijos tuyos y hermanos míos que me dicen que te pida por esas familias que
necesitan curación; Tú, Madre lo puedes, pídeselo a mi Dios vuestro Dios, para que, si no son
todas, algunos de estos hijos tuyos sean sanados y curados de sus cuerpos o de sus almas.
Gracias Madre por estar aquí con nosotros una vez más y darnos el aliento, la luz y la fuerza que
Tú das para que nosotros sigamos a tu Hijo Jesús, nuestro Maestro y nuestro Amigo, nuestro
Dios.

Empieza nuestra Madre su mensaje:
Pequeños míos, hijos míos, paz tengáis en vuestros corazones y Luz de mi Luz en vuestras
almas.

Sí, hijos míos, Yo escucho todas las peticiones vuestras y las de todos mis hijos del mundo, ya os
dije y os vuelvo a repetir que unos serán curados del cuerpo y otros del alma.

Mi Dios Todopoderoso, vuestro Dios Todopoderoso, El sabe todo aquello que viene a todos sus
hijos en los momentos de la vida; pero mirad, hijos míos, vosotros tenéis que orar mucho, rezar
mucho, haceos muy pequeños y buscar el aroma de mi Hijo y mi aroma para que nosotros
vayamos a vuestros corazones y así vosotros, hijos míos, ser santos; vosotros tenéis que buscar la
santidad, hijos míos, eso es lo que quiere mi Dios y vuestro Dios.

Estáis en la tierra, hijos míos, para merecer y ser perfectos en vuestro caminar de este mundo
¡Cuánto sacrilegio, hijos míos, comete el hombre! Y ahora más porque odian a su Dios y me
odian a Mi, quieren arrinconarnos, viven una vida placentera, de odio, de mentira, de falsedad,
todo le da igual al hombre, el hombre no se postra de rodillas para pedir perdón por ellos y por el
mundo.

¡Ay hijos míos! Mi Hijo con su Padre, mi Dios, apartará a las ovejas de un lado para otro y ahí
no habrá final ya porque ya el final está: “venid benditos de mi Padre a poseer el Reino de los
Cielos, porque tuve hambre y me distes de comer; id malditos al Fuego Eterno porque no
reconocisteis a mi Hijo y a Mi, vuestro Creador.”

Vivid, hijos míos, alegres, con alegría pero con amor; pisad fuerte al Dragón, porque el Dragón
está haciendo estragos en la humanidad y se está llevando a muchas almas a su redil, al redil de
la mentira, del odio, de la falsedad.

Vosotros como al principio os he dicho, haceos pequeños como niños. Sagrario, Sagrario,
Sagrario, quitaos, hijos míos ,el yo y coged la inocencia, la humildad, la perseverancia; no cojáis
la mentira, sed fieles a vuestro Dios, sumisos y obedientes; y como tantas veces os he dicho, mi
Hijo está solo en el Sagrario, id con El, hablad con El, que El está siempre esperándoos a todos.

Sed fieles a la Iglesia, hijos míos; amad mucho al Papa, aunque muchos quieren aniquilarlo, y a
mis hijos los sacerdotes, amadlos mucho, no les critiquéis.

Forzaos, hijos míos, en la oración, no seáis perezosos, no busquéis, hijos míos, el capricho de
vuestros cuerpos, buscad a mi Hijo de Amor, al Cuerpo y la Sangre que os salva y os llevará un
día a las Moradas Celestiales; no seáis, hijos míos, como cuando Moisés bajó con las Tablas de
la Ley, los Mandamientos para su pueblo, que fue entregado por su Dios, mi Dios, se encontró
con Becerro de Oro haciendo aquello que era el Infierno. Restaurad vosotros Las Tablas de la
Ley y llevad los Mandamientos de Dios en vuestros corazones; no salgáis de ellos, hijos míos,
porque si vosotros lleváis de verdad los Mandamientos de mi Dios vuestro Dios, os salvareis.

El mundo se destrona, hijos míos, tantas veces lo he dicho aquí y en el mundo entero, el hombre
no quiere mirar al cielo, no quiere mirar los ojos de mi Hijo, no quieren mirar mis Ojos, tienen
vergüenza y miedo porque el pecado está en sus almas y no les deja ir a la pureza y a la verdad.

Pequeños míos, Yo soy Faro de Luz, aquí Yo soy vuestra Madre y vengo aquí a traeros los
mensajes para que vosotros meditéis y pongáis en práctica todo lo que traigo para que vuestros
corazones se llenen de mi Hijo de Amor. seguid viniendo a este santo lugar, sabed que Yo estoy
aquí siempre, Yo, vuestra Madre, doy bendiciones especiales siempre, pero sobre todo para los
enfermos, los moribundos, que tenéis que pedir mucho por aquellos que van a dar su vida, que
están dando su vida ya a mi Creador vuestro Creador; pedidle:
“Señor ten misericordia de todos aquellos que están dando sus vidas, Señor, Tú los creaste para
Ti, son tuyos, sálvalos, sálvalos Señor”.

Y rezad mucho por ellos, pedid mucho por ellos; y Yo como Madre sufro tanto por estos hijos
que no quieren nada de su Dios, que le dan la espalda, cuando tenían que besar el suelo siempre
y alabar a su Creador, porque El ha creado al hombre.

Pedid mucho, hijos míos, por aquello que Yo os he dicho: España, Francia, Alemania, Italia, mi
pueblo, Siria y todos esos países que están en guerra o quieren la guerra; pedid mucho por ellos,
por los líderes, por aquellos que dicen querer la paz y firman la guerra, la muerte de inocentes.

Sed buenos, hijos míos, unos con los otros; amaos, defended, hijos míos, el nombre de mi Hijo;
salid por el mundo llevando el Evangelio, no tengáis miedo, ni cobardía, porque mi Hijo os dará
el ciento por uno; sed fieles, hijos míos, a vuestro Dios.

Os amo, hijos míos, a todos, y hoy que sois poquitos aquí, pero muchos en mi Corazón, Yo pido
que pidáis por aquellos que están apartados de mi Hijo y de mi Corazón.

Pronto triunfarán nuestros Corazones, hijos míos, pronto veréis la Cruz en el cielo, pronto veréis
que muchos hijos míos se postrarán de rodillas pidiendo perdón por este acontecimiento que va
haber en el mundo, y también pronto veréis que la mayoría irán para atrás, porque volverán a las
mentiras, al odio, a las borracheras, a las drogas, a las lujurias, al pecado.

 
Todo está cerca, hijos míos, como tantas veces os he dicho, 2060; todo esto se cumplirá si el
hombre no reza ni pide perdón a su Dios.

Hijos míos, Yo vengo con mucho dolor pero también con mucha alegría al veros a vosotros aquí
y en todos los lugares del mundo rezando y pidiendo por la conversión del mundo, que a eso he
venido a escoger a estos “gusanicos” para que trasmitan el aroma de mi Corazón, los Mensajes
de salvación.

Ahora, hijos míos, os digo adiós y os bendigo, pero antes siempre mi Dios Creador, vuestro Dios
Creador Padre, mi Hijo de Amor, el Espíritu Santo mi Esposo Santificador y Yo vuestra Madre
Miriam, Corazón de María, Faro de Luz, Faro de Luz, Faro de Luz.

Adiós pequeños míos, adiós hijos.

Aquí nuestra Madre se dirige al vidente:
Hijo mío, te lo digo una vez más, humildad, humildad, humildad, ama a todos tus hermanos,
acógelos a todos en tu corazón y pide por ellos.

Hijo mío tienes que ser fuerte y no quejarte de esas enfermedades que a veces te cansan, tú no
sabes, hijo mío, a ti y a todos, que estas cosas son pequeñas cruces para que reparéis el Corazón
de mi Hijo y mi Corazón, esas pequeñas cruces no son la Cruz de mi Hijo, por eso te digo, ánimo
y sigue caminando aunque el dolor te taladre, sigue caminando, pequeño, y busca siempre a tu
Dios, siempre, hijo mío, siempre...

Ntra. Madre en Monte Faro de Luz.

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